sábado, 8 de octubre de 2011

LA SAGA DE LOS TEMPLARIOS


La Tetralogía de los Templarios nace de la imaginación de Amando de Ossorio, director y guionista gallego que ya había hecho sus pinitos en el fantástico con Malenka: la sobrina del vampiro -rodada en 1968 y con un reparto encabezado por la sueca Anita Ekberg, protagonista de La Dolce Vita (1960) de Federico Fellini- y que solo abandonaría el género en el resto de su carrera en un par de ocasiones.

Según contaba el propio Ossorio, le costo encontrar productores para su proyecto, ya que estos lo veían como algo invendible, al no tratarse de personajes terroríficos conocidos por el gran público, como pudieran ser Drácula o Frankenstein. Para ello, Amando dibujó unas láminas y máscaras representando la caracterización de los famosos monjes-guerreros (su otra pasión aparte del cine fue la pintura), logrando, por fin, la tan esperada financiación para llevar a cabo la obra por la que sería recordado para siempre. Con este apunte queda patente el poco interés que había dentro de la industria española en aportar algo novedoso al género, más preocupada en amortizar el capital invertido, repitiendo manidos clichés, “yendo a lo seguro”, que en innovar y diferenciarse del resto de la producción europea.

Pero, ¿de dónde vienen los templarios de Ossorio? Si bien es incuestionable la sombra alargada del entonces reciente éxito de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) de George A. Romero, tampoco es menos cierto que Ossorio también bebe de Gustavo Adolfo Bécquer y de la verdadera Orden del Temple para dar forma a sus criaturas. Por un lado, no dejan de ser muertos que salen de sus tumbas para devorar carne humana, aunque, a diferencia de los de Romero, dotados de inteligencia, pero por otro lado tienen un halo de oscurantismo, de brujería, propia de la leyenda de la Orden del Temple y de las leyendas de Bécquer.

LA NOCHE DEL TERROR CIEGO: EL COMIENZO DEL MITO


El 10 de abril de 1972 es estrenada La noche del terror ciego, punto de partida de la saga de los templarios y, como ya hemos dicho, de uno de los mitos más conocidos del fantaterror español. En principio, el título original iba a ser Terror ciego, pero para aprovechar el éxito comercial cosechado el año anterior por La noche de Walpurgis de León Klimovsky (en el que ya aparecía un monje con un aspecto muy similar al de los templarios de Ossorio) y, sobre todo, el de cierta película norteamericana sobre muertos que regresan a la vida, citada anteriormente, se le añadió la coletilla de “La noche de” . Otro detalle más que deja a las claras lo mucho de explotación de éxitos ajenos y lo poco de originalidad que hubo en el movimiento fantástico español.

Pero ¿por qué el título de La noche del terror ciego? Como explica en la cinta el profesor a la pareja protagonista, Berzano (nombre del pueblo abandonado donde habitan los muertos vivientes) era en la antigüedad un priorato de los templarios donde éstos practicaban ritos satánicos. Por esos hechos fueron condenados a muerte por herejes, y sus restos expuestos a la opinión pública hasta que los cuervos les arrancaran los ojos, motivo por el cual, por las noches, sus cadáveres momificados vagan ciegos, localizando a sus víctimas por el sonido, para poder continuar realizando sacrificios al diablo. Si bien es risible que los zombis sean ciegos por haberles sido arrancados los ojos de sus cuerpos, y sin embargo puedan oír, cuando sus momias no tienen oídos, es esta premisa argumental sobre la que se apoyan gran parte de las situaciones terroríficas de la película, como el instante en que el personaje interpretado por Lone Fleming es localizado por el ruido de los latidos de su corazón.

Rodada en coproducción con Portugal, aunque, según palabras del propio Ossorio, fue una maniobra de cara a la censura, siendo la participación lusa mínima, ya que al ser coproducida había más posibilidades de estrenarla sin que fuera prohibida en su totalidad. También, para evitar problemas, se modificó la verdadera cruz de los templarios por su parecido con la cruz de Caravaca, poniendo en su lugar una cruz egipcia que significa vida eterna; no obstante, este cambio supone un gran acierto con respecto a la trama. No es de extrañar que el director gallego tomara tantas precauciones, ya que su opera prima, Bandera negra, de 1956, fue prohibida sin llegar a estrenarse, por tratarse de un alegato contra la pena de muerte, circunstancia esta que casi acaba con su carrera, aparte de ser multado por rodar la película sin los permisos oportunos.

Llama la atención la banda sonora compuesta para la ocasión por Antón García Abril, autor de los scores de la mayoría de las comedias españolas de los 70, unos cantos gregorianos que suenan muy tétricos y que, según parece ser, fueron grabados solamente por dos voces, entonando el nombre del productor Pérez Giner y tratadas convenientemente al revés. Sin duda, nos encontramos ante uno de los mayores logros de este músico y una de las mejores, si no la mejor, banda sonora que tuvo el género en España.

En este primer título se dan cita muchos de los ingredientes que veremos en el resto de la tetralogía, pese a que ciertos detalles irán cambiando en cada entrega. Por un lado tenemos el triángulo amoroso, la inclusión de alguna escena erótica, en este caso, las relaciones lésbicas entre las dos muchachas, el encierro y acoso que sufren los protagonistas a manos de los templarios, y la escena ambientada en la Edad Media, que servirá al director gallego durante toda la saga para mostrar las credenciales de los siniestros templarios.

Una de las claves del éxito del film, es un puñado de escenas rodadas con pericia y buen hacer, que quedan grabadas en la retina del espectador, como:

- La resurrección de los templarios, uno de los momentos míticos de la saga. En medio de la noche suenan campanadas en el cementerio de la abadía abandonada. Vemos cómo las tumbas empiezan a resquebrajarse, manos descarnadas salen de las lápidas y, finalmente, los esqueletos encapuchados de los monjes-guerreros hacen acto de presencia. Se trata de una escena con una atmósfera irreal, que como ya hemos dicho antes, enlaza directamente con las descripciones dadas por Bécquer en “El monte de las ánimas” o “El miserere”.

- Las persecuciones, donde tenemos uno de los mayores hallazgos visuales de la tetralogía: las cabalgadas a cámara lenta de los caballeros templarios, que junto a la banda sonora de García Abril logran unas imágenes que parecen sacadas de una pesadilla. Por cierto, cabe destacar que la persecución en campo abierto que sufre la muchacha interpretada por Helen Harp (en realidad, la catalana María Elena Arpón) a manos de dos jinetes zombis recuerda a la llevada a cabo por dos Nazgul a Frodo y Arwen en El señor de los anillos: La comunidad del anillo (The Lords of the Rings: The Fellowship of the Ring, 2001) de Peter Jackson. ¿Coincidencia? Quién sabe, como veremos más adelante, no será la única vez que ocurran estas similitudes entre escenas de la obra de Ossorio y de películas posteriores.

- Cuando la pareja protagonista es informada por el profesor sobre la veracidad de las leyendas que corren sobre Berzano, Ossorio aprovecha para incluir una escena ambientada en el medievo, muy bien planificada, en la que vemos cómo después de torturar a una muchacha, los monjes beben sangre de sus heridas para alcanzar la vida eterna. Esta escena, en el montaje americano, esta situada como prólogo, antes de los títulos de crédito.

- El ataque al tren, principalmente cuando vemos cómo gotea en la cara de una niña la sangre de su madre que acaba de ser degollada por los diabólicos zombis, que sirve como ejemplo de la imaginación de la que hace gala Ossorio, para recrear imágenes impactantes.

Aun con todas sus virtudes, la película no deja de quedar algo coja, dando la sensación de que el director no sabe sacar jugo a tanta situación apuntada (como el caso de vampirismo que sufre la primera víctima tras ser atacada por los templarios, que no se volverá a repetir en ninguna de las otras películas), o la inclusión de las escenas eróticas, que además de no aportar nada a la historia lastran el ritmo de la cinta.

Como curiosidad, señalar que Amando de Ossorio realiza un cameo en la última secuencia, haciendo del jefe de la estación de trenes que encuentra a la protagonista en el vagón del carbón.

EL ATAQUE DE LOS MUERTOS SIN OJOS: OSSORIO Y ROMERO


Tras el éxito conseguido por La noche del terror ciego, es estrenada en 1973 su primera secuela, El ataque de los muertos sin ojos. En esta ocasión nos encontramos con un reparto superior al de la anterior cinta –los protagonistas de aquélla eran contumaces intérpretes de fotonovelas románticas, muy de moda en la época-, lleno de caras conocidas, aunque también haya sitio para actores que habían aparecido en la primera parte, interpretando, eso sí, roles distintos. Tenemos a Lone Fleming, protagonista en la anterior cinta, haciendo de mujer de uno de los esbirros del alcalde; a Joseph Thelman, que pasa de contrabandista a novio del personaje interpretado por la bellísima Loretta Tovar; o a Francisco Sanz, que de profesor se convierte en jefe del apeadero del tren. Este hecho de repetir actores es una tónica habitual dentro de la obra de Amando de Ossorio, que, según comentó el fallecido director en diversas entrevistas, venia dada por los pobres presupuestos de sus películas, y por el hecho de que, al tratarse de actores no demasiados conocidos, el público al verlos en pantalla pudieran ponerse en la piel de los personajes con mayor facilidad que si se tratara de actores famosos.

De nuevo tenemos un triángulo amoroso, esta vez conformado por el alcalde-cacique (Fernando Sancho), la novia de éste (Esperanza Roy) y el experto en pirotecnia contratado por el ayuntamiento para las fiestas, un antiguo teniente del ejército, interpretado por Tony Kendall (nombre artístico del italiano Luciano Stella, que volvería a coincidir con Ossorio un año después en Las garras de Lorelei), que se convierte en el héroe de la función. En esta ocasión, el idilio no supone un lastre, sino que enriquece la historia, dando lugar a diversos roces entre los personajes, especialmente durante el asedio en la iglesia, que ayudan al desarrollo del relato.

Si en la anterior película los templarios buscaban víctimas para aplacar su sed de sangre humana, en esta ocasión lo que tratan es de castigar a los descendientes de aquellos que les ejecutaron, y quemaron antes los ojos para que no encontraran el camino del pueblo ante la promesa de éstos de volver después de la muerte para vengarse. Estos hechos nos son presentados en el prólogo, ambientado en la Edad Media, que tiene cierto sabor a las películas de la Universal, donde el pueblo acababa con el monstruo de turno. Toda una declaración de principios, pues se trata de la película más “clásica” de la tetralogía, tanto en planteamientos como en desarrollo.

Ya en la actualidad, Bouzano (nombre muy parecido al del pueblo abandonado de la anterior película, Berzano), conmemora la fecha en que los caballeros fueron derrotados, mientras éstos son despertados de su sueño de siglos a través de un sacrificio humano. Al oír los fuegos artificiales, los diabólicos resucitados se dirigen al pueblo para cumplir su venganza. La inclusión de planos provenientes de La noche del terror ciego para recrear esta secuencia da lugar a que se produzcan fallos de continuidad, pues mientras estos están ambientados de noche, el resto de la acción transcurre de día. Todo hace pensar que fuera para abaratar costes, pero según el director gallego, la reutilización de este material atendía a la complicación de filmar dichas escenas, no a razones de presupuesto. Lo que Ossorio no pudo rodar, esta vez sí por motivos económicos, fue la resurrección de los caballos, para acallar las críticas que preguntaban por el origen de las monturas de los muertos vivientes. De todas formas, esto queda suficientemente explicado en la escena en que Moncha (Loretta Tovar) va a pedir ayuda al jefe del apeadero de trenes, y ante la incredulidad de éste levanta la manta que cubre al caballo con el que ha huido de los templarios, para mostrar que en realidad se trata de un equino momificado.

Cuando los templarios llegan al pueblo se dirigen a la plaza mayor, donde se encuentra la mayoría de los habitantes, colocándose estratégicamente en cada una de las entradas para que no pueda salir nadie. Aquí tenemos la primera situación de encierro de la película, bastante agobiante, pues los aldeanos poco pueden hacer para defenderse de las embestidas de los templarios, que realizan una auténtica masacre. Mención aparte merecen los planos subjetivos en los que vemos cómo los jinetes resucitados, blandiendo su espada, atacan a diestro y siniestro, logrando sumergirnos en la acción, como si fuésemos un personaje más tratando de salvar la vida.

Tras esto, los protagonistas logran refugiarse en la iglesia, mientras el resto de aldeanos es masacrado en las inmediaciones del pueblo. Es en este punto donde la cinta logra mayor interés, dando lugar a diversas situaciones de tensión, como los intentos desesperados de escapar del asedio, las relaciones entre los diversos personajes dentro del encierro o las tentativas de los zombis por entrar en el templo cristiano. Es, principalmente, este punto el que ha llevado a comparar el presente film con La noche de los muertos vivientes. Pese a que son ciertas las similitudes entre ambas obras (esencialmente en el hecho de que los asaltantes sean muertos vivientes), Ossorio, que reconocía haber visto el clásico de Romero, citaba como influencias a diversos westerns de Ford y Hawks, seguramente el mismo modelo tomado en su día por Romero.

En La noche del terror ciego ya se apuntaban detalles gore, que en la cinta que nos ocupa son exprimidos al máximo, llegando a las más altas cotas de sadismo de toda la saga, con una violencia grafica bastante atrevida para su tiempo. Sirva, como ejemplo, la escena en que, en un ritual, los siniestros caballeros arrancan el corazón de una muchacha, para acto seguido comérselo, o cuando en el prólogo los aldeanos queman los ojos de los templarios. No obstante esta secuencia pierde algo de su eficacia a causa de los pobres efectos especiales.

Algunos autores han querido ver en esta película una crítica a la dictadura de Franco. Es innegable que escenas como el ataque a caballo de los Templarios al pueblo en fiestas, o la antológica escena final, deudora sin duda de Los pájaros (The Birds, 1963) de Alfred Hitchcock, donde la llegada del nuevo día acaba con los poderosos caballeros, se pueden asociar respectivamente a los “grises” de la época cargando contra manifestantes, y el final del régimen dictatorial que sufría España por entonces, pese a que el director gallego afirmaba que su única intención era la de parodiar a la clase política de su tiempo, más interesada en el dinero (caso del alcalde-cacique, que no duda en arriesgar la vida de otros para poder huir con el botín), que en los problemas de los ciudadanos (caso del gobernador, que cuando es telefoneado para pedirle ayuda se muestra más preocupado en dar un discurso y en llevarse a su criada a la cama que en escuchar los S.O.S. que le lanzan desde Bouzano).

Nos encontramos ante el mejor título de la tetralogía, en función de sus resultados y de su acabado, donde el engranaje funciona a la perfección, con un ritmo trepidante que va in crescendo, a lo que ayuda el que toda la historia se desarrolle en un solo día y que los personajes sean los mejor trabajados y desarrollados de toda la saga.

EL BUQUE MALDITO: LOS TEMPLARIOS Y EL HOLANDÉS ERRANTE


Debido al gran éxito internacional de los dos primeros títulos, máxime en tierras germanas, una productora alemana encarga a Amando de Ossorio en 1974 una tercera entrega de su saga sobre los caballeros de la Orden del Temple. El buque maldito es la cinta que más difiere del resto de la tetralogía, principalmente por el temor de su creador a repetirse, lo que le lleva a situar el argumento en alta mar, mezclando a los templarios con la leyenda del Holandés Errante. No es la primera vez que el director gallego entremezcla mitos en sus películas, sin ir más lejos, en su anterior trabajo, Las garras de Lorelei, fusionaba la leyenda de esta sirena del folclore alemán con los Nibelungos.

En esta ocasión Ossorio vuelve a recuperar situaciones de La noche del terror ciego, como el idilio homosexual entre dos de las protagonistas, las escaleras de madera podridas que ceden, o el personaje del profesor, en esta ocasión una especie de mezcla entre Van Helsing y el profesor chiflado, una constante en la obra del director, que ya aparecía en Malenka, y que siempre es el encargado de encontrar una explicación a los fenómenos sobrenaturales que acechan a los protagonistas. En el reparto tenemos al norteamericano Jack Taylor y a la austriaca Maria Perschy, dos de los actores más asiduos del fantástico español del periodo, acompañados por Carlos Lemos, Manuel de Blas y una jovencísima Bárbara Rey, en su primer papel “con peso” y que protagoniza una de las mejores secuencias del film, cuando, pretendiendo escapar de los diabólicos monjes, intenta pedir agónicamente auxilio con la garganta cortada, mientras los resucitados tiran de sus talones para llevarla escaleras abajo.

La trama comienza cuando unas modelos que están haciendo una especie de promoción / montaje de unas lanchas deportivas desaparecen en alta mar. La última noticia que se tiene de ellas es que se toparon con un galeón antiguo. Una expedición sale en su búsqueda, topándose también con la nave fantasma, que vaga sin rumbo. Una vez a bordo descubrirán los terribles secretos del buque y sus habitantes. Como se puede intuir, todo este prólogo, donde se advierte una cierta apatía por parte del director en su filmación, es solo un pretexto para llevarnos hasta el escenario donde habitan los templarios, en este caso el navío, cosa que ya ocurría, en menor medida, en sus dos precuelas, donde la mayor parte de la historia era una coartada para conducir a los personajes al terreno de lo terrorífico.

Uno de los mejores aspectos de este título es la atmósfera conseguida en toda la parte desarrollada en el barco, en la cual se respira un halo de irrealidad, como si, efectivamente, el buque estuviera en medio de la nada más absoluta, gracias al espléndido trabajo del fotógrafo aragonés Raúl Artigot. Otro de los aciertos es el apropiamiento de iconos de la imagineria vampírica, sugerido ya en los anteriores títulos, pero que en esta oportunidad esta más presente si cabe, como la utilización de una cruz (envuelta en fuego) para rechazar a los resucitados caballeros o la estancia repleta de sarcófagos, donde descansan durante el día los restos de los templarios, que evoca ciertos pasajes del Nosferatu el vampiro (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922) de Murnau.

A pesar de la estimulante y original trama, y de los aciertos comentados, El buque maldito naufraga estrepitosamente por culpa del tedioso ritmo narrativo, consecuencia del ridículo presupuesto asignado (otro de los males endémicos, salvo en contadas ocasiones, del cine de género nacional del periodo), que hace que no se nos muestre en ninguna escena el decorado del barco entero o que haya momentos de vergüenza ajena, como la ridícula maqueta del navío que aparece entre secuencias, o el incendio final de esta misma, donde las llamas son más grandes que el propio buque.

Como anteriormente había señalado, de nuevo encontramos en películas posteriores elementos que evocan a escenas del film que nos ocupa, como la salida de las huestes del capitán Barbosa de debajo de las aguas en Piratas del Caribe: La maldición de la perla negra (Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl, 2003) de Gore Verbinski, o el momento en que unos marineros se topan con el barco fantasma que aparece de la nada en La niebla (The Fog, 1980) de John Carpenter, cosa esta última que no es de extrañar si atendemos a que ambas películas tienen su origen en leyendas sobre navíos espectrales.

LA NOCHE DE LAS GAVIOTAS: LOS TEMPLARIOS Y LOVECRAFT


En 1975 Ossorio pone el punto y final a su tetralogía sobre los caballeros no-muertos, aunque durante cierto tiempo Profilmes (la Hammer española de la época, salvando las distancias, claro está), barajó la posibilidad de juntar en un mismo film a las dos sagas más populares del fantastique español, la protagonizada por Waldemar Daninsky, el licántropo polaco de Paul Naschy/Jacinto Molina y los Templarios de Ossorio. Según las fuentes consultadas, el nombre que debiera haber llevado esta quinta película varía entre El Necronomicón de los templarios, Necronomicón o El cementerio de las poseídas, y su argumento sería, más o menos, el que sigue: Un médico, tratando de liberar a Waldemar Daninsky de su terrible maldición, averigua que en una antigua abadía se encuentra un manuscrito donde quizás pueda hallar la cura para el licántropo: el Necronomicón; lo que ignora es que esa abadía esta poblada por los Templarios, guardianes del libro, del que han obtenido los secretos para vencer al tiempo y a la muerte. Finalmente el proyecto no se llevó a cabo, según parece, por las desavenencias entre Naschy y Ossorio, dando al traste con un proyecto que podría haber culminado en un título señero del género. No sería la última vez que los caminos del director gallego y Jacinto Molina se cruzarían. En 1979, “MoliNaschy” dirigiría Los cántabros, película que en un principio fue encomendada a Amando de Ossorio, y para la que éste ya había buscado localizaciones.

Volviendo a La noche de las gaviotas, el relato comienza cuando una pareja llega al pueblo al que ha sido asignado el hombre como médico. Una vez en el lugar, descubren cierta hostilidad de los lugareños hacia ellos, y extrañas tradiciones, como las procesiones de mujeres por la playa que se suceden cada noche. Muchos autores han visto en la presente obra una adaptación no acreditada de “La sombra sobre Innsmouth” (The Shadow Over Innsmouth) de H. P. Lovecraft, tomando como referencia todos los puntos en común que comparten ambas, como las ofrendas humanas al dios batracio, una especie de Primordial del mundo submarino, la orden esotérica, o el pueblo de pescadores, cosa que Ossorio nunca desmintió, pero tampoco reconoció. Este relato del escritor norteamericano, junto con el que da título al film en cuestión, seria de nuevo llevado a la gran pantalla en 2001, dando como resultado Dagon de Stuart Gordon, uno de los escasos productos interesantes de la Fantastic Factory, y último trabajo del gran Paco Rabal, fallecido durante el rodaje.

Como en El buque maldito, el director gallego vuelve a echar mano de situaciones y personajes de anteriores películas suyas, así la figura del tonto del pueblo, que ya aparecía en El ataque de los muertos sin ojos, o que los sacrificios deban producirse durante un ciclo de tiempo determinado, algo parecido a lo que sucedía en Las garras de Lorelei. En el plantel de actores nos tropezamos con toda una colección de scream queens del fantástico hispano, empezando por la protagonista del film, María Kosty, y siguiendo con la tristemente recordada Sandra Mozarowsky, la “naschyana” Julia Saly y la reina del “destape” durante la transición, Susana Estrada, que repetiría con Ossorio en Pasión prohibida.

Como en las anteriores obras de la saga, la película es rica en hallazgos y detalles, como por ejemplo, la reinvención de las cabalgadas de los Templarios, que adquieren un nuevo efecto en el entorno marítimo; las inquietantes imágenes de las comitivas de mujeres vestidas de luto por la playa en medio de la noche, que desembocan en la entrega de nuevas víctimas a los caballeros del Temple para sus sacrificios humanos; el escenario donde se desarrolla la trama, con ese pueblo opresivo y asfixiante, lleno de habitantes dominados por la superstición y el miedo, donde reina el silencio y una pertinaz niebla lo cubre todo; o los graznidos de las gaviotas a modo de lamento (ya que se supone que se han reencarnado en ellas las almas de las doncellas martirizadas por los caballeros), durante las noches en que son ofrecidas las muchachas del pueblo al dios batracio, y de donde coge el nombre la película, ya que las gavinas no vuelan de noche. Otro de los aciertos viene cuando la pareja protagonista intenta escapar, utilizando para ello los caballos zombis de los Templarios, no consiguiendo que estos obedezcan sus órdenes y llevándolos a la guarida de sus verdaderos amos.

Pero, al igual que en su predecesora, todos estos aciertos se ven ensombrecidos por un monótono tempo y por un repentino final, que, conforme a las palabras del director gallego, no era el previsto, debiendo de haber concluido con la pareja acosada por los diabólicos caballeros cuando intentan huir en un bote. Esto da lugar a que la tetralogía tenga dos desenlaces felices, en los que el mal es derrotado, precisamente en las dos ocasiones en las que se antoja que el público pueda sentirse más identificado con los protagonistas, y dos finales en los que la maldad representada por los Templarios triunfa.

por José Luis Salvador Estébenez

FUENTE

domingo, 2 de octubre de 2011

LA NAVE DE LOS LOCOS

El Bosco, 1503-1504
Óleo sobre tabla • Gótico
58 cm × 33 cm
Museo del Louvre, París, Francia

La nave de los locos es un cuadro del pintor flamenco El Bosco, ejecutado en óleo sobre tabla y que mide 58 centímetros de alto por 33 cm de ancho. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de París (Francia), donde llegó en 1918 y que lo exhibe con el título de La Nef des fous.

Como el resto de obras de su autor, carece de una datación unánime entre los especialistas. Se ha señalado el período 1503-1504; Wundram indica, simplemente, después de 1490. Parece claro que es una obra tardía del Bosco, debido a la factura desenfadada del cuadro, en particular en los colores frescos del cielo y del paisaje.

En esta Nave de los locos, El Bosco lleva al espectador a un mundo tanto real como surreal. La Nave de los locos va más lejos del aspecto burlesco que se aprecia en un primer acercamiento. Describe la locura de la humanidad pecadora que conduce a la muerte, criticando a los hombres que viven al revés perdiendo sus referentes religiosos. Muestra a humanos pródigos que malgastan sus vidas jugando a las cartas, bebiendo, flirteando y comiendo en lugar de emplearla de manera "útil". De esta manera, a través de la pintura se critican las costumbres de la sociedad de la época en que fue pintada, de forma alegórica: las profanidades presentes en todos los grupos sociales (incluido el clero, como se puede ver, en primer plano de la pintura), el juego y la bebida.

El mundo que pinta es un mundo al revés tal como se lo encuentra en la vida en la época (aparte de las intervenciones de origen imaginario del artista). Aquí no reina la cabeza sino el vientre. Si la cabeza no reina es que está loca. Su locura es adorar el vientre, su locura es el pecado. La gula y la lujuria eran defectos muy extendidos desde hacía tiempo en los monasterios. El Bosco muestra por lo tanto su visión del mundo de la época, criticando la moral disoluta de la clerecía, el vicio en la vida monástica y la locura humana que cede a los vicios.


La nave de los locos es un tema recogido en las tradiciones de Flandes en el siglo XV. En efecto, la obra del Bosco encuentra también sus fuentes en la literatura de la época. En 1494 se publicó en Basilea la obra satírica alemana La nave de los necios o Narrenschiff, escrita por Sebastian Brant. S. Brant acoge, en su simbólica nace, locos de todas las categorías, y hace que desfilen las debilidades humanas. Una de sus estrofas dice: «Es mejor seguir siendo laico que comportarse mal dentro de las órdenes». Existen muchas semejanzas entre este libro y la representación que hace El Bosco. Y es muy posible que el pintor se basara en este poema. Según la tesis de Desmonts sobre "Dos primitivos holandeses en el Museo del Louvre" este cuadro era parte de toda una serie de pinturas que ilustraban los cantos principales del poema de Brant (Gazette de Beux-Arts, 1919, p.1).1 En la obra de Brant, un grupo de locos se embarca en una nave hacia Narragonien, la tierra prometida de los insanos, antes del naufragio, llegan a Schlaraffenland, la tierra de la riqueza.

También existen similitudes nada desdeñables con el Elogio de la locura, obra de Erasmo. De hecho, la metáfora de la barca era una de las más frecuentes en la Edad Media. Se encuentra igualmente en La Barca azul de Jacque Van Oestvoren.

Así pues, la relación que establece El Bosco entre «vicio» y «locura» es característica de la literatura del siglo XV. Con este cuadro, advierte de una manera burlesca sobre la pérdida de los valores eclesiásticos, con la corrupción existente en el clero1 , la negligencia o la locura de los hombres con relación a la religión, todo lo que reina al final del siglo XV, en el ocaso de la Edad Media. Como lo menciona el maestro Michel Foucault en su Historia de la Locura en la Época Clásica (1964, p.30), las diversas formas plásticas y literarias nos muestran que "desde el siglo XV el rostro de la locura ha perseguido la imaginación del hombre occidental".


Se presentan tipos entresacados de la hez humana: el bufón, los borrachos, el novicio goliardo cantando, la monja tocando el laúd. La barca donde se come, se bebe y se canta, va a la deriva. El mástil es un árbol de Mayo; entre sus hojas espía el diablo, y pende del palo un cráneo descarnado de caballo.

Los protagonistas de esta pintura son la monja y el fraile franciscanos que se encuentran tan distraídos, intentando hincar el diente en un pedazo de comida que cuelga de un hilo, que no se dan cuenta de que un ladrón les va a robar lo poco que les queda sobre la mesa.1 Estos religiosos cantan juntos, lo que tiene ciertas asociaciones eróticas, especialmente por la presencia del laúd, puesto que los hombres y las mujeres de las órdenes monásticas se suponía que debían permanecer separados.

Los demás personajes se esfuerzan por conseguir vino y alimentos. El sentido de la escena se condensa en el bufón sentado sobre una rama podrida.

La pintura presente un denso simbolismo:


  • El mástil se ha convertido en un árbol. En medio del ramaje puede verse una figura que unos han considerado que es una lechuza o búho que simbolizaría la herejía; otros aprecian en él una calavera, que representaría a la Muerte; otros, en fin, ceeen ver una máscara (el demonio) o un diablo que desde el centro del follaje contempla la escena.
  • En el mástil ondea una banderola rosa con una media luna musulmana que ha sido interpretada como símbolo de herejía o, también, como una alusión a los lunáticos, esto es, a los locos que, marginados, estaban condenados a vagar en un barco sin rumbo fijo.
  • El laúd y el bol con cerezas tienen connotaciones eróticas.
  • La gente en el agua representaría los pecados de la gula o la lujuria.
  • El embudo invertido en la parte inferior izquierda simbolizaría la locura.
  • El ave asada simbolizaría la gula. El cuchillo que se usa para cortarlo y que caiga sería un símbolo fálico o del pecado de la ira.

El Bosco denuncia los vicios en que incurre la locura del hombre atribuyéndoselos a personajes que parecen de clases sociales inferiores. El invitado que vomita muestra el vicio de quien sucumbe a los efectos del alcohol; algunos autores consideran que es un símbolo de «la horrible náusea que sienten los condenados en el infierno». Aparece igualmente un cántaro alusivo al sexo femenino o el diablo; el pescado muerto sin escama sería el pecado.

La pintura tal como se conoce hoy en día es un fragmento de un tríptico que fue cortado en varias partes. La Nave de los locos estaba pintada en una de las alas del retablo, y tiene como dos tercios de su tamaño original. El tercio restante pertenece a la galería de arte de la Universidad de Yale y se exhibe con el título de Alegoría de la glotonería y la lujuria. El ala del lado opuesto, que más o menos ha conservado toda su longitud, es La muerte de un avaro hoy en la Galería Nacional de Washington. Los dos paneles juntos habrían representado los dos extremos de la prodigalidad y la miseria, condenando y caricaturizando ambos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿QUIEN FUE B.TRAVEN?

Por Barry Gifford


¿Importa de veras quién fue B. Traven? ¿Fue alguna vez un cerrajero polaco llamado Feige? ¿Un actor convertido en periodista radical en Múnich, llamado Ret Marut? ¿Un emigrante alemán o tal vez noruego llamado Traven Torvsan? ¿Un estadounidense llegado de Europa que alguna vez trabajara como marinero y desembarcara en Tampico en 1942 para nunca volver a navegar? ¿O era Hal Croves, que en 1947 se presentó a John Huston como agente del autor de El tesoro de la Sierra Madre, en el Hotel Reforma de la ciudad de México? ¿Era el hijo ilegítimo de un industrial alemán judío llamado Emil Rathenau y de una actriz de nombre Josephine von Stenwarldt? ¿O el hijo ilegítimo del káiser Guillermo y de una actriz llamada Helen Mareck o Helen Maret? ¿Por qué Ret Marut —antisemita pero exaltado defensor del anarquista judío Gustav Landauer en Baviera en 1919—, que muchos piensan que se transformó en B. Traven, fue un narrador y humanista que se aisló en México tras escapar a una sentencia de muerte por haber sido declarado enemigo del Estado en Múnich; había tratado de huir a Estados Unidos o Canadá, se había ocultado en Berlín durante cuatro años, haciendo y vendiendo muñecas de trapo en la calle con su amante Irene Mermet (que después se casó con un abogado y profesor de Harvard y vivió en Nueva York), y estuvo preso durante tres meses en la cárcel de Brixton, en Londres, por no haberse registrado como extranjero y hacerse llamar Hermann Feige, tenía una caligrafía por completo diferente de la escritura de quien se proclamó autor de alrededor de una docena de novelas, además de algunos cuentos y un memorable trabajo documental?

El hombre llamado B. Traven declaró una y otra vez que lo único que importa de veras es la obra, no el autor, conclusión con la que tiendo a estar de acuerdo. Como señala el estudioso de Traven, Michael Baumann, en realidad no se sabe nada sobre Shakespeare ni sobre Homero, pero la obra de ambos es objeto de reverencia y estudio infinitos. No, no importa quién fuera B. Traven. Lo que importa —me importa a mí, por lo menos— es por qué.
Como muchas personas, el primer contacto que tuve con la obra de Traven fue a través de la película El tesoro de la Sierra Madre, dirigida por John Huston, protagonizada por Humphrey Bogart, realizada en 1948. Nunca olvidé al chico, representado por Bobby Blake, que le vendía un billete de lotería a Fred C. Dobbs, el personaje representado por Bogart, en una cantina de Tampico. Casi medio siglo después, Blake representó a otro personaje inolvidable llamado "El Hombre del Misterio" en una película que escribí en colaboración con el director de la cinta, David Lynch: Lost Highway. En 1958 poco podía saber, a mis once años de edad, al ver a Bogart echarle whisky o tequila en la cara al niño que trataba de avisarle que acababa de ganarse la lotería, que el verdadero "hombre del misterio", invento de la imaginación de un genio loco como el Dr. Mabuse, era el creador de los personajes.

Unos años después de haber visto esa película comencé a leer los libros de Traven. Primero leí el Tesoro, claro está, y luego El barco de la muerte, Los pizcadores de algodón, El puente en la selva, Marcha a la montería, Gobierno, y el resto de la serie de narraciones sobre la selva. Leí sus cuentos del libro El visitante nocturno, así como una pequeña gema de bolsillo que encontré en un cesto de libros usados en Chicago, por el cual pagué cinco centavos, titulado Stories by the Man Nobody Knows (Cuentos de B. Traven). Éste fue el libro que me hizo preguntarme por qué... No me importaba tanto quién fuera B. Traven, sólo quería saber por qué no quería que lo supiera la gente.

El poeta simbolista francés Arthur Rimbaud dejó de escribir poesía a los diecinueve años, después de que su amante, un hombre casado, el poeta Paul Verlaine, le disparara en una muñeca en un hotel de Bruselas. Rimbaud se incorporó a la marina neerlandesa, de la cual desertó enseguida. Durante su vida posterior, relativamente breve —murió a los 37 años—, obsesionaba a Rimbaud que lo persiguieran las autoridades neerlandesas, decididas a prenderlo y meterlo en la cárcel. Quizá por eso huyó de Europa y de la vida literaria, y se estableció como comerciante de armas y traficante de esclavos para el rey Meneluk, de Abisinia, la tierra de los hombres "con cola" y la cara a rayas. Rimbaud se fue al sur unos cuatro años antes de que también se fuera el hombre llamado Traven. La diferencia es que Arthur dejó de publicar en ese momento, mientras que Traven comenzó entonces. Si Traven realmente era Ret Marut, fugitivo de Alemania, quizás tuviera el mismo temor, el de ser tomado preso y quedar en manos de las autoridades del Viejo Mundo. ¿Qué mejor solución que cambiar de nombre, de geografía, incluso de letra? (A mis ojos no especializados, las muestras que de su caligrafía proporcionó Traven a sus biógrafos Karl Guthke y Baumann inicialmente parecen masculinas —Marut— y después femeninas —Traven—. Las cartas de este último posiblemente fueran escritas por Irene Mermet, que visitó a Marut-Traven en México durante los primeros años que éste pasó allí. A principios del decenio de 1930, las cartas de Traven estaban escritas por completo en máquina y a veces apenas firmadas con una pequeña rúbrica, ilegible.)

La pregunta insistente sobre B. Traven es quién escribió realmente esos libros. ¿Será que Marut —cuyo apelativo sin duda era un nome de plume de guerre— hizo amistad al llegar al estado mexicano de Tamaulipas con alguna persona que ya los había escrito o estaba escribiéndolos? No lo creo. Creo que El barco de la muerte (publicado en Alemania en 1926), igual que todos los demás libros de Traven, son obra del renegado en alemán y fueron mal traducidos al inglés por él mismo con la finalidad de hacer pensar al público que los había redactado un estadounidense. Bernard Smith, editor de la casa Alfred A. Knopf, que publicó El barco de la muerte, reconoció haber sometido esta novela a una profunda revisión para hacer aceptable su inglés. Marut-Feige-Rathenau-Wilhem, o quien fuera, a continuación procedió a sacar narraciones de su nueva tierra, que resultaron en la serie de libros sobre los jornaleros del campo y su explotación por los terratenientes productores de algodón, en los campos petroleros y la selva. Los pizcadores de algodón se llamaba originalmente Der Wobbly, en honor a la organización International Workers of the World, de breve duración, que dio origen al sobrenombre de wobblies, y el tema era del todo congruente con Marut. El hecho de que este escritor sazonara El barco de la muerte con detalles e insinuaciones antisemitas y después, en 1933, en cartas a su editor hiciera referencia a los "sucios judíos", "ajudiados y semitizados por delante y por detrás", "codiciosos, viscosos, apestosos [para salvar tu] almacén semita de departamentos", etc., no me sorprende. Incluso un llamado anarquista radical como Marut, y no obstante su apoyo a Landauer, tenía, como alemán, profundamente cincelado el antisemitismo. No me parece que sea una incongruencia: creo que se trata de una enfermedad cultural, una enfermedad que predominaba tanto ayer como hoy. En su obra, B. Traven, por lo menos hasta 1940, cuando dejó de publicar, defendió los derechos de los fellahin, la clase baja, los "pobrecitos", a la vez que les daba una imagen noble, con lo que se convirtió en una especie de forjador moderno de mitos, en congruencia con su celoso y egoísta idealismo intelectual. ¿Qué importa? Sabía narrar y eso es lo que cuenta. Por eso sus libros fueron best sellers en todo el mundo, pese al estilo desmañado, de sintaxis confusa, sin acabar, mal traducidos o mal escritos. B. Traven, quienquiera que fuera, como Joseph Conrad, que escribió en su cuarta lengua, creando así un estilo irrepetible, tenía algo importante que decir. No hurgaba llagas sin trascendencia, como hace la mayoría de los modernos escritores de hoy. Ésta es una razón por la cual sus libros vivirán mientras haya lectores.

En abril de 2004 me invitaron a comer una de las hijastras de Traven, Malú Montes de Oca de Heyman, y su esposo, Tim, banquero y escritor británico, a su casa de la ciudad de México. Había organizado el encuentro un editor de esta ciudad que conocía mi interés constante por la obra de Traven y sabía que, a principios de los años setenta, yo había estado en contacto con Rosa Elena Luján, la viuda de Traven (éste murió en 1969) y madre de Malú. De alguna manera conseguí la dirección de la viuda y le escribí porque había una novela de Traven que nunca había logrado encontrar, Trozas (The Logs), y quería saber si ella podría indicarme cómo encontrar un ejemplar. Rosa Elena generosamente me mandó un ejemplar, en alemán porque no se había publicado en inglés. Se lo dije a Malú, que me informó que su madre —viva aún pero muy enferma— obviamente se había dado cuenta de la sinceridad de mi interés y me mandaba la novela por su dedicación actual a la obra de su marido.
También le dije a Malú que en 1978, estando en Mérida, Yucatán, había conocido al dueño de una librería que me había contado que él había ido a la escuela con ella y con su hermana Rosa Elena, y decía haber visto en varias ocasiones a su padrastro. Me describía el tercer piso de su casa, en las calles de Río Mississippi, donde estaba el estudio de Traven, que denominaban "El puente", como el de un barco, y me contó que Traven, al que se dirigía como "señor Traven", y no Croves, siempre había sido generoso con él, que era un escritor en ciernes. Malú me explicó que su padrastro utilizaba el nombre Hal Croves en público y para firmar sus guiones, con el propósito de separar esos trabajos de sus novelas. (Entre sus guiones están Macario y La rebelión de los colgados.)

Malú me mostró las máquinas de escribir de Traven, de las cuales una Underwood portátil, manual, por supuesto, fue la que utilizaba en la selva de Chiapas, según me dijo. También me enseñó los sombreros del escritor, entre ellos un casco de safari en el que había encontrado cabello de Traven. "Si logro encontrar con qué compararlo —dijo Malú—, podría mandar hacer un análisis del ADN para saber quién era en realidad." La verdad, reconoció, es que ni ella sabía el origen del hombre que consideró su padre desde los diez u once años. Ella y su hermana lo llamaban Skipper. "Tenía las manos más singulares que le haya visto a ningún hombre", afirma.
Malú y Tim fueron anfitriones amables y me invitaron a ver los libros de Traven, no sólo las diversas ediciones de sus novelas, sino su biblioteca personal, que fue lo que más me interesó. Había algunos libros en alemán, aunque casi todos en inglés, sobre todo la narrativa: Conrad, Conan Doyle, Wells. Había títulos de Mencken y libros sobre el oro y la minería, bibliografía que habrá consultado para escribir El tesoro de la Sierra Madre. A fines del decenio de 1970, mientras trabajaba de consultor editorial, recomendé la publicación del libro para niños de Traven La creación del sol y la luna, que efectivamente se publicó. Fue una decisión acertada y durante las gestiones conocí al principal editor de Traven en Estados Unidos, Lawrence Hill. Malú también había conocido a Hill, y le conté que, una vez que almorzaba con él en el Players Club de Nueva York, me había dicho que quizá ni el propio Traven supiese bien a bien quién era. Es decir, que el hombre llamado Traven, o Torvsan, o Croves, no tenía seguridad sobre sus orígenes, y que esto estaba muy relacionado con el oscurecimiento de su identidad. En su lecho de muerte fue cuando parece ser que le confesó a Rosa Elena, su esposa, que había sido, efectivamente, Ret Marut, y que ella podía hacerlo público. A mi juicio, le dije a Malú, Traven siempre supo quién era, quiénes eran sus padres, dónde había nacido. Durante tantos años, como Rimbaud cuando recurrió a la naval neerlandesa, lo abrumaría y acosaría un temor parecido, fundado o no; y cuando todo peligro real o imaginario hubo pasado, también pasó su capacidad o necesidad de transformarse.

Pero una cosa me inquieta, el tardío intento de Traven de enriquecer su leyenda literaria escribiendo y publicando una novela final: Aslan Norval, en 1960, veinte años después de su última novela de la selva. Aslan Norval, que yo sepa, sólo se publicó en alemán, nunca en inglés. En 1960, Traven tendría cuando mucho 78 años (la fecha de su nacimiento sería 1882 o 1890), y según Rosa Elena Luján era un hombre vital, fuerte mental y físicamente casi hasta su muerte, nueve años después. Aslan Norval muestra el antiguo antisemitismo expresado por Ret Marut en su revista de Múnich en 1919 Der Ziegelbrenner, y por B. Traven en sus cartas a sus editores alemanes en 1933. Esta última novela es floja y, en consecuencia, ha pasado prácticamente inadvertida y no se tradujo. ¿Por qué la publicó? La razón es que Traven era un escritor y nunca dejó de escribir, aunque sólo fuera en su mente, sobre todo, y no podía cambiar. La verdad última es que B. Traven nunca pudo olvidar quién era. -

— Traducción de Rosamaría Núñez

FUENTE

sábado, 24 de septiembre de 2011

ALEISTER CROWLEY

Era hijo de un millonario galés, Edward Crowley, fallecido en 1886. Muy pronto quedó huérfano y heredó una gran fortuna. Fue criado por dos tías solteras que pertenecían al mismo grupo religioso que sus padres, los Hermanos de Plymouth, una denominación evangélica, conservadora y muy puritana.

Estudió en Cambridge, donde por primera vez empezó a sentirse libre lejos de su familia. De esa época datan sus primeros ensayos, novelas y poemas eróticos.

Llegó a ser un célebre ocultista, conocido en los medios esotéricos como Baphomet, uno de los nombres mágicos que adoptó. Dos de sus obras más renombradas son: Magick in Theory and Practice (Magia en teoría y práctica) y el Liber AL vel Legis (‘El Libro de la Ley’).

Ingresó en el Templo Isis-Urania de la Orden Hermética del Alba Dorada (‘Hermetic Order of the Golden Dawn’), donde escaló rápidamente los grados iniciáticos inferiores y se enfrentó con otros miembros de la misma, como William Butler Yeats y S.L. McGregor Mathers.

Abandonó dicha orden y creó la organización ocultista Astrum Argentum, A.A., llegando también a ser cabeza visible de la O.T.O. (Ordo Templi Orientis) en que rige su ley de Thelema, que es HAZ TU VOLUNTAD, tal como era la idea que expresó Satanás como serpiente a Eva en el Jardín de Edén. También fue miembro honorífico de otras sociedades secretas.

Se retiró a Escocia, cerca de la localidad de Foyers, donde compró una casa a orillas del famoso Lago Ness, a la que llamó Palacio de Boleskine. Allí, de acuerdo a la antigua costumbre escocesa de llamar laird a un terrateniente, se hizo llamar Laird de Boleskine y Abertarff.

Crowley llamó Iluminismo Científico al sistema que desarrolló para la A.A. Para divulgar las enseñanzas del mismo publicó, con la ayuda de varios colaboradores, la serie de revistas llamadas "El equinoccio" (The Equinox). El lema del Iluminismo Científico es "el método de la Ciencia, el objetivo de la Religión". En este lema, conforme aclara el mismo Aleister Crowley, "(si se interpreta correctamente) está expresado todo"."Simplemente fui cerca de Satanás, y todavía no sé por qué. Pero me encontré apasionado de servir a mi nuevo maestro... no estaba contento en creer en mi diablo personal y servirlo, en el sentido ordinario del mundo. Lo quería conocer personalmente y convertirme en el principal miembro de su staff " The Confessions of A.C.En algunas ocasiones hasta se llegó a afirmar que Aleister Crowley practicaba misas negras. He aquí la respuesta que el mismo Therion (nombre griego que significa "La Bestia") daba en el diario inglés "London Sunday Dispatch" a semejantes acusaciones, en el año 1933:

"Para practicar magia negra tienes que violar todo principio de la ciencia, decencia, e inteligencia. Debes estar obsesionado con una idea demente de la importancia del mezquino objeto de tus detestables y egoístas deseos. Se me ha acusado de ser "mago negro". No se ha hecho jamás afirmación más tonta sobre mí... La "Misa Negra" es un asunto totalmente diferente. Yo no podría celebrarla aunque quisiera, porque no soy un sacerdote consagrado de la Iglesia Cristiana. El celebrante debe ser un sacerdote, porque toda la idea de la práctica es profanar el Sacramento de la Eucaristía. Por consiguiente, debes creer en la verdad del culto y la eficacia de su ritual". Él mismo creó la misa agnóstica católica.

Crowley no era sólo un iniciado en temas esotéricos, también era novelista, poeta y ensayista, y tiene más de ochenta libros escritos la mayoría referentes a la magia, cábala, esoterismo, yoga y, en concreto, gran parte de ellos sobre su sistema MagicK, con K final, y a la filosofía o "religión" que el fundó (Thelema) gracias a las revelaciones del Libro de la Ley. Semejante cantidad de títulos sólo es posible porque empezó a publicar con 23 años y no dejó de escribir hasta prácticamente el día de su muerte, a los 72 años de edad. También fue traductor de obras clásicas y contemporáneas escritas en francés, de magia, poesía y esoterismo.

Además fue un montañero muy activo que practicaba el alpinismo y el himalayismo, y perteneció a la primera expedición europea y del mundo que intentó conquistar la cumbre del Kangchenjunga, en la que permaneció varios días a gran altitud sin asistencia respiratoria ya que aún no existían las botellas de oxígeno.

También era un excelente ajedrecista y practicaba la caza mayor como deporte, el ciclismo y el piragüismo, entre otras disciplinas deportivas.

Fue un viajero incansable, que residió en Londres, Foyers, París, Nueva York, El Cairo y Cefalú y recorrió China, India, Ceilán, Birmania, Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, España, Francia, Italia, Suiza, México, Canadá, Chile, Argentina, entre otros.

El Libro de la Ley

Crowley decía haber recibido en estado de mediumnidad su obra El Libro de la Ley, (Liber AL vel Legis sub figura CCXX), de una entidad preterhumana llamada Aiwaz, o Aiwass. Este hecho fue el punto culminante de la vida de Aleister, quien decía que había vivido para recibir este don.

Crowley estaba en El Cairo con su esposa Rose Kelley y en los días 8, 9 y 10 de abril de 1904, entre las 12:00 p.m. y la 01:00 p.m., recibió un capítulo por cada día, constando El Libro de la Ley de exactamente 3 capítulos en total.

Este libro proclama la ley de Thelema ("Voluntad" en griego) para el Nuevo Eón de Horus que comenzó en 1904, con la recepción del texto, y reemplazó al Eón de Osiris. En los textos de los thelemitas se cuenta como primer año el 1904, en vez del año de la Era Común, y se les añade las posiciones diarias del Sol y la Luna. Dos de las frases más conocidas de este libro son: "Haz lo que tú quieras será toda Ley", y "Amor es la ley, amor bajo voluntad".

Más tarde fundaría la Abadía de Thelema en la población de Cefalú en Sicilia. Una casa de campo remodelada y decorada por él mismo con frescos en las paredes, siguiendo la idea de Gauguin, a quien admiraba. En ella permaneció un tiempo junto a varios de sus seguidores, hasta que fueron expulsados de Italia por el gobierno de Mussolini debido sobre todo a la muerte de uno de sus discípulos, Raoul Loveday, que se intoxicó al beber agua contaminada, y al revuelo generado por Betty May, esposa de éste último.

La cultura thelémica fue un adelanto increíble para el tiempo de Crowley. Fue algo similar a lo que más tarde sería el movimiento hippie, con su mezcla de libertad sexual, experimentación con todo tipo de drogas, meditación, mezcla de cultos orientales y occidentales, etc. Algunas de las razones por las que se lo consideraba a Crowley un hombre perverso eran su bisexualidad y la experimentación con drogas. Tengamos en cuenta que el principio del movimiento (muy minoritario) se produjo en Gran Bretaña durante la época de la reina Victoria.

Entre los que lo estudiaron a lo largo de su vida, y lo estudian también tras su muerte, hay varias sociedades que siguen sus enseñanzas. Podemos encontrar a gente como el pintor Austin Osman Spare que luego crearía, a su vez, el movimiento Zos Kia Cultus; el director de cine y escritor Hollywoodiense Kenneth Anger; Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, el escritor Paulo Coelho y el cantautor brasileño Raul Seixas grabaron músicas como: A Lei (La Ley), Sociedade Alternativa con ideales Thelemistas, así como The Beatles.

Su vida y obra también influyeron a personajes como Anton Szandor LaVey y un sinfín de ocultistas, satanistas, etc.

Crowley, después de una vida aventurera y activa, acabó muriendo en una casa de huéspedes de Hastings, aquejado de degeneración del miocardio y bronquitis aguda. Fue incinerado en una ceremonia a la que acudieron algunos de sus discípulos y amigos en la que leyeron parte de los Textos Sagrados de Thelema, entre ellos, pasajes del Liber Legis, y también de su Himno a Pan.

Existen distintas versiones sobre las últimas palabras de Crowley en su lecho de muerte. Según el relato de John Symonds, la enfermera le había contado que Crowley le había sujetado la mano con fuerza y, con lágrimas en los ojos, le había dicho: "Estoy perplejo". Sin embargo, según un tal Sr. Rowe, que estaba presente en la habitación, Crowley dijo "A veces me odio a mí mismo". Según otra de las versiones, recogida por Gerald Suster en su biografía de Crowley, un empleado de la casa oyó un fuerte ruido en el piso superior mientras limpiaba los muebles, subió y vio a Crowley muerto en el suelo de su habitación. Finalmente, según Patricia MacAlpine, madre del único hijo de Crowley, murió pacíficamente en su lecho mientras soplaba el viento y sonaban truenos en el exterior. En palabras de MacAlpine, "eran los dioses, que lo saludaban".



viernes, 16 de septiembre de 2011

LA CULTURA DEL MIEDO


Cultura del miedo, es un término que hace referencia a una percepción común de miedo y ansiedad en discursos públicos y relaciones personales, y cómo ésta, puede afectar la manera en que las personas interactúan con las demás, cuales individuos y como agentes democráticos. Entre aquellos que usan esta percepción, existen diferentes variedades de afirmaciones, como los orígenes y las consecuencias de la tendencia que buscan describir; sin embargo, la mayoría coincide con la aserción elemental, que la cultura del miedo es un fenómeno relativamente nuevo relacionado con los medios de comunicación masiva, con importantes implicaciones dañinas en potencia.

Diversos periodistas sociales han presentado diferentes tesis sobre la cultura del miedo, cada uno con un énfasis distintivo. Podrían ser categorizadas a lo largo de un rango de variantes, desde aquellas en las cuales se considera al fenómeno como conscientemente dirigido - por ejemplo, una política deliberada de alarmismo -, hasta aquellas en las cuales se le trata como una emanación espontánea de desarrollos históricos, como una respuesta reflexiva a otros cambios en la sociedad.

Miedo construido

Entre los que tienden a argumentar que la cultura del miedo está siendo intencionadamente elaborada, podrían mencionarse al lingüista Noam Chomsky, al sociólogo Barry Glassner, a cineastas políticos tales como Adam Curtis y Michael Moore o reporteros como Judith Miller. Los motivos expuestos para tal plan premeditado de alarmismo varían, pero dependen del potencial incrementado de control social, que una población desconfiada y recíprocamente atemorizada, puede ofrecer a aquellos en el poder. En estos términos, los miedos son cuidadosa y repetidamente creados y alimentados por cualquiera que desee infundir temor, frecuentemente a través de la manipulación de palabras, hechos, noticias, fuentes o información, a fin de inducir ciertos comportamientos personales, justificar acciones o políticas gubernamentales (en el país o el extranjero), mantener a la gente consumiendo, elegir políticos demagogos o distraer la atención pública de supuestas problemáticas sociales más urgentes como la pobreza, la seguridad social, el desempleo, el crimen o la contaminación. Dichos comentaristas sugieren que existe una escala de procesos culturales que pueden considerarse como "técnicas" deliberadas para alarmar. Por ejemplo:

  • Cuidadosa selección y omisión de noticias (algunos hechos relevantes son mostrados y otros no);
  • Distorsión de estadísticas o números;
  • Transformación de eventos aislados a epidemias sociales; (Juicios de Salem)
  • Corrupción y tergiversación de palabras o terminología conforme a objetivos específicos;
  • Estigmatización de minorías, especialmente cuando son asociadas con actos criminales, degradando la opinión pública o las políticas de inmigración; (Muro fronterizo EE.UU. - México)
  • Generalización de situaciones complejas y multifacéticas;
  • Inversión causal (convirtiendo una causa en un efecto o viceversa);
  • Fabricación inmediata de eventos o afirmaciones.

Miedo emergente

Al otro extremo del rango, una cultura del miedo es planteada como una susceptibilidad que surge de cada rincón de la sociedad contemporánea, de forma natural. Frank Furedi, profesor de sociología en la Universidad de Kent (Gran Bretaña), quien también fundó el Partido Comunista Revolucionario, ejemplifica este margen del rango con sus libros, Culture of Fear: Risk-taking and the Morality of Low Expectations (1997) y Politics of Fear: Beyond Left and Right (2005). Furedi sitúa el origen del fenómeno en lo que él caracteriza como una 'falla de la imaginación histórica', un síntoma que identifica como la extenuación de los sistemas de significado político del siglo XX.

Fue mi experiencia del pánico a la píldora anticonceptiva de 1995 que me motivó a escribir Culture of Fear. Llevé a cabo un estudio global de reacciones nacionales del pánico, y rápidamente caí en la cuenta de que las respuestas diferenciales fueron culturalmente instruidas. Algunas sociedades, como la británica y la alemana, reaccionaron de una manera confusa, a modo de pavor - mientras que países como Francia, Bélgica y Hong Kong, adoptaron un enfoque más mesurado.

Desde el punto de vista de Furedi, una percepción universal de horror pre-existe y apuntala las expresiones de alarma de los medios de comunicación y los políticos. Mientras los medios y los gobernantes pueden amplificar y sacar provecho de esta sensibilidad, sus actividades no son decisivas en su producción cultural. Furedi nivela la carga en varias voces 'anti institucionales' o 'liberales', afirmando que ellos son al menos cómplices en la explotación de ansiedades como la 'implantación' (de catástrofes ecológicas, por ejemplo), que es el asimiento más comúnmente benéfico a partir de la cultura del miedo.

Falta de miedo

Algunos analistas, también apuntan que un proceso similar al de crear miedo, puede ser usado para desalentar a cualquiera trivializando o ignorando categóricamente el problema, un tipo de muerte por apatía. Es difícil asustarse de algo que no existe. Ejemplos de esto son las emisiones de asbesto y cigarrillos: hasta que las personas pueden concluyentemente probar el daño, todos estos problemas son normalmente tratados como si fueran inexistentes. Otra muestra puede ser la idea de no informar sobre las guerras para dar la apariencia de que no existen o para intentar minimizar su trascendencia.

Casos de estudio

Cada uno de los arriba mencionados, han seleccionado ejemplos de discursos públicos recientes para ilustrar su causa. En cada caso, el argumento general es que la naturaleza de la amenaza descrita en dichas disertaciones gubernamentales, está fuera de proporción según los reales riesgos y daños implicados. Diferentes investigadores fijan su atención en diversos aspectos de tales eventos - por ejemplo, algunos se concentrarán en cómo las historias pueden ser distorsionadas al ser difundidas a nivel nacional, mientras que otros se centraran sobre la receptividad de la audiencia o su conformidad para alterar su comportamiento o preferencias de voto. Para cada caso, puede haber varios expertos y organizaciones que disputan la implicación que el asunto es excesivamente exagerado.

  • Resistencia antibiótica - ¿Se volverán los germenes inmunes a los fármacos? (como el SARM)
  • Implantes de pecho - ¿Se saldrán de su lugar?
  • Telefonía móvil - ¿Causan cáncer cerebral e incendios en las gasolineras?
  • Industria farmacéutica - ¿Cuáles son los efectos secundarios de las medicinas con prescripción?
  • Prohibición de drogas - ¿Pueden los estupefacientes ser legales?
  • Dungeons & Dragons, Harry Potter, música y videojuegos - ¿Pueden corromper la mente de los niños?
  • Alimentos transgénicos y Alimentos contaminados - ¿Es esta comida segura para comer?
  • Calentamiento global - ¿Cuál es el impacto global de los crecientes niveles de CO2?
  • Google - ¿La acumulación de términos en búsqueda, compromete potencialmente la privacidad del usuario?
  • Hackers - ¿Pueden lograr acceder a mi computadora?
  • Alarma antirrobo - ¿Están seguros de intrusos los inquilinos?
  • VIH - ¿Qué tan contagiosa es la enfermedad?
  • Usurpación de identidad - ¿Alguien tendrá la intención de destruir mi vida al personificarme?
  • Inmunización - ¿Son seguras las vacunas aún cuando están hechas de huevos de gallina y contienen mercurio?
  • Abeja africanizada - ¿Qué tan letales son?
  • Secuestro - ¿Cómo puede uno proteger a su familia?
  • Energía nuclear - ¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la exposición a la radiación?
  • Tráfico de órganos - ¿Hay gente que al ser narcotizada despierta sin un riñón?
  • Agujero de ozono - ¿Causará el agujero de ozono gran incidencia de cáncer?
  • Paganismo y Brujería
  • Pandemia - ¿Existe una enfermedad en algún punto del planeta que pueda esparcirse incontrolablemente y matar a todos?
  • Pederastia - ¿Puede uno confiar de extraños junto a niños?
  • Pobres - ¿Todo pobre es capaz de robar por necesidad?
  • Anticomunismo - En EUA cientos de personas fueron encarceladas, identificadas como sospechosas o deportadas por miedo al anarquismo y comunismo.
  • Rituales satánicos
  • Fumador pasivo - ¿Puede uno mismo contraer cáncer de esta forma?
  • Filmes snuff
  • Red social
  • Estabilidad de la Seguridad social - ¿Cuentan los trabajadores con un respaldo para cuando se retiren?
  • Terrorismo

Crítica y contexto político

Las políticas de George W. Bush, especialmente su gestión retórica alrededor de su "guerra contra el terrorismo" y la invasión de Iraq, han sido el blanco principal de las críticas. En este contexto, la "cultura del miedo" es supuestamente generada por la administración de Bush y sus aliados, en un esfuerzo jerárquico para incrementar el apoyo a la fuerza militar y las operaciones de seguridad nacionales. En un amplio contexto político-nacional, muchos creen que los políticos conservadores y algunos líderes morales, hacen a la gente temerosa de cosas tales como el terrorismo, el crimen o drogas ilegales para influenciar sobre la opinión pública y la conducta personal. Es algo que muchos creen es intencionalmente exagerado por los medios a petición de los propietarios conservadores de compañías mediáticas (por ejemplo, Rupert Murdoch y Fox News).

La idea de una sociedad en gran medida de "cultura del miedo", puede ser percibida por liberales y otros oponentes de los conservadores, como una estenografía de la manipulación cultural por parte de éstos con fines políticos.

Por el contrario, los liberales también han sido acusados por su justa participación de alarmismo para aplicarlo a sus propias agendas políticas, especialmente en asuntos de protección ambiental, biotecnología y seguridad.

Existen varias perspectivas alternativas:

  • Que en ciertos casos son ellos quien presuntamente fabrican los miedos, que los políticos están realmente reaccionando frente a la opinión pública (racionalmente o a la inversa).
  • Que las preocupaciones relevantes son legítimas, pero los críticos no coinciden con las soluciones propuestas o necesarias, sino que desean desenfatizar los problemas.
  • Que el mercado de los medios de comunicación masiva simplemente maximiza su audiencia y que la temible información, casualmente es una cosa que arrebata la atención de las personas. (Algunos hasta podrían argumentar que esto sirve al interés público.)

Sobre cuestiones que no han sido fuertemente asociadas con la controversia política derecha/izquierda, una estampida ostentosa de miedos en el discurso público pueden ser etiquetadas por otros especialistas como "alarmistas". Síntomas típicos de una alarma incluyen una falta de educación general o científica entre el público, predisposiciones intrínsecas en la valoración de riesgos, carencia de pensamiento racional, información errónea y el dar mucha importancia a los rumores.


Fragmento de la película "La doctrina del Shock" para ver la película entera

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miércoles, 17 de agosto de 2011

LOS MELUNGEONS



Melungeon es un término aplicado tradicionalmente a uno de varios grupos de "tri-raciales aislados" del sudeste de Estados Unidos, principalmente en el área del Desfiladero de Cumberland de los Apalaches centrales, que incluyen partes del este de Tennessee, suroeste de Virginia y el este de Kentucky. Tri-racial describe a las poblaciones que parecen ser mezcla de europeos, africanos subsaharianos y de ascendencia amerindia. Aunque no existe un consenso sobre cuántos de esos grupos existen, las estimaciones oscilan hasta 200.


Las pruebas de ADN de los descendientes de melungeon han sido limitadas, pero el Proyecto ADN Melungeon, que ha publicado sus resultados, hasta ahora muestra una abrumadora mezcla de Europeos con haplotipos de África subsahariana de hembras y machos en varias familias que tradicionalmente se habían identificado como melungeon y habían sido considerados por los investigadores.


La ascendencia y la identidad de los melungeons son temas muy controvertidos. Hay gran desacuerdo entre fuentes secundarias sobre su origen étnico, lingüístico, cultural, geográfico y su identidad, como fueron y son de ascendencia mixta. Con precisión, puede describirse como una colección de familias de diversos orígenes que emigraron, se instalaron cerca y se casaron con otro, principalmente en el condado de Hancock, Tennessee y áreas cercanas de Kentucky. Sus antepasados podrían remontarse a Carolina del Norte y Virginia. El censo de los Estados Unidos tiene una categoría para los melungeons, tabulado bajo "Alguna otra raza 600-999." Muchos eruditos no creen que los melungeons deben ser clasificadas como una raza distinta y describirlas como uno de los numerosos grupos multirraciales con orígenes en sindicatos mixtos, especialmente en Virginia colonial.


Los melungeons se definen como mestizos de ascendencia; no presentan características que pueden clasificarse como un único fenotipo racial. Los descendientes de hoy en día, la mayoría son de las familias de los Apalaches tradicionalmente considerados como melungeons que tienen generalmente la apariencia de europeo estadounidense, a menudo, aunque no siempre, con ojos y cabello oscuro y una complexión de tez morena o aceite de oliva. Las descripciones de los melungeons han variado ampliamente con el tiempo; en el XIX y principios del siglo XX, a veces eran llamados de "Portugueses" o "Nativos" a "afroamericanos de piel clara." Otros individuos y familias melungeons son aceptadas como blancos.


Un factor en la variación de descripciones es la falta de consenso en quien debe ser incluido bajo el término de melungeon. Casi cada autor contemporáneo le da a este tema una lista diferente de apellidos asociados a los melungeon, pero los apellidos británicos como Collins y Gibson aparecen con más frecuencia; el genealogista Pat Elder los llama de apellidos "núcleos". Otros investigadores incluyen a Atkins, Bowling, Bunch, Goins, Goodman, Heard, Minor, Mise, Mullins y varios otros (aunque no todas las familias con estos apellidos son melungeons). No todas las familias de cada apellido fueron necesariamente del mismo fondo racial. Cada línea debe examinarse individualmente. La respuesta a la pregunta "Quién o qué son los melungeons?" depende en gran medida a las familias se incluyan bajo esa denominación.


No está claro el significado de la palabra "melungeon". Desde el siglo XIX hasta finales del siglo XX, se refiere exclusivamente a un grupo tri-racial aislado, los descendientes multirraciales de Collins, Gibson y varias otras familias relacionadas de Newman, Valle de Vardy, y otros asentamientos en y alrededor de condado de Hancock, Tennessee.


El fondo probable de que a las familias de raza mixta que más tarde se llamarían "melungeons" fue la aparición en la región de la Bahía de Chesapeake en el siglo XVII a la que el historiador Ira Berlin (1998) llamó "Criollo atlántico". Estos eran los descendientes de las uniones de esclavos liberados (a veces de raza mixta) y servientes de los funcionarios, que fueron principalmente de ascendencia inglésa, del norte de Europa y África occidental. Algunas de las primeras generaciones de "criollos atlánticos" en las colonias eran culturalmente similares a lo que hoy podría llamarse "hispano" o "latino", cuyos antepasados paternos habían sido hombres españoles o portugueses que tuvieron hijos con mujeres africanas en puertos africanos. Sus descendientes de raza mixta llevaban nombres como "Chávez", "Rodríguez", y "Francisco" y los hombres a menudo trabajaban en el comercio de esclavos, algunos procedentes de las colonias americanas. Algunos criollos de raza mixta se casaron con sus vecinos ingleses, adoptaron el apellido inglés y poseyeron de esclavos. En menor medida, algunos se casaron con los nativos americanos. La temprana América colonial fue un "crisol" de los pueblos, pero no todas estas primeras familias multirraciales fueron ancestrales de los que más tarde serían llamados melungeons. Durante generaciones, la mayoría de personas fueron de grupos de europeos y africanos.


Un mito común sobre los melungeons del Oriente Tennessee fue que eran un pueblo indígena de los Apalaches que vivía allí antes de la llegada de los primeros colonos blancos. En cambio, estudiosos han documentado por una variedad de registros históricos que los primeros antepasados melungeon emigraron desde Virginia, al igual que sus vecinos angloamericanas. La mayoría de las familias de raza mixta en la frontera eran descendientes de afroamericanos libres en Virginia en los tiempos coloniales, de familias de mujeres blancas y hombres africanos.


Las familias de raza mixta y la gente libre de color, se documentan como emigrantes junto con los vecinos europeoestadounidense en la primera mitad del siglo XVIII en la frontera de Virginia, Carolina del Norte y del Sur. Los Collins, Gibson y Ridley (Riddle) eran familias que poseían tierras adyacentes una con la otra en el condado de Orange, Carolina del Norte, donde ellos y la familia Bunch fueron mencionados como "Molatas libres (mulatos libres)", sujetos a impuestos sobre diezmos en 1755. Al asentarse en zonas fronterizas, la gente libre de color había encontrado condiciones más dóciles y evitar algunas de las limitaciones raciales de las áreas de plantación.


"En 1719, Carolina del sur decidió quienes debían ser "indios" por razones fiscales ya que los esclavos indios fueron cobrados de impuestos en una tarifa menor que los esclavos africanos. La ley establecía: "Y para la prevención de todas las dudas y escrúpulos que puedan surgir a los que deberían a ser evaluado como mustees, mulatos, etc. todos esos esclavos como no son enteramente indios se contabilizarán como negros". Esto es un paso muy importante porque afirma claramente que los "mustees" y los "mulatos" eran las personas de la parte estadounidense con ascendencia india. Mi juicio (que se explicará más adelante) es que un mustee era principalmente parte africano y parte indio, y que un mulato era generalmente parte europeo y parte indio. La ley también es importante porque afirma que el Americano de parte india con o sin ascendencia africana podrían considerarse como negros, teniendo así una implicación en todos los censos de esclavos posteriores". (Nota: esta fuente se aplica sólo a Carolina del Sur, no a Virginia o Carolina del Norte, los principales lugares del origen melungeon.)


A principios de 1767, algunos de los antepasados de los melungeons se trasladaron desde el área de Tidewater al noroeste a la zona de New River en Virginia, donde aparecen en listas de impuestos del condado de Montgomery, Virginia, en la década de 1780. De allí emigraron el sur de la cordillera de los Apalaches al condado de Wilkes, Carolina del Norte, donde algunos se catalogaron como "blancos" en el censo de 1790. Residieron en una parte de aquel condado que se convirtió en el condado de Ashe, donde son designados como los "otros libres" en 1800.


No mucho después, las familias Collins y Gibson (identificadas como antepasados de melungeons) fueron miembros de la Iglesia Stony Creek Primitive Baptist Church cercana al condado de Scott, Virginia, donde parecen haber sido tratados socialmente como iguales por los miembros de blancos. El empleo del término "melungeon" más antiguo documentado se encuentra en el acta de esta iglesia. Aunque existen referencias históricas de los documentos, no se han encontrado los originales y la prueba proviene de una copia transcripta.


De Virginia y Carolina del Norte, las familias se cruzaron en Kentucky y Tennessee. El melungeon más antiguo conocido en el noreste de Tennessee fue Millington Collins, quien ejecutó una hazaña en el condado de Hawkins en 1802. Varios hogares de Collins y Gibson aparecieron en el condado de Floyd, Kentucky, en 1820, cuando fueron catalogados como "gente libre de color". En los censos de 1830 de Hawkins y el condado de Grainger, Tennessee, donde las familias Collins y Gibson aparecen como "libres de color".


Relatos de la época documentan que los antepasados de los melungeon eran considerados de raza mixta por el aspecto. Durante los siglos XVIII y XIX, enumeradores censos los designaron como "mulatos", "otros libres," o como "gente libre de color". A veces fueron catalogados como "blancos", a veces como "negros", pero casi nunca como "indios". Una familia descrita como "indios" fue la familia relacionada con los melungeons Ridley, catalogada como tal en una lista de impuestos del condado de Pittsylvania, Virginia, en 1767, aunque habían sido designados como "mulatos" en 1755. Durante el siglo XIX, debido a su matrimonio con familias blancas, las familias llamadas melungeon comenzaron a ser clasificados como blancos en registros de censo con mayor frecuencia, una tendencia que ha continuado hasta el presente. En 1935, un periódico del Estado de Nevada anecdóticamente había descrito los melungeons como "mulatos" con "cabello lacio".


Richard Allen Carlson, un investigador del grupo conocido como los indios Salyersville en los condados de Magoffin y Clark, Kentucky, una población diferente, encontró lo siguiente:


"La evidencia histórica y antropológica sugiere que, en general una parte significativa (aunque no necesariamente todos) de los ancestros de los condados de Magoffin y Clark,Kentucky y el condado de Highland enclaves [de personas de raza mixta] se originaron principalmente de una mezcla de nativos americanos, afroamericanos y blancos en el periodo colonial (desde finales del siglo XVII hasta los 1800) y en segundo lugar de una mezcla con grupos de nativos americanos actualmente conocidos en la región de la costa del Atlántico medio". (Nota: esta fuente es específica para su definición; no se refiere a los antepasados de los melungeons, que primero se asentaron en el condado de Hawkins, Tennessee.)


Los investigadores han demostrado que la evidencia histórica a través de numerosos registros judiciales que demuestran que las familias melungeon buscaron identificase y ser aceptados como blancos. Un ejemplo son los patrones de matrimonio de la familia de Joshua Perkins del condado de Johnson, Tennessee, cuyos descendientes Paul Heinegg trazó. Mostró que las generaciones de la familia se habían casado con personas blancas o mulatas, que condujo al aspecto cada vez más europeo americano o blanco entre los descendientes.


Como ha demostrado la erudita Ariela Gross por el análisis de casos judiciales, el cambio de "mulato" a "blanco" dependía de la apariencia y la percepción de la comunidad de las actividades de una persona en la vida, que se asocia con si la persona cumple las obligaciones de los ciudadanos. Los registradores de censos a menudo eran personas de una comunidad o clasificaban a individuos como conocidos de la comunidad, las definiciones de las categorías raciales eran a menudo imprecisas y ambiguas, especialmente para definir un "mulato" y una "persona libre de color". En las colonias británicas norteamericanas y en los Estados Unidos varias veces en el XVII, XVIII y XIX, "mulato" podría significar una mezcla de africano y europeos, africanos y amerindios, europeos y nativos americanos o los tres. Al mismo tiempo, estos grupos se casaron entre sí, y hubo preguntas acerca de que cultura tuvo prioridad, si los hubiere; muchas tribus nativas americanas se organizaron alrededor de las líneas matrilineales.


La floja terminología ha contribuido a la desaparición de los registros históricos de remanente que no reserva a los indios en el alto sur, que generalmente no eran registrados separadamente como indios. Poco a poco fueron reclasificados como mulatos o gente libre de color, especialmente las generaciones que se casaron con vecinos. En las primeras décadas del siglo XX, Virginia y algunos otros estados aprobaron leyes más restrictivas que requirieron que todas las personas fueran clasificadas sólo como blancos o negros. Después que Virginia aprobó su Ley de Integridad Racial de 1924, los funcionarios fueron lejos como para alterar el nacimiento existente y los registros matrimoniales para reclasificar individuos o familias de indios a negro. La documentación histórica de continuidad de las familias autoidentificadas como nativos americanas fue perdida. Este proceso de pérdida de la continuidad histórica y cultural parece haber ocurrido también con algunos de los restos de indios fuera de la reserva de Delaware.


Las familias conocidas como "melungeons" en el siglo XIX generalmente fueron bien integradas en las comunidades que vivían, aunque esto no quiere decir que el racismo nunca fue un factor en sus interacciones sociales. Los registros muestran que en general disfrutaron de los mismos derechos que los blancos. Por ejemplo, tuvieron propiedades, votaron y sirvieron en el ejército; algunos, como los Gibsons, ya tenían a esclavos en el siglo XVIII.


Por otro lado, en las tensiones sobre la raza y la esclavitud que condujeron a la Guerra Civil, varios hombres melungeons fueron juzgados en el condado de Hawkins, Tennessee, en 1846 por el "voto ilegal", bajo la sospecha de ser negros. Fueron absueltos, presumiblemente por demostrar a satisfacción de la Corte que no tenían ninguna ascendencia visible negra. (Las normas no eran tan estrictas como las leyes de la "regla de una gota" del siglo XX.) Como algunos otros casos, esto principalmente fue determinado por la gente que declaraba en cuanto a como los hombres habían sido percibidos por la comunidad y si ellos habían "actuado como blancos" votando, sirviendo en la milicia, o emprendiendo otras actividades comunes, etc.


"La ley no participó sólo en el reconocimiento de la raza, pero en su creación; el propio estado ayudó a crear gente blanca. Para permitir que hombres de baja condición social pudieran llevar a cabo su blancura por la votación, sirviendo de jurados y reuniendo la milicia, el estado dio la bienvenida a cada blanco en la igualdad simbólica con el plantador del sur. Así, la ley ayudó a constituir a hombres blancos como ciudadanos, y ciudadanos como hombres blancos."


Después de la Guerra de Secesión y durante la era de la Reconstrucción (Estados Unidos), los blancos del sur se preocupaban más por la identidad racial ya que luchado para reafirmar la supremacía blanca sobre los libertos emancipados. Por ejemplo, en 1872 la ascendencia de una mujer melungeon se evaluó en un juicio en el condado de Hamilton, Tennessee. El caso fue presentado por la afirmación de parientes aerca de una herencia de propiedad. Se puso en duda la legitimidad de un matrimonio entre un hombre blanco y una mujer que sabía que era melungeon, y argumentó que el matrimonio no fue legítimo, porque la mujer era de ascendencia negra. Basado en testimonios de personas de la comunidad, la Corte decidió que la mujer en el caso no era de ascendencia africana.


Estudios antropológicos y sociológicos modernos de descendientes de melungeons en los Apalaches han demostrado que se han vuelto culturalmente indistinguibles de sus vecinos "no-melungeons" blancos: comparten una afiliación religiosa Bautista y otras características de la comunidad. Con el cambio de las actitudes y el deseo de más oportunidades de trabajo, numerosos descendientes de los primeras familias pioneras de los melungeons emigraron de los Apalaches a otras partes de los Estados Unidos. Gente notable de ascendencia de melungeon declarada incluye al piloto de U-2 Francis Gary Powers.


LEYENDAS


A pesar de ser cultural y lingüísticamente idénticos a sus vecinos blancos, estas familias multirraciales fueron de una apariencia física suficientemente diferente para invitar a la especulación acerca de su identidad y orígenes. En la primera mitad del siglo XIX, el término peyorativo "melungeon" se comenzó a aplicar a estas familias por los vecinos locales blancos (europeos americanos). Pronto comenzó a surgir el "conocimiento" local sobre estas personas que vivieron en las colinas del este de Tennessee. Según Pat Elder, la primera de ellas fue que eran "indios" (a menudo específicamente "Cheroqui"). El descendiente melungeon Jack Goins declaró que los melungeons reclamaban ser tanto indios como portugueses. Una antigua melungeon fue llamada de "la española" ("Peggy la española" Gibson, esposa de Vardy Collins).


A pesar de la escasa evidencia, la mezcla ibérica (españoles y portugueses) con la ascendencia indígena son posibles, además de africanos y europeos nórdicos, dada la historia de las familias multirraciales en el tiempo y lugar de origen de los melungeons (finales siglo XVII y principios del siglo XVIII en Virginia oriental). A veces se hace referencia a la leyenda del Príncipe Madoc en relación con los melungeons.


A pesar de la evidencia histórica disponible es muy improbable un origen tribal como los Cheroqui para las familias melungeon originales, algunos de sus descendientes pueden haberse casado más tarde con familias de ascendencia Cheroqui en el este de Tennessee. El antropólogo E. Raymond Evans (1979), en cuanto a las reclamaciones Cheroqui de los melungeons de Graysville, Tennessee, escribió:


"En Graysville, los melungeons negaron fuertemente su herencia negra y explicaron sus diferencias genéticas, afirmando haber tenido abuelas Cheroqui. Muchos de los blancos locales también reclaman de la ascendencia Cheroqui y parecen aceptar la reclamación de los melungeons..."


Una reclamación más reciente de un origen específico tribal para los melungeons son los Saponi, una antigua tribu Siouan de Virginia. El historiador C. S. Everett inicialmente formó la hipótesis de que John Collins el indio Sapony, registrado por ser expulsado de Condado de Orange, Virginia sobre enero de 1743, podría ser el mismo hombre que el ancestro melungeon John Collins, clasificado como "mulato" en 1755 en los registros de Carolina Norte. Pero Everett ha revisado esta teoría después de haber descubierto pruebas de que estos eran dos hombres diferentes llamados John Collins. Sólo el último hombre, identificado como mulato en el registro de 1755 en Carolina del Norte, tiene cualquier conexión probada con los Melungeons.


Otra fuente sugerida con frecuencia de ascendencia melungeon son los Powhatan, un grupo de tribus que habitaban Virginia Oriental cuando llegaron los ingleses. Durante los siglos XIX y XX, la especulación sobre los orígenes de los melungeon continuó, produciendo cuentos de marineros náufragos, colonos perdidos, tesoros de plata, y pueblos antiguos como los Cartagineses. Con cada autor, se agregaron más elementos a la mitología que rodea a este grupo y más pueblos fueron añadidos a la lista de posibles ancestros melungeon. El más influyente de estos primeros autores fue probablemente Will Allen Dromgoole, que escribió varios artículos sobre los melungeons en la década de 1890.


Sugerencias más recientes por investigadores aficionados en cuanto a la identidad étnica de los melungeons incluyen a los Turcos y los judíos sefardíes (Ibéricos). Estos investigadores postulan que los melungeons son descendientes de los judíos sefardíes que huían de la Inquisición. De su investigación, David Beers Quinn y Ivor Noel Hume creen que tal vez no todos los turcos rescatados por Francis Drake en el saqueo de Cartagena fueron repatriados a su país natal: "Si cualquiera de ellos llegaron a tierra tierra sobre los Bancos Externos y fueron abandonados allí cuando Drake navegó tan lejos que no podemos decir". Este punto de vista no es compatible con la de los historiadores académicos.


Un lector casual de fuentes en Internet de este grupo podría quedar con la impresión de que existe en las colinas del este de Tennessee un enclave de personas, probablemente de origen mediterráneo o del Medio Oriente, que han estado en la zona desde antes de la llegada de los primeros colonos blancos. Estas ficciones románticos no encuentran ningún apoyo entre los historiadores académicos y genealogistas. Sin embargo, la historiadora Dr. Virginia E. DeMarce, ex-Presidente de la Sociedad Genealógica Nacional y autora de varios artículos sobre los melungeons, dijo en una entrevista de 1997: "No es tan misterioso una vez que usted... haga la investigación yendo al grano de una familia a la vez.... básicamente la respuesta a la pregunta de donde se hicieron misteriosos los melungeons de Tennessee proceden de estas tres palabras, que son condado Louisa, Virginia.


Hay muchas hipótesis acerca de la etimología del término "melungeon". Una teoría favorecida por lingüistas y muchos investigadores sobre el tema y es encontrada en varios diccionarios, es que el nombre deriva del francés mélange, o mezcla. Como había inmigrantes habían inmigrantes hugonotes franceses en Virginia en el siglo XVIII, su lenguaje podría haber contribuido al término. Otra teoría remonta la palabra a malungu (o malungo'), una palabra Luso-africana de Angola que quiere decir "compañero", de la palabra Kimbundu ma'luno, "compañero" o "amigo".


Kennedy (1994) especula que puede derivar de la palabra turca melun can (del árabe "mal'un jinn" ملعون جنّ), que supuestamente significa "alma maldita", pero la palabra turca "puede" significar "alma", que es de origen persa en lugar de árabe; aquí aparentemente se ha confundido con la palabra árabe "jinn", mejor conocida como genio. Se ha sugerido que hasta el momento, este término (alma condenada) era utilizado por los turcos para designar a los musulmanes, que habían sido capturados y esclavizados a bordo de galeones españoles.


Algunos escritores parecen estar intentando conectar el término "melungeon" con el origen étnico de las personas designadas por ese término, pero carece de fundamento para esta hipótesis. Parece que el nombre surgió como algo que otros, de cualquier origen llamaron a estas personas multirraciales.


El primer escrito conocido del uso de la palabra "melungeon" fue en el condado de Scott, Virginia en 1813, en el registro de la Iglesia Stony Creek Primitive Baptist Church:
"Entonces se acercó la hermana Kitchen y se quejó en la Iglesia contra de Susanna Stallard por decir ellas tenían melungins. La hermana Sook dijo que fue herida por ella al creerle a su hijo y no creerle a ella, y no habla con ella para obtener satisfacción, y que ambas eran un "plato de cerdo", una con la otra. La hermana Sook se establece y la Iglesia la perdona".


Algunos estudiosos creen que una derivación más probable para "melungeon" puede ser de la palabra inglesa ahora obsoleta malengin (también llamada "mal engine") significaba "engaño" o "intención enferma" y se utilizó como el nombre de una figura de estafador por Edmund Spenser en su poema épico The Faerie Queene.28 Por lo tanto, la frase "ellas tenían melungins" sería equivalente a "alguien tenía mala voluntad", o podría significar "tenían maldad", sin hacer referencia al origen étnico.


En 1840, "melungeon" era utilizado al parecer como un peyorativo racial, al menos en Tennessee, cuando el periódico polémico Jonesborough Whig, publicó un artículo titulado: "¡Negro Hablando!". El artículo se refirió a un político rival de manera despectiva, primero como: "un insolente malungeon de la ciudad de Washington, un sinvergüenza que es mitad negro y mitad indio," o sea un "negroe libre".


Desde el condado de Washington al límite con Hawkins, el término "melungeon" presumiblemente ya fue asociado en ese momento al noreste de Tennessee. No está claro si la palabra se refiere a un conjunto específico de familias o fue sólo una etiqueta genérica de una categoría determinada de afroamericanos. El artículo no proporciona el nombre del político, pero varias personas Hale figuraban en los registros del censo como de raza mixta. Diferentes investigadores han discrepado sobre las familias principales: DeMarce (1992) designó a Hale como un apellido melungeon. Al menos de mediados a finales del siglo XIX, el término melungeon parece ser usado comúnmente para referirse a las familias multirraciales del condado de Hancock y áreas vecinas.


Varios otros usos del término impresos de mediados del siglo XIX a principios del siglo XX han sido recogidos en este sitio web. Como puede verse, la ortografía del término varía un poco de autor a autor, hasta que finalmente la palabra "melungeon" se convirtió en un estándar.


ACTUALIDAD


El término "melungeon" fue considerado tradicionalmente un insulto, una etiqueta aplicada a los blancos de los Apalaches que fueron por la apariencia o la reputación de ascendencia o de raza mixta, aunque no eran claramente "negros" o "indios". En el sudoeste de Virginia, el término era aproximadamente sinónimo del término "rampa" que también fue utilizado, aunque este término nunca arrojó su carácter peyorativo.


Sin embargo, gracias a un juego de la década de 1960, "melungeon" comenzó a perder esta connotación negativa. Se convirtió en una designación autoidentificada de identidad étnica. Este cambio en el significado fue probablemente debido al teatro al aire libre del dramaturgo Kermit Hunter Walk Toward the Sunset. Esta obra sobre los melungeons se presentó primero en 1969 en Sneedville, Tennessee, ciudad principal del condado de Hancock. Sin hacer ninguna reclamación a la exactitud histórica, Hunter había retratado los melungeons como indígenas de raza incierta que erróneamente se percibieron como negros por los colonos blancos. Gracias al mayor interés en la historia de los melungeons que provocó este drama, así como la representación de los melungeons de forma positiva, aunque romántica, llevando a muchos individuos a identificarse por primera vez como melungeons. El propósito del drama fue "mejorar el clima socioeconómico" del condado de Hancock y "levantar el nombre de los melungeon 'de la vergüenza para el Salón de la fama'". La aceptación creciente de grupos minoritarios por los estadounidenses a tras los cambios sociales de los años 1960 fue probablemente un factor en este cambio.


El interés en los melungeons ha crecido enormemente desde mediados de la década de 1990 debido a su destaque en un capítulo de The Lost Continent de Bill Bryson y en el libro de N. Brent Kennedy acerca de sus raíces reclamadas de melungeon, The Melungeons: The Resurrection of a Proud People. Además, la internet ha llevado muchas personas a investigar la historia de su familia. Con acceso a numerosos sitios webs dedicados a los "misteriosos" melungeons , un número creciente de personas se ha interesado y quizá debido a ello, el número de personas que alegan tener asendencia melungeon ha aumentado rápidamente. Los Melungeons recién autoidentificados no tienen conexiones demostrables con las familias que han sido históricamente conocidas por ese término. A menudo los reclamantes nuevos habían sido completamente inconscientes de la expresión o el grupo hasta conocerlo en internet.


Algunas personas comienzan a autoidentificarse como melungeons después de leer sobre el grupo en algún sitio web y descubrir su apellido en una lista creciente de apellidos "asociado a melungeons" o descubrir ciertos rasgos físicos o condiciones supuestamente indicativas de tal ascendencia.[cita requerida] Por ejemplo, los Melungeons son supuestamente identificables por tener incisivos en forma de pala, un dental muy común, pero no limitados a nativos americanos y a los asiáticos del noreste. Una segunda característica atribuida a algunos melungeons es una protuberancia occipital externa ampliada, llamada "bache de anatolia", después de la afirmación sin fundamento de que esta función aparece entre los turcos de Anatolia con una frecuencia más alta que en otras poblaciones. Este último concepto surge de la hipótesis infundada, popularizada por N. Brent Kennedy, de que los melungeons tienen origen turco."Llegué a creerle por mucho tiempo a los melungeons que dicían ser de origen portugués — e incluso de origen árabe y turco —. Por el 'aspecto mediterráneo' de mi propia familia..."


Otra reclamación que se encuentran a menudo en la internet es que los melungeons son más propensos a ciertas enfermedades, como la sarcoidosis o fiebre mediterránea familiar, aunque ninguna de estas enfermedades se limita a una sola población. Lo de la "enfermedad" también se originó con N. Brent Kennedy, que comenzó su búsqueda de los orígenes melungeon después que fue diagnosticado con sarcoidosis. Reclamaciones de que hay ciertos rasgos físicos y condiciones son más frecuentes entre las familias melungeon no son admitidas aún por cualquier investigación científica.


Las conexiones ancestrales de Kennedy a este grupo son un tema de debate. La historiadora y genealogista Dr. Virginia E. DeMarce revisó su libro de 1994, constatando que la documentación de Kennedy acerca de su ascendencia melungeon presentaba graves deficiencias y no tenía debidamente en cuenta los registros históricos existentes o la práctica genealógica en la investigación. El Kennedy respondió a su crítica en este artículo.


ADN


A sugerencia de N. Brent Kennedy, se llevó a cabo un estudio en el ADN de melungeons en el año 2000 por el Dr. Kevin Jones de University of Virginia's College at Wise, utilizando 130 muestras de células de cabello y la mejilla. Estas muestras fueron tomadas de sujetos elegidos por Kennedy como representante de linajes melungeon. McGowan (2003) describió el descubrimiento del Dr. Jones de los aspectos políticos de la investigación genética cuando los resultados del estudio causaron decepción entre algunos observadores. "...Jones llegó a la conclusión de que los melungeons en su mayoría son euroasiáticos, una categoría general que abarca a personas desde Escandinavia a Oriente. Son también un poco negros y un poco de indios americanos". Este estudio hasta la fecha no fue enviado a una revista científica, ni se ha publicado una lista de las personas contribuyentes de las muestras y no está claro en qué medida los sujetos eran descendientes de las familias históricamente designadas o documentadas como melungeons.


Más recientemente, el investigador independiente Jack Goins ha actuado como coordinador del Proyecto ADN Melungeon que comenzó en 2005. Su objetivo es estudiar la ascendencia de líneas para las cuales hay un consenso de que son pertenecientes a los melungeons. Según Jack Goins, los melungeons que tienen los apellidos siguientes se encuentran en el núcleo melungeon grupo 1: Bunch, Collins, Goins, Gibson, menor, Williams, Breedlove, Mullins, Denham, Bowlin(g), Moore, Shumake, Bolton, Perkins, Morning, Menley, Hopkins y Mallet.


Hasta ahora, las pruebas de ADN cromosómico de sujetos masculinos con los apellidos melungeon como Collins, Gibson, Goins, Bunch, Bowlin(g), Denham, Mullins, Hopkins, Perkins, Williams, Minor y Moore, han revelado evidencia de una mayor ascendencia africana subsahariana y europea: haplogrupos R1b,R1a, I1 y E1b1a respectivamente. Este hallazgo es coherente con las conclusiones de la investigación de Paul Heinegg y la Dr. Virginia DeMarce. Una línea de Goins parece que va a ser una variedad de haplogrupo L e Y con raíces en Portugal, España e Italia.


Los números entre los diferentes ADN-Y fueron: R1a(1)=4, R1b1=2, R1b1b=9, R1b1b2=18, R1b1b2a1a=1, R1b1b2a1b=3 R1b1b2a1b5=1, E=2, E1b1a=17, E1b1a8a=2, E1b1b1=1, I1=5, I2b=1, A=2, G=1, J2=1, L=1. Estos son algunos ejemplos de cuando y dónde podría estar en cada gen de: E ADN-Y y sus variantes, R1b ADN-Y y sus variantes, I1 ADN-Y, I2b ADN-Y, A ADN-Y, G ADN-Y , L ADN-Y, R1a(1) ADN-Y y J2 ADN-Y.


En conjunto, estos hallazgos parecen verificar la designación del siglo XIX a los antepasados melungeon como "mulatos", es decir descendientes de los blancos europeos y africanos. La línea con una variedad de haplogrupos con raíces en Portugal, España e Italia es coherente con la investigación del historiador Ira Berlin que mostró que algunas de las primeras generaciones que se esclavizaron o fueron siervos en la colonia de la Bahía de Chesapeake, eran los criollos atlánticos que tenían antepasados paternos españoles o portuguéses y madres africanas. Descendieron de las mujeres africanas y del hombre europeo; éste trabajó en el comercio de esclavos en puertos en África para España y Portugal y tomó esposas de la población indígena.


Las pruebas de haplotipos no son una ciencia exacta. Cambian y se subdividen regularmente. Las pruebas de haplotipos de ADN tienen un alcance limitado y no se detalla todo origen étnico de los individuos.