martes, 28 de enero de 2014

DUST BOWL



Como si de una plaga veterotestamentaria se tratara, el Medio Oeste de los Estados Unidos se vio afectado durante los años de la Gran Depresión por una serie de calamidades que obligaron a miles de familias campesinas a abandonar sus granjas y emigrar a la entonces tierra prometida de California. Esta es la conocida historia que cuenta la célebre novela de John Steimbeck, Las uvas de la ira y que John Ford puso en imágenes de celuloide. Pero también es la historia que Woody Guthrie narró musicalmente y en primera persona en el disco Dust bowld ballads. Guthrie nació 1912 en Okemah, Oklahoma, el estado que se hizo célebre por ser el que más materia humana aportó a la marea de hambrientos que cogieron camino de California en esta peregrinación. Tal es así que a estos inmigrantes que cambiaron la “cuenca del polvo” por la “cuenca de la fruta” se les llamó para siempre okies, vinieran de donde vinieran. Woody Guthrie fue uno de ellos.

Dust Bowl (El fenómeno de los años 1930 conocido como Dust Bowl (literalmente, 'Cuenco de Polvo') fue uno de los peores desastres ecológicos del siglo XX. La sequía afectó a las llanuras y praderas que se extienden desde el Golfo de México hasta Canadá. La sequía se prolongó al menos entre 1932 y 1939, y fue precedida por un largo periodo de precipitaciones por encima de la media. El efecto dust bowl fue provocado por condiciones persistentes de sequía, favorecidas por años de prácticas de manejo del suelo que dejaron al mismo susceptible a la acción de las fuerzas del viento. El suelo, despojado de humedad, era levantado por el viento en grandes nubes de polvo y arena tan espesas que escondían el sol. Estos días recibían la denominación de «ventiscas negras» o «viento negro». El Dust Bowl multiplicó los efectos de la Gran Depresión en la región y provocó el mayor desplazamiento de población habido en un corto espacio de tiempo en la historia de Estados Unidos. Tres millones de habitantes dejaron sus granjas durante la década de 1930, y más de medio millón emigró a otros estados, especialmente hacia el oeste)

El drama humano que se esconde detrás del fenómeno dust bowl transformó esta manifestación meteorológica y su principal ingrediente, el polvo levantado por el viento, polvo que lo sepultaba todo, polvo que oscurecía el sol trayendo la noche durante días, polvo que enterraba casas, coches, animales, campos; en el símbolo de la diáspora de los okies: “I’m going where’s no depression, to the lovely land that’s free from care”. El polvo de las tormentas de arena, pero también el polvo del camino del exilio y el polvo de los campos de refugiados en una tierra prometida que no pudo, o tal vez no quiso, acogerlos a todos, fue su inseparable compañero de fatigas.

En Las Uvas de la ira de Steinbeck/Ford la tormenta de arena y el polvo están presentes como una negra premonición de los malos tiempos que se avecinan para los granjeros acosados por la sequía, las malas cosechas y las deudas con los bancos; sin embargo, en las baladas de Guthrie dedicadas al Dust Bowl el polvo es un símbolo omnipresente que resume íntegramente la condición del wanderer worker; el propio Guthrie se autodefinía como “the dustiest of the dust bowlers”. Al contrario que en la Biblia, la emigración no será un camino gozoso de regreso a la tierra patria, sino un arriesgado viaje hacia una incierta tierra prometida.

Estas tres obras artísticas están enlazadas entre sí con continuas remitencias de una a otra. Guthrie escribió o cantó esas canciones a los largo de los años 30, antes durante y después de la publicación/proyección de The grapes of wrath. Steimbeck se ilustró con su figura y sus historias cantadas y después el propio Woody escribió algunas canciones inspiradas por la lectura de la novela y el visionado de la película (de la que hizo una reseña en el Daily Worker). Sirvan como ejemplo su retrato de Tom Joad en la canción del mismo nombre o la historia del martirio del predicador Casey, reconvertido en azote del explotador sin escrúpulos, en Vigilante man. La sesión de grabación de Dust Bowl Ballads se llevó a cabo en New York el 26 de abril de 1940, el disco se publicó a principios de julio. Las tres obras se difundieron prácticamente a la par.

No podemos olvidar tampoco, en este repaso del reflejo artístico de la depresión en el medio rural de los Estados Unidos, el trabajo de los fotógrafos del programa fotográfico de la Farm Security Administration. Roosevelt quiso que una parte de la partida presupuestaria destinada a paliar la miseria en el campo en el contexto del New Deal sirviera para que algunos de los mejores fotógrafos americanos de la época documentaran un modo de vida destinado a desaparecer, al mismo tiempo que se justificaba el dinero gastado en paliar la miseria campesina y la construcción de campos de acogida mínimamente decentes para los hambrientos que buscaban trabajo mediante la difusión masiva de las imágenes del desatre. El resultado fue tan interesante y válido desde el punto de vista artístico que tiene hoy lugar asegurado en cualquier Historia del Arte del Siglo XX.


jueves, 16 de enero de 2014

CINE DE TERROR JAPONÉS


Japón, uno de los lugares que más tiene diversos tipos de Leyendas Urbanas y Fantasmas, principalmente. Lo que hace más atractivo al Cine de Terror Japonés es su sencillez; siempre cuenta con una historia original. El cine de terror japonés se conoce como J- Horror, y se centra en el terror psicológico, usando elementos como fantasmas que son por lo general mujeres vestidas de blanco, con el rostro cubierto por su cabello dejando desconcierto sobre las características de su rostro causando miedo.Los japoneses usualmente retratan a los yūrei vestidos en trajes de funerales con pelo largo y oscuro. Originalmente los yūrei se representaban en el arte y teatro como personas normales, pero su estilo cambió en el siglo XVIII. Desde entonces, los fantasmas tienen esa apariencia espectral. Por alguna razón, los yūrei normalmente son personajes femeninos.

Los yūrei tienden a atormentar a una persona en específico, o estar en un lugar específico. Ya que los yūrei tienen una razón en específico por la cual siguen en este mundo, no atacan a otras personas que no se relacionen con ellos. En La historia de Okiku por ejemplo, la desesperación de Okiku por la falsa acusación es tan grande que no es capaz de descansar, aunque no haya sido su culpa.

Existen otras características que distinguen al horror japonés:
  • El universo es gobernado por reglas
  • Estas reglas están más allá de la comprensión humana
  • La sociedad moderna no ofrece protección de los espíritus y fantasmas (noten cómo en algunas películas los personajes utilizan recursos tecnológicos como en el caso de Sadako)
  • Perseverancia frente a la destrucción inminente
  • Escenarios con agua (a los fantasmas se les asocia con el agua)
  • El impacto de las películas de terror japonesas en el mundo


Básicamente, el Boom del cine de terror japonés y asiático comenzó con Ringu (El aro Original) , ya que da inicio principalmente el concepto en las películas. Hideo Nakata, director de la película Ringu de 1998 es quien directamente hizo propagación internacional de la maldición de Sadako y del cine de terror japonés. Nadie podía predecir que esta adaptación cinematográfica de la novela de Koji Suzuki sobre la cinta maldita pudiera llegar a alcanzar el éxito y reconocimiento que ha conseguido en todo el mundo. Nacido en Okayama, Japón, el 19 de Julio de 1961, Hideo Nakata, admirador de clásicos como Suspiria y La Profecía, se ha convertido en uno de los directores japoneses de mayor repercusión internacional y cuenta en su filmografía con éxitos como: The Ring (1998), The Ring 2 (1999), Ghost Actress (1996), Chaos (1999), un documental sobre Masaro Konuma bajo el titulo Sadistic y Mosochistic (2000), Dark Water (2002) y Last Scene (2002). Ringu con un presupuesto de tan solo 1,4 millones de dólares, obtuvo premios en festivales como el de Sitges y el de Bruselas. Ringu tuvo su remake (Cómo no era de esperarse) en e 2002.

Otra cinta de terror muy conocida en todo el mundo es Ju-on: The Grudge del director japonés Takashi Shimizu, estrenada en 2003. Está película fue reconocida mundialmente, llegando a muchos países alrededor del mundo. La película fue estrenada en Japón el 25 de enero de 2003 y ha engendrado varias secuelas y un remake estadounidense titulado The Grudge que fue estrenado en el año 2004. La película está basada en una leyenda sobre la típica casa embrujada japonesa. Se dice en Japón que cuando alguien muere en una pena o rabia extrema, la emoción permanece y puede dejar una mancha en ese lugar. La muerte se convierte en una parte de ese lugar, matando todo lo que toca. Una vez que te vea, nunca te dejara huir. En el año 2004, Sony Pictures Entertainment estreno un remake estadounidense de la película, fue dirigida por Takashi Shimizu y estelarizada por Sarah Michelle Gellar y Jason Behr. El argumento principal del filme siguió la experiencia de Rika (en el caso norteamericano, el nombre de Rika fue cambiado por Karen) dentro de la casa.

A continuación un repaso de las que me gustaron a mi:

KAIRO


A finales del siglo XX, la decadencia del género de terror del cine americano era un hecho irresoluble. Los derroches de sangre y efectos especiales con que intentaban sustituir la falta absoluta de imaginación y creatividad habían perdido la ideología neta del terror: provocar miedo en el espectador. En 1998 apareció The Ring (Ringu) de Hideo Nakata, con la escena de terror más escalofriante de la última década y que combinaba certeramente el clásico fantasma con la tecnología. Siguiendo este camino aparece en 2001 Kairo, de Kiyoshi Kurosawa, un prestigioso director japonés. 

Si en Ringu el vídeo equivalía a la muerte, en Kairo se da un nuevo giro: en este caso, la vía de entrada son los ordenadores, tan presentes en la vida cotidiana de Japón como el vídeo. A través de Internet, una misteriosa página web abre una puerta a los fantasmas. El retrato de la sociedad juvenil japonesa es desolador: solitarios con la única compañía del PC, sin apenas relaciones familiares, casi sin amigos. Un terreno abonado para ser atrapados por el Más Allá. Como en Ringu, tampoco en Kairo hay apenas sangre: las escenas más impactantes corresponden a sombras, o siluetas inmóviles que acechan, inquietantes imágenes de pesadilla espiando desde la pantalla del ordenador. En una sociedad donde se ha llegado al aislamiento, la inmensa red global que es Internet convertida en vector de una epidemia mortal sólo puede conducir al cataclismo. 

Superior a la obra de Nakata en cuanto a la perfección del montaje y a la fotografía, Kairo se ha visto catapultada desde su estreno al submundo de las copias por Internet, lo que no deja de ser paradójico. Ganó el premio de la crítica en Sitges, “por el tratamiento innovador a una clásica historia de fantasmas”, y a pesar de su evidente calidad, pareció desaparecer. El mayor reproche que se le hace a esta película es la falta de explicaciones de su argumento. Se ha llegado a decir que podría ser una película perfecta... de no ser porque no se entiende casi nada, algo excesivo. La historia se sigue sin dificultad, pero sin la explicación detallada, a lo Agatha Christie, tan típica del cine norteamericano –fuente de muchos goces y también de la mayoría de los defectos–. El espectador actual está tan habituado a la técnica, estilo y lenguaje visuales americanos que le resulta difícil desprenderse de los estereotipos: es un hábito esperar en cada película lo que da la generalidad de los filmes USA. El espectador medio no está acostumbrado a hacer concesiones, ni a estimular la imaginación: los esfuerzos de atención resultan desacostumbrados; nos hemos vuelto vagos. El cine americano ha acostumbrado a los espectadores a contemplar pasivamente la pantalla, sin finales “abiertos” que demanden al espectador imaginación y creatividad: un espectador habituado a películas “mascadas”, autómatas que miran pero no tienen costumbre ya de “ver”. 

Quizá por eso pueda costar comprender la joya que es Kairo, narrada con estilo oriental, detallada y metódica, donde no nos dan explicaciones acerca de lo que sucede, por la sencilla razón de que no la hay: sucede porque sí. Por la misma inmutable razón por la cual suceden los cataclismos o las devastadoras tormentas; porque la vida es así: impredecible y, a menudo, inexplicable. 

Kairo supone un cambio en el lenguaje y estilo narrativos, planteando una situación anómala sin explicación ulterior, y dejando un final abierto a distintas posibilidades y razonamientos. El espectador se convierte en testigo de un Apocalipsis espectral, provocado no por un virus ni por una explosión nuclear (aunque con elementos de ambas, como después veremos), sino por la invasión de fantasmas que tienen como puerta de entrada el ciberespacio. El motivo por el que esto sucede no lo conocen los personajes, luego nosotros tampoco. Son jóvenes que viven solos, sin apenas contacto familiar, a menudo sin amigos, y esa soledad intrínseca parece provocar la invasión, posibilitando que el mundo de los fantasmas –la soledad absoluta– pueda acceder al mundo de los vivos. A medida que avanza la película, esa soledad se va extendiendo como una marea negra por todas partes: las calles, las tiendas, la Universidad. Algunos personajes manejan algunas teorías acerca del motivo de la invasión de fantasmas –y ciertamente, la que un joven estudiante de informática propone puede resultar muy válida–. También se podría entender la soledad intrínseca de la sociedad japonesa con el peligro a que esa condición le hace vulnerable. Pero asimismo hay indicios que recuerdan la progresión de los virus: “el contagio” a través de la red, las habitaciones clausuradas selladas con cinta roja –que parece evocar las cruces rojas que se pintaban en la puerta de las casas de los enfermos de peste bubónica en la Edad Media- y la siniestra mancha oscura, de ceniza, que dejan las víctimas en la pared, relacionado con los cataclismos nucleares. Se conjugan, pues, factores de lo que la mentalidad mundial considera los dos grandes peligros para la supervivencia: los virus y la amenaza nuclear. Y esto es posible en cuanto la sociedad en que vivimos vaya deteriorándose, perdiendo sus valores más tradicionales. En toda la filmografía de Kiyoshi Kurosawa hay una clara intención de denuncia de una sociedad peligrosamente alienada, solitaria, enferma, abocada a la destrucción (veáse Cure, Kourei). Una realidad incómoda que se conoce a nivel mundial por las epidemias de suicidios que aparecen esporádicamente en las noticias –reflejada, por otro lado, en la singular Suicide Club (2002), de Sono Sion–.

La fotografía, por otra parte, es soberbia, reflejando la desolación de esa sociedad en los tintes sombríos y grises que predominan; no hay apenas resplandor, sino sombras, siluetas espectrales, inquietantes, que se mueven de manera aterradora; se maneja más el recurso sutil de la insinuación que el primer plano. La inveterada costumbre del cine de terror americano de mostrar de forma nítida a los fantasmas hace que sea prácticamente imposible asustarse de verdad, de manera que los sugestivos espectros de Kairo asustan al espectador, como en los viejos tiempos, como la figura de la señorita Jessel, inmóvil en el bosque en ¡Suspense!  de Jack Clayton, o el sonido de la pelotita cayendo por las escaleras en Al final de la escalera (1979, Peter Medak). Algo semejante sucede con Kairo, pudiendo afirmarse que hay un antes y un después en la concepción de los fantasmas “terroríficos”. Provoca mucho más inquietud la silueta inmóvil en la pared, que acecha al protagonista en una habitación de una fábrica abandonada, que los excesos de maquillaje de Freddy Krueger, cuchillas en mano. 

No hay efectos especiales excesivos en estos fantasmas. Lo que aterra en ellos, y quédense con ese detalle, son los movimientos. Uno de los elementos más aterradores de Sadako en la antológica escena final de Ringu son sus movimientos. En las secuencias de Kairo, los fantasmas se mueven con lentitud, con rigidez... se adivina que no están vivos. El elemento sobrenatural está implícito en cada uno de los gestos.

NOROI


Noroi: The Curse (ノロイ Noroi), es una película de Terror Japonés y se forma de un Falso Documental. La película es inusualmente larga y compleja para el género J-Horror, que abarca más de dos horas y con un reparto principal de más de veinticinco personajes.

La película comienza en una sala de edición de vídeo, donde una voz en off describe brevemente a Masafumi Kobayashi, un experto en lo paranormal que produjo una serie de libros y películas sobre la actividad sobrenatural en todo Japón. La película comienza con la investigación de Kobayashi sobre una mujer llamada Junko Ishii y su hijo sin nombre, que llegan cuando Kobayashi fue contactado por una vecina. Poco después de la primera visita de Kobayashi, Ishii se muda fuera de la ciudad, y los vecinos que tuvieron contacto con Kobayashi mueren en un accidente de coche. Ishii no es vista o mencionada hasta el desenlace de la película.

La primera mitad de la película que se muestra a continuación, se despliega una serie de constantes eventos sin relación aparente, entre ellas la desaparición de una niña psíquica, un programa de televisión sobre casos paranormales, un suicidio en masa , donde los participantes se cuelgan de cuerdas anudadas de manera similar, y muchos extraños sucesos más. La multitud de acontecimientos no parece tener ninguna similitud entre sí, hasta que la segunda parte de la película comienza. Aquí, se hace evidente que todos los eventos están relacionados con una entidad misteriosa conocida como Kagutaba.

la búsqueda de Kobayashi para encontrar la verdad lo lleva a un área regional de Nagano, donde muchos años antes era ciudad muy religiosa. La ciudad llevó a cabo una ritual demoníaco para contener Kagutaba, hasta que fue demolido para construir una represa.

Mientras que la película llega a su fin, la relación de cada personaje con Kagutaba se hace evidente, y las historias individuales y muchos hilos narrativos señalan a una conclusión climática única. Fiel al lema de la película, todo el mundo muere, la mayor parte del elenco principal muere por la conclusión de la película. Después de que la película de Kobayashi se termina, volvemos a la sala de edición de vídeo, donde continúa la voz en off diciendo que Kobayashi y su familia murieron en un incendio pocos días después de los acontecimientos de la película. Además, varios otros personajes han muerto en extrañas e inexplicables maneras, incluyendo a Hiro, un psíquico que fue encontrado en un conducto de ventilación.

La voz en off anuncia después que el video de la cámara de Kobayashi fue enviado de forma anónima a un canal de televisión, y este material se reproduce. En este se ve a Kobayashi y su esposa cenando con el hijo de Junko Ishii (a quien adoptaron), cuyo nombre aún se desconoce. Después de una serie de circunstancias más oído que visto (por el movimiento desconcertante de la cámara), la cámara se estabiliza en mostrar a la esposa de Kobayashi, al parecer bajo la maldición o posesión, casualmente a se prende fuego a si misma, y el hijo de Junko Ishii sale de la habitación junto con Hiro, quien había escapado de la institución en donde estaba internado.

La voz en off anuncia entonces que la esposa de Kobayashi fue encontrada quemada abajo de los restos, pero tampoco Kobayashi ni el misterioso muchacho se han visto. La película termina ambiguamente aquí, con un clip corto de la película con enfriamiento de clímax mostrando aparentemente a Kana rodeada de lo que parecen ser bebés caminando encima de ella, seguido de inmediato por los créditos.

La película está filmada en su totalidad con una cámara DV, para simular la sensación de documentales realizados en el hogar y para ahorrar espacio en el presupuesto para la comercialización. Aun así la película tuvo una gran cantidad de publicidad atípica a pesar de su presupuesto y género.

JU-ON


La historia de Ju-on es complicada. Primero se lanzó como v-cinema, que no es otra cosa que el mercado de video japones. Constaba de dos partes: Ju-on (Ju-on: The Curse) y Ju-on 2 (Ju-on: The Curse 2) ambas del 2000. Fue tal su éxito, que se convirtió en obra de culto. Visto el exito, se preparó la version cinematográfica que es la que nos ocupa, dirigida al igual que las ediciones para video por el mismo director, Takashi Shimizu.

Es la maldición del que muere presa de la rabia. Ésta se concentra y actúa en los lugares donde vivió la persona. Los que la encuentran mueren y nace una nueva maldición.
Rika es una joven que encuentra trabajo cuidando de una anciana que vive en una casa en la que suceden cosas muy extrañas. Un día Rika se encuentra en el piso de arriba de la casa a un niño de seis años que lleva un gato negro en los brazos...

CRITICA: Si alguien hiciera una lista de las mejores películas de terror de la década y no incluyera en ella a Ju-On, automáticamente desaparezcan de ese sitio lo mas pronto posible porque esa persona no sabe ni lo que come, así de claro es el hecho irrefutable de que esta película es una de las mejores cintas de terror de todos los tiempos, una saga que junto a Ringu se podría decir que abrió un mercado para que el cine Asiático se globalizara y llegara a Occidente, al menos para el género del terror. Para los que no lo sepan, Ju-On: The Grudge es en realidad la tercera entrega de la saga, habían salido 2 películas antes en el año 2000 tituladas Ju-On: The Curse 1 y 2 que salieron directamente para la TV y luego en DVD con la supervisión de Kurosawa (Retribution, Pulse…) e Hiroshi Takahashi.

Es difícil encontrar películas que den miedo, se pueden contar con el dedo de una mano las películas que dan miedo de verdad, El Exorcista, Shutter, Alien (¿)…..muy pocas que recuerde ahora mismo y entre ellas podríamos poner a este film. Ju-On: The Grudge es casi perfecta porque todos los apartados van de la mano para que uno se coma las uñas durante todo el metraje, vamos por parte.

La ambientación que Kurosawa le impregna a la película es de libro, como el juego de luces, la escenografía, la fotografía, toda esa atmosfera a media luz la hace propicia para ver unas buenas escenas de terror, ya desde los estético la película te predispone a ponerte los pelos de punta pero en el tema de los sustos, ahí Shimizu se recibe como un maestro. No solo utiliza el recurso básico de apariciones rápidas y sonidos estruendosos, un recurso muy utilizado en el genero, sino que también utiliza el terror visual, el terror sutil, lentas secuencias que causan el mismo impacto que un sonido estruendoso en el momento indicado, Shimizu sabe manejar como un maestro cualquier recurso imaginable para provocar terror y todas las escenas postumas son de gran calidad. El apartado sonoro no podía quedar afuera, las melodías de fondo adornando cada una de las inquietantes escenas es espectacular, siempre pongo hincapié en este apartado, muchas veces se lo deja de lado o no se le da tanta importancia pero es importantísimo una buena melodía en el momento justo en cualquier género.

La guion es un tanto particular, es lo único que no está a la altura del resto y no porque este mal escrito sino porque no tiene un principio y un fin contundente, la película esta dividida en pequeños segmentos que nos muestran a los diferentes personajes, todas terminan igual, siendo víctimas de una u otra forma de Kayako y Toshio, esto convierte Ju-On en más bien un compendio de sustos uno atrás de otro sin siquiera dejarnos respirar o agarrar un pochoclo, eso esta bueno porque el ritmo es trepidante pero la historia no es nada del otro mundo, este seria el único defecto pero de todas formas no es determinante para bajarle demasiado la nota porque en definitiva logra algo que muy pocos films han podido, dar miedo con escenas que se quedan en la retina.

martes, 26 de noviembre de 2013

CHARLES MANSON Y LOS BEATLES


Gary Hinman, profesor de música, murió apuñalado en su casa en la madrugada del 27 de julio de 1969. En la pared estaba escrito con la sangre el texto “political piggie” (“cerdito político”), junto al dibujo de una garra, el símbolo de los Panteras Negras. La noche del 9 de agosto, una gran masacre tuvo lugar en el número 10050 de Cielo Drive. Su inquilina, Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski, murió al recibir dieciséis puñaladas y junto a ella, murió el hijo que estaba esperando. Sus invitados corrieron la misma suerte. Abigail Folger, una rica heredera, Voytek Frykowski, su pareja y amigo de Polanski, y Jay Sebring, peluquero de estrellas y antiguo amante de Sharon, fueron víctimas de la matanza, así como Steve Parent, un amigo del cuidador de la finca. Fue la señora de la limpieza quien descubrió los cadáveres a la mañana siguiente. En la puerta delantera, apareció escrita con la sangre de Page la palabra “pig” (“cerdo”). El 10 de agosto, el matrimonio LaBianca recibió una muerte igual de cruel en su casa. Sus hijos descubrieron los cadáveres a la mañana siguiente. Leno y Rosemary LaBianca tenían las cabezas cubiertas, cables de lámpara alrededor del cuello y múltiples puñaladas. Muchas de las heridas de Leno estaban realizadas por un tenedor y en su abdomen tenía grabada la palabra “war” (“guerra”). En tres lugares diferentes de la vivienda había otros mensajes escritos con la sangre de sus habitantes: “Death to pigs” (“Muerte a los cerdos”), “Rise” (“Alzaos”) y “Healter skelter”.

Esas últimas palabras estaban mal escritas ya que el texto correcto era “Helter skelter”. Así es como Charles Manson denominó a su profecía según la cual los negros se revelarían a los blancos y saldrían victoriosos después de esta supuesta guerra de razas. Pero como los negros no podrían conservar el poder, debido a su inferioridad, entonces Manson entraría en escena como nuevo amo y señor del mundo. Sin embargo, como Charles Manson no veía que los negros tuvieran intención de comenzar su teorizada guerra, decidió ser él el que moviera ficha. “Lo único que los negros saben es lo que los blancos les han contado. Voy a tener que enseñarles cómo hacerlo”, dijo a su “Familia”, el nombre que recibieron sus acólitos. Y esta peculiar “Familia” comenzó a actuar para que llegara el nuevo orden. La doctrina filosófica de Manson era un batiburrillo de la Biblia, el nazismo, Nietzsche y, sobre todo, los Beatles.

Los cuatro de Liverpool sorprendieron a muchos después de publicar en 1968 el álbum doble “The Beatles”, también conocido como “Álbum blanco”, pero a quien más le impactó este trabajo fue al loco de Manson, que interpretó los mensajes de las canciones a su antojo. El tema ‘Helter skelter’ tomaba su nombre de una montaña rusa, aunque era una metáfora sexual. Sin embargo, para el ideólogo era el nombre de su revolución. “¿Os estáis enterando de lo que están diciendo los Beatles? El ‘helter skelter’ está descendiendo. Los Beatles lo están diciendo tal como es”. Las subidas y las bajadas de las que hablaba la letra eran, para Manson, las fases de su guerra de razas con el alzamiento y la caída del pueblo negro.

Aunque nadie entendía un experimento como ‘Revolution 9’, Charles Manson era el único ser humano capaz de encontrar su significado. Lo que los Beatles querían decir no era ‘Revolution 9’, sino “Revelation 9”, ya que, en inglés, el “Libro del Apocalipsis” se llama “Revelations”. Su capítulo número nueve comienza con el quinto ángel haciendo sonar su trompeta. Este quinto ángel sería el propio Manson. ¿Quién si no? Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis serían los Beatles, por supuesto. Este capítulo también hace mención a la plaga de las langostas. El nombre de la banda era muy parecido a “beetle” (“escarabajo”), pero como Charles Manson no distinguía una langosta de un escarabajo, asoció a estos insectos con los músicos de Liverpool. Además, al iluminado le pareció escuchar “rise” (“alzaos”), una de las palabras que después aparecería pintada con sangre en la pared del escenario del crimen.El alzamiento volvía a volvía a aparecer en ‘Blackbird’: “Pájaro negro cantando en el silencio de la noche / Toma esas alas rotas y aprende a volar / Toda tu vida has estado esperando el momento de alzarte”. Éste era el mensaje para animar a que los negros se levantasen contra los blancos. El icono de las Panteras Negras fue dibujado a propósito para pensar que este grupo era el responsable de realizar el primer asesinato. Algo parecido sucedía con ‘Piggies’: “Lo que necesitan es una buena paliza / Por todas partes hay montones de cerditos viviendo sus cochinas vidas / Puedes verlos saliendo a cenar con sus esposas cerditas / Agarrando tenedores y cuchillos para comer su bacon”. Estos “cerditos” eran la sociedad establecida y, por lo tanto, debían recibir “una buena paliza” por parte de la raza negra. La palabra “pig” apareció escrita en los tres lugares donde se cometieron crímenes. Además, la frase que hace mención a comer bacon con cuchillo y tenedor fue reinterpretada literalmente en el asesinato de Leno LaBianca, que tenía el tenedor clavado en el estómago.

Ahí no quedó la cosa, los Beatles le estaban diciendo a Manson que este tenía que grabar un disco a través de ‘I will’: “Y cuando al fin te encuentre / tu canción llenará el aire / Cántala alto para que pueda oírte / haciendo más fácil que esté cerca de ti / Por las cosas que significas para mí / sabes que lo haré”. Cada canción del hipotético álbum estaría dirigida a un grupo social para que supieran cuál era su papel dentro de la revolución. A pesar de que se lo pidieran sus ídolos, este ambicioso proyecto nunca se llevó a cabo. No obstante, los músicos querían encontrarse con Manson y que volara hasta Inglaterra, como se lo indicaron con ‘Honey pie’: “Oh, cariño, mi posición es trágica / Ven y muéstrame la magia de tu canción de Hollywood (…) / cruza el Atlántico para estar en el lugar al que perteneces (…) / Estoy enamorado pero soy perezoso / Así que, por favor, ven a casa”. Charles Manson les envió telegramas, cartas y les llamó por teléfono para que por fin pudieran conocerse. Ninguno de estos intentos de comunicación obtuvo sus frutos.

La última prueba para demostrar que la conexión entre las mentes de los Beatles y de Manson estaba en ‘Sexy Sadie’, ya que el lunático rebautizó a una de sus seguidoras, Susan Atkins, como Sadie Mae Glutz tiempo antes de que se publicara la canción. Una canción que resultó muy profética: “Sexy Sadie, ¿qué has hecho? / Los has vuelto a todos locos”. Susan Atkins fue una de las principales responsables de llevar a cabo la masacre.

Los Beatles habían hablado, había que estar sordo para no oírlos. Así que Manson se puso manos a la obra para comenzar su propio Armagedón. Sin embargo, Charles Manson fue lo bastante listo como para no mancharse las manos de sangre ya que él no cometió ninguno de los asesinatos. Fueron sus seguidores quienes los llevaron a cabo. ¿Por qué eligió el 10050 de Cielo Drive? Porque anteriormente había sido el hogar del productor musical Terry Melcher, quien no había puesto ningún interés en la carrera musical de Manson.

El proceso judicial contra la “Familia” Manson comenzó en junio de 1970 y duró más de siete meses. Aunque el cabecilla no había matado a nadie, el fiscal Vincent Bugliosi tenía que demostrar la influencia de Manson en sus seguidores. El 24 de enero de 1971, Charles Manson y cuatro de sus acólitos fueron declarados culpables de asesinado en primer grado y condenados a muerte. Sin embargo, debido a la abolición de la pena de muerte en California en 1972, los condenados fueron sentenciados a cadena perpetua.

¿Qué opinaron los “supuestos” responsables de incitar a Manson a comenzar su Apocalipsis personal? Paul McCartney ya estaba acostumbrado a que se buscaran otras interpretaciones al material del grupo: “Al igual que un DJ ‘interpretó’ el hecho de que yo estuviera descalzo en la carátula del álbum ‘Abbey Road’, Charles Manson interpretó que ‘Helter skelter’ estaba relacionado con los cuatro jinetes del Apocalipsis. Sigo sin saber qué tiene que ver nuestra canción con ese pasaje del ‘Libro Profético’ de la Biblia. Yo no lo he leído, de modo que no lo sé. Pero Manson lo interpretó así, que en la canción ‘Helter skelter’ nosotros éramos los cuatro jinetes y que nos habíamos propuesto exterminar a todo el mundo”. El bajista no salía de su asombro: “Es terrible que te relacionen con una cosa así (…). No tengo ni remota idea del motivo. Te deja helado, porque uno no escribe canciones con ese propósito”. George Harrison también se mostró molesto después de que el lunático de Manson justificara su comportamiento culpando a la banda: “Todo el mundo quiso aprovecharse del fenómeno de los Beatles. La policía, los promotores, los alcaldes y hasta los asesinos. Los Beatles constituían un tópico, el tema más comentado en el mundo, y todos quisieron sacarle jugo, fuera o no por nuestra culpa. Nos disgustó mucho que nos asociaran con un tipo tan indeseable como Charles Manson”. John Lennon sólo podía calificar al responsable de las masacres con un calificativo: “Está chiflado, es como algunos fans de los Beatles que dan a nuestras letras un sentido místico. (…) No sé qué tiene que ver ‘Helter skelter’ con el hecho de apuñalar a la gente”. Al mismo tiempo, John fue práctico y se quitó responsabilidades: “Esas declaraciones de Manson se referían a la canción de George sobre cerdos y a la canción de Paul sobre un recinto ferial en Inglaterra. No tiene nada que ver con nosotros, y menos aún conmigo”. Por su parte, Ringo Starr conocía a una de las familias afectadas en la tragedia: “Fue espantoso. Yo conocía a Roman Polanski y a Sharon. ¡Qué época más terrorífica! Nos quedamos helados ante ese estallido de violencia en medio de aquel ambiente de amor, paz y psicodelia. Fue horrible. Todos nos sentimos muy inseguros, no solo nosotros, los rockeros. Toda la gente de Los Ángeles pensó: ‘Dios mío, puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros’. Gracias a Dios que pillaron a ese cabrón”.

A día de hoy, Charles Manson sigue en prisión.


Los ‘versículos’ del Álbum Blanco


Revolution 1: Para Manson, la invitación más explícita a la rebelión. Sobre todo cuando en el disco luego de la frase “count me out” déjenme fuera se escucha claramente “in”. Los Beatles querían entrar en la revuelta del nuevo Mesías.

Blackbird: No menos cierta es la explicación que da hoy por hoy Paul McCartney, respecto de que esta hermosa canción se refería al pueblo afro-americano y las injusticias que en esa época sufrían en Estados Unidos. Para Manson, al parecer, el único que entendió para mal el mensaje, era una invitación abierta a los Negros para iniciar una escalada de violencia contra el sistema de dominio ‘Blanco’.

Piggies: “What they need's a damn good whacking”. Sí, lo que ellos necesitaban era un gran linchamiento. O al menos así lo interpretó Manson. De ahí que se justifica lo cruel y alevoso de los crímenes ya que era un llamado ejemplarizador. “Clutching forks and knives to eat the bacon”, no es mejor. Esta frase justificaba el uso de tenedores y cuchillos para los sacrificios. Rosemary LaBianca recibió 41 heridas de cuchillo, Leno LaBianca recibió 12 heridas de cuchillo y 7 provocadas por tenedores. En un muro de la casa y con sangre de Leno apareció la frase "Death to Pigs". Bastante claro ¿o no?

Helter Skelter: Para muchos la canción más importante como motivadora de los ajusticiamientos. Primero, porque era la canción que motivaba como banda sonora todos los crímenes. También porque en la casa de Leno LaBianca se encontró la frase grabada en la puerta del refrigerador. Según Charles Manson la rebelión era como una rueda de la fortuna –Helter Skelter- que se dejaba caer con toda su fuerza sobre un mundo perverso. “Look out, she´s coming down Fast”.

Revolution 9: Es cosa de escucharla y ya pensamos en estupideces. Bueno, en realidad para el criminal no fue difícil entender lo que este collage de sonidos sin sentido para el mundo normal era en realidad. El número nueve haría referencia a la Biblia en el Apocalipsis capítulo 9, donde aparecerían los Beatles reflejados en frases como “tenían caras humanas…tenían el pelo como mujeres” necesariamente eran ellos los que anunciaban al nuevo Mesías. La palabra “Rise” que aparece en la canción era el llamado a levantarse contra lo establecido. Los sonidos de disparos y gritos serían el modus operandi a seguir.

I Will: Ya explicada en el texto, segundo subtítulo, era la invitación que esperaba Manson para ponerse a grabar. Ya que la música era el vehículo para la rebelión. Su disco fue desechado por numerosos productores. Justificación para algunos de su posible ‘locura’.

Honey Pie: “Sail across the atlantic” hacía referencia –todo según Manson- al lugar de donde vendrían los 4 jinetes del Apocalipsis a reunirse con el. “I’m in love but i’m lazy” era una disculpa de la banda por no expresar de manera más abierta su devoción hacia Manson. Situación que motivó una serie de cartas, telegramas y llamadas telefónicas de ‘La Familia’ a los Beatles que no llegaron nunca a sus destinatarios y quedaron atrapadas en los filtros de Apple.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

ED WOOD Y BELA LUGOSI


GLEN OR GLENDA

La cirugía de cambio de sexo a la que se sometió Christine Jorgensen en 1952 y que encabezara los titulares estadounidenses, fue la inspiración para que George Weiss, productor de películas de bajo presupuesto de Hollywood, encargara una película que explotara el tema. Ed Wood persuadió a Weiss de que su propio travestismo lo hacía el director perfecto, a pesar de su modesta trayectoria. El trabajo fue entregado a Wood junto con el dinero, pero en lugar del tema que se le había encargado, realizó una película acerca del travestismo. Al terminarla, fue encontrada demasiado corta y además muy diferente de lo que se había pedido, por lo que Wood añadió algunas escenas extras acerca del cambio de sexo. El productor, por su parte, unió dos secuencias softcore sin ninguna relación, una de ellas con un suave bondage cortada con tomas de Wood y Lugosi. La película fue lanzada solo porque había sido pre-vendida a bastantes cines antes que estuviera hecha.

Wood convenció a Bela Lugosi, una estrella cinematográfica, para que apareciese en su película. Wood mismo protagonizó el film, encarnando a Glen/Glenda, aunque bajo el pseudónimo de 'Daniel Davis'. Su pareja de entonces, Dolores Fuller, encarnó el personaje de novia de Glen.

Fuller no conocía la faceta travestista de Wood por aquel entonces. En realidad, la naturaleza de la película no se le explicó totalmente, e incluso Wood en raras ocasiones se llegó a vestir con ropa de mujer mientras que ella estaba en los platós. Sólo cuando se visionó la película completa se reveló la verdad, y Fuller afirmó haber sido humillada por la experiencia.

Fue la única película que Ed Wood no sólo dirigió, sino que también produjo.

En el tráiler teatral, incluido en las ediciones de laserdisc y DVD, la escena final de la película, en la que Fuller entrega su jersey de angora, es una toma distinta de la que se emitió originalmente.

En el best-seller titulado Movie and Video Guide, Leonard Maltin nombró a esta película como "posiblemente la peor película jamás hecha", un dudoso honor antes mantenido por otra cinta de Wood, Plan 9 del espacio exterior.

En los créditos, Béla Lugosi aparece como "el Científico", un personaje cuyo propósito no está claro. Actúa como una especie de narrador, pero no tiene ninguna relevancia narrativa en el argumento; ese trabajo está reservado para el narrador principal, Timothy Farrell. El científico está rodeado por parafernalias típicas de películas de terror, tales como calaveras y tubos de experimentos mientras exhorta al público a "tener cuidado con el gran dragón verde que se sienta en sus umbrales". La estampida de bisontes está superpuesta sobre la cara del científico sin ninguna razón aparente. También hay varias secuencias largas y surreales de sueños, en que Glen es embrujado por un personaje vestido de demonio.



BRIDE OF THE MONSTER

Un científico loco (Bela Lugosi) crea un gigantesco pulpo que provoca los más variados rumores acerca de

la acechanza de un "monstruo del pantano". Pero esto sólo es una actividad extra-curricular, ya que su verdadera ocupación es la de secuestrar seres humanos para someterlos a una radiación que los convertirá en super-hombres con los cuales planea que el mundo le rinda pleitesía.

Dentro del numeroso grupo de filmes de ciencia ficción y terror de la época, esta película tiene dos atractivos especiales para cinéfilos: que ha sido dirigida por el zar del cine Z Edward D. Wood Jr., y que muestra a un Bela Lugosi aún vigoroso para recitar largos parlamentos y mostrar un verdadero tour de force de gestos y movimientos de mano (no solo su clásica torsión de nudillos húngaros de Drácula sino el enlazamiento de manos inmortal de White Zombie).

La historia no tiene nada que envidiarle a otras películas de la época de productoras grandes y, sorprendentemente, posee una lógica y continuidad aceptable (solo rota por una escena en la que el personaje de George Becwar camina por el medio del pantano: en ese momento el día se convierte en noche y a continuación vuelve a ser de día) y hasta podría decirse que tiene ritmo (salvo uno o dos bachecitos donde se nota que determinados personajes recitan diálogos de relleno).

Ed Wood no solo se ciñó a una narración cinematográfica sino que también hizo lucir a su actor principal; esto, teniendo en cuenta la restante obra del director, es un auténtico logro. Pero al mismo tiempo, la ausencia de errores garrafales y pifias hace que la película tenga menos momentos graciosos que, por ejemplo, "Plan 9 From Outer Space" (Vampiros del Espacio, 1960).

De todas maneras, el ya mítico parlamento de Lugosi sobre los "Superhombres Atómicos", uno de los mejores de su carrera y uno de los grandes momentos de la historia del Cine, justifica ampliamente su visionado.


PLAN 9 FROM OUTER SPACE

Fue dirigida en 1956 por el director Edward D. Wood Jr. con un presupuesto limitado de 60.000 dólares. A pesar de haber sido un absoluto fracaso de crítica y taquilla al momento de su estreno, hoy es considerada como una película de culto dentro de los géneros de la ciencia-ficción y el horror.

Para el rodaje de esta película Ed Wood volvió a contar con el elenco de actores habitual en cada uno de sus trabajos, tales como el luchador sueco Tor Johnson, Mona McKinnon, Paul Marco y John Breckinridge. Durante la cinta se pueden ver momentos en los que aparece el famoso actor húngaro (aunque por aquella época ya en el olvido) Béla Lugosi, gran amigo del director, que murió antes del rodaje de la película.

Como homenaje al actor, Ed Wood decidió incorporar en la película escenas grabadas en los últimos meses de vida de Lugosi en casa de Tor Johnson donde se le puede ver recogiendo flores, así como en una serie de escenas en el cementerio.
Unos extraterrestres ponen en marcha el Plan 9 para convertir cadáveres en zombis asesinos. La razón es que los humanos ponen el equilibrio de la galaxia en peligro con sus invenciones bélicas, concretamente con la bomba atómica y la "solaronite", un explosivo todavía no inventado que destruirá el sol y el resto de la galaxia.

La película se rodó íntegramente en los Quality Studios en Hollywood, Los Ángeles, California y los planos de exteriores corresponden a la ciudad de San Fernando, California. Ed Wood encontró financiamiento para su película en la Iglesia Bautista de Beverly Hills, en nombre de Edward Reynolds y el reverendo Lyn Lemon, quienes tenían en mente desarrollar una serie de films religiosos con el dinero que recaudese la película de Ed Wood.

Antes de empezar a rodar la película, y como condición principal, todo el equipo de rodaje tuvo que bautizarse en una piscina. La película comenzó a rodarse el 11 de agosto de 1956, finalizando el 5 de septiembre del mismo año.

Ed Wood siempre estuvo acompañado por una serie de excéntricos y carismáticos personajes que le acompañaban y/o colaboraban en la mayoría de sus películas.

Debutaron con el director sus amigos Criswell, el vidente que predijo la muerte de John F. Kennedy en el papel de narrador; y el peculiar y característico John Breckinridge, íntimo amigo del director, transexual y millonario excéntrico descendiente de un vicepresidente de los Estados Unidos y del fundador de la Wells Fargo en el papel de El Emperador.

El actor Béla Lugosi, gran amigo de Wood, sugirió al director la contratación de Maila Nurmi, más conocida en aquella época como Vampira, cuando éste la vio por televisión en un programa de terror de la cadena KABC. Cuando Wood le propuso a Vampira actuar en una de sus películas, ésta rechazó la proposición. Sin embargo, tiempo más tarde, y debido al revés que sufrió su carrera, decidió unirse al particular evento de colaboradores de Ed Wood, pero puso una condición, aparecer en la película sin tener texto, por lo que puede vérsela como uno de los muertos vivientes apareciendo tras los arbustos del cementerio sin decir una sola palabra en toda la obra.

Los productores Edward Reynolds y Lynn Lemon impusieron al joven actor de la Warner Gregory Walcott en el papel de protagonista de la cinta. Asimismo, ambos productores, entusiasmados con el proyecto, decidieron aparecer en la película, pudiéndolos ver junto al productor asociado Hugh Thomas excavando tumbas y dándole el último adiós al inspector Clay, papel interpretado por el luchador sueco Tor Johnson.

Pero sin duda, lo más curioso de la elección del reparto para la película, fue la elección del hipnotizador y pedicuro Thomas R. Mason como doble de Béla Lugosi, quien fallecido antes del rodaje de la película. Para evitar confusiones, Mason debía taparse la cara con una capa para que el público no advirtiese que no era Lugosi. Mientras Lugosi era ya un anciano, Mason era bastante más joven y bastante más alto que Lugosi lo que daba lugar a una serie de planos donde la diferencia entre ambos era aplastante.

La película fue estrenada en el teatro Carlton de Los Ángeles el 15 de marzo de 1957 bajo el nombre de Grave Diggers from Outer Space, resultando ser un absoluto fracaso. Dos años después, en 1959 la D.C.A., recuperó la película bajo el nombre de Plan 9 del espacio exterior. Los productores jamás recuperaron su inversión.




lunes, 11 de noviembre de 2013

THE HOWLING MAN



Titulo Original: The Howling Man
Dirección: Douglas Heyes
Guión: Charles Beaumont 
Música: -
Fotografía: George T. Clemens
Producido por: Buck Houghton
Interpretes: John Carradine (Hermano Jerome), H. M. Wynant (David Ellington), Robin Hughes (El hombre que aulla / Diablo), Frederic Ledebur (Hermano Christophorus)    
Fecha de emisión USA: 4 de Noviembre de 1960

Argumento:
 David Ellington es un viajero que una noche de tormenta, perdido y exhausto pide asilo en un viejo monasterio. En un primer momento se le niega la entrada, pero dado su estado de salud, se le permite permanecer a refugio. Durante la noche, escucha unos aullidos que provienen de una de las celdas, en la que descubre a un hombre vestido con harapos que dice ser prisionero de los monjes. Al ser amenazado por Ellington con acudir a la policía, el Padre Jerome, abad del monasterio, le rebela que el hombre que permanece encerrado es el Diablo en persona...

domingo, 4 de agosto de 2013

CUENTOS MACABROS PARA NIÑOS: LA MUERTE MADRINA



Un hombre muy pobre tenía doce hijos; y aunque trabajaba día y noche, no alcanzaba a darles más que pan. Cuando nació su hijo número trece, no sabía qué hacer; salió a la carretera y decidió que al primero que pasara le haría padrino de su hijito. Y el primero que pasó fue Dios Nuestro Señor; él ya conocía los apuros del pobre y le dijo: "Hijo mío, me das mucha pena. Quiero ser el padrino de tu último hijito y cuidaré de él para que sea feliz." El hombre le preguntó: "¿Quién eres?" - "Soy tu Dios." - "Pues no quiero que seas padrino de mi hijo; no, no quiero que seas el padrino, porque tú das mucho a los ricos y dejas que los pobres pasemos hambre." El hombre contestó así al Señor, porque no comprendía con qué sabiduría reparte Dios la riqueza y la pobreza; y el desgraciado se apartó de Dios y siguió su camino. Se encontró luego con el diablo, que le preguntó: "¿Qué buscas? Si me escoges para padrino de tu hijo, le daré muchísimo dinero y tendrá todo lo que quiera en este mundo." El hombre preguntó: "¿Quién eres tú?" - "Soy el demonio." - "No, no quiero que seas el padrino de mi niño; eres malo y engañas siempre a los hombres." Siguió andando, y se encontró con la muerte, que estaba flaca y en los huesos; y la muerte le dijo: "Quiero ser madrina de tu hijo." - "¿Quién eres?" - "Soy la muerte, que hace iguales a todos los hombres." Y el hombre dijo: "Me convienes; tú te llevas a los ricos igual que a los pobres, sin hacer diferencias. Serás la madrina." La muerte dijo entonces: "Yo haré rico y famoso a tu hijo; a mis amigos no les falta nunca nada." Y el hombre dijo: "El prócimo domingo será el bautizo; no dejes de ir a tiempo." La muerte vino como había prometido y se hizo madrina.

 El niñito creció y se hizo un muchacho; y , un día, su madrina entró en la casa y dijo que la siguiera. Llevó al chico a un bosque, le enseñó una planta que crecía allí y le dijo: "Voy a darte ahora mi regalo de madrina: te haré un médico famoso. Cuando te llamen a visitar un enfermo, me encontrarás siempre al lado de su cama. Si estoy a la cabecera, podrás asegurar que le curarás; le darás esta hierba y se pondrá bueno. Pero si me ves a los pies de la cama, el enfermo me pertenecerá, y tú dirás que no tiene remedio y que ningún médico le podrá salvar. No des a ningún enfermo la hierba contra mi voluntad, porque lo pagarías caro."

 Al poco tiempo, el muchacho era ya un médico famoso en todo el mundo; la gente decía: "En cuanto ve a un enfermo, puede decir si se curará o no. Es un gran médico." Y le llamaban de muchos países para que fuera a visitar a los enfermos y le daban mucho dinero, así que se hizo rico muy pronto. Ocurrió que el rey se puso malo. Llamaron al médico famoso para que dijera si se podía curar; pero en cuanto se acercó al rey, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. Allí no valían hierbas. Y el médico pensó: "¡Si yo pudiera engañar a la Muerte siquiera una vez! Claro que lo tomará a mal, pero como soy su ahijado, puede que haga la vista gorda. Voy a probar." Cogió al rey y le dio la vuelta en la cama, y le puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies; y así, la Muerte se quedó junto a la cabeza; entonces le dio la hierba y el rey convaleció y recobró la salud. Pero la Muerte fue a casa del médico muy enfadada, le amenazó con el dedo y dijo: "¡Me has tomado el pelo! Por una vez, te lo perdono, porque eres mi ahijado; pero como lo vuelvas a hacer, ya verás: te llevaré a ti."

 Y al poco tiempo, la hija del rey se puso muy enferma. Era hija única, y su padre estaba tan desesperado que no hacía más que llorar. Mandó decir que al que salvara a su hija le casaría con ella y le haría su heredero. El médico, al entrar en la habitación de la princesa, vio que la Muerte estaba a los pies de la cama. ¡Que el muchacho habría recordado la amenaza de su madrina! Pero la gran blleza de la princesa y la felicidad de casarse con ella le trastornaron tanto que se desechó a todos los pensamientos. No vio las miradas encolerizadas que le echaba la Muerte, ni cómo le amenazaba con el puño cerrado: cogió en brazos a la princesa y la puso con los pies en la almohada y la cabeza a los pies, le dio la hierba mágica, y al poco rato la cara de la princesa se animó y empezó a mejorar.

 Y la Muerte, furiosa porque la habían engañado otra vez, fue a grandes zancadas a casa del médico y le dijo: "¡Se acabó! ¡Ahora te llevaré a ti!" Le agarró con su mano fría, le agarró con tanta fuerza, que el pobre muchacho no se podía soltar, y se lo llevó a una cueva muy honda. Y el médico vio en la cueva miles y miles de luces, filas de velas que no se acababan nunca; unas velas eran grandes, otras medianas y otras pequeñas. Y cada momento unas se apagaban, y otras se estaban encendiendo otra vez; era como si las lucesitas estuvieran brincando. La Muerte le dijo: "Mira, esas velas que ves son las vidas de los hombres. Las grandes son las vidas de los niños; las medianas son las vidas de los cónyuges, y las pequeñas las de los ancianos. Pero hay también niños y jóvenes que no tienen más que una velita pequeña." - "¡Dime cuál es mi luz!" dijo el médico, pensando que era todavía una vela bien grande. Y la Muerte le enseñó un cabito de vela, casi consumido: "Ahí la tienes." - "¡Ay, madrina, madrina mía! ¡Enciéndeme una luz nueva! ¡Por favor, hazlo por mí! ¡Mira que todavía no he disfrutado de la vida, que me van a hacer rey y me voy a casar con la princesa!" - "No puede ser," dijo la Muerte. "No puedo encender una luz mientras no se haya apagado otra." - "¡Pues enciende una vela nueva con la que se está apagando!" suplicó el médico. La Muerte hizo como si fuera a obedecerle; llevó una vela nueva y larga. Pero como quería vengarse, a sabiendas tiró el cabito de vela al suelo, y la lucecita se apagó. Y en el mismo momento, el médico se cayó al suelo, y dio ya en manos de la Muerte.