lunes, 8 de octubre de 2012

LA ÚLTIMA VISITA DEL CABALLERO ENFERMO

Nadie supo jamás el verdadero nombre de aquel a quien todos llamaban el Caballero Enfermo. No ha quedado de él, después de su impensada desaparición, más que el recuerdo de sus sonrisas y un retrato de Sebastianbo del Piombo, que lo representa envuelto en una pelliza, con una mano enguantada que cae blandamente como la de un ser dormido. Alguno de los que más lo quisieron -yo estoy entre esos pocos- recuerda también su cutis de un pálido amarillo, transparente, la ligereza casi femenina de los pasos, la languidez habitual de los ojos.

Era, verdaderamente, un sembrado de espanto. Su presencia daba un color fantástico a las cosas más sencillas; cuando su mano tocaba algún objeto, parecía que éste ingresara al mundo de los sueños. Nadie le preguntó cuál era su enfermedad y por qué no se cuidaba. Vivía andando siempre, sin detenerse, día y noche. Nadie supo nunca dónde estaba su casa, nadie le conoció padres o hermanos. Apareció un día en la ciudad y, después de algunos años, otro día, desapareció.

La víspera de este día, a primer hora de la mañana, cuando apenas el cielo empezaba a iluminarse, vino a despertarme a mi cuarto. Sentí la caricia de su guante sobre mi frente y lo vi ante mí, con la sonrisa que parecía el recuerdo de una sonrisa y los ojos más extraviados que de costumbre. Me di cuenta, a causa del enrojecimiento de los párpados, que había pasado toda la noche velando y que debía haber esperado la aurora con gran ansiedad porque sus manos temblaban y todo su cuerpo parecía presa de fiebre.

-¿Qué le pasa? -le pregunté-. ¿Su enfermedad lo hace sufrir más que otros días?

-¿Mi enfermedad? -respondió-. Usted cree, como todos, que yo tengo una enfermedad? ¿Que se trata de una enfermedad mía? ¿Por qué no decir que yo soy una enfermedad? Nada me pertenece. ¡Pero yo soy de alguien y hay alguien a quien pertenezco.

Estaba acostumbrado a sus extraños discursos y por eso no le contesté. Se acercó a mi cama y me tocó otra vez la frente con su guante.

-No tiene usted ningún rastro de fiebre -continuó diciéndome-, está usted perfectamente sano y tranquilo. Puedo, pues, decirle algo que tal vez lo espantará; puedo decirle quién soy. Escúcheme con atención, se lo ruego, porque tal vez no podré repetirle las mismas cosas y es, sin embargo, necesario que las diga al menos una vez.

Al decir esto se tumbó en un sillón y continuó con voz más alta:

-No soy un hombre real. No soy un hombre como los otros, un hombre con huesos y músculos, un hombre generado por hombres. Yo soy -y quiero decirlo a pesar de que tal vez no quiera creerme- yo no soy más que la figura de un sueño. Una imagen de Shakespeare es, con respecto a mí, literal y trágicamente exacta; ¡yo soy de la misma sustancia de que están hechos los sueños! Existo porque hay uno que me sueña, hay uno que duerme y suena y me ve obrar y vivir y moverme y en este momento sueña que yo digo todo esto. Cuando ese uno empezó a soñarme, yo empecé a existir; cuando se despierte cesaré de existir. Yo soy una imaginación, una creación, un huésped de sus largas fantasías nocturnas. El sueño de este uno es tan intenso que me ha hecho visible incluso a los hombres que están despiertos. Pero el mundo de la vigilia no es el mío. Mi verdadera vida es la que discurre lentamente en el alma de mi durmiente creador.

"No se figure que hablo con enigmas o por medio de símbolos. Lo que le digo es la verdad, la sencilla y tremenda verdad.

"Ser el actor de un sueño no es lo que más me atormenta. Hay poetas que han dicho que la vida de los hombres es la sombra de un sueño y hay filósofos que han sugerido que la realidad es una alucinación. En cambio, yo estoy preocupado por otra idea. ¿Quién es el que me sueña? ¿Quién ese uno, ese desconocido ser que me ha hecho surgir de repente y que al despertarse me borrará? ¡Cuántas veces pienso en ese dueño mío que duerme, en ese creador mío! Sus sueños deben de ser tan vivos y tan profundos que pueden proyectar sus imágenes hasta hacerlas aparecer como cosas reales. Tal vez el mundo entero no es más que el producto de un entrecruzarse de sueños de seres semejantes a él. Pero no quiero generalizar. Me basta la tremenda seguridad de ser yo la imaginaria criatura de un vasto soñador?

"¿Quién es? Tal es la pregunta que me agita desde que descubrí la materia en que estoy hecho. Usted comprende la importancia que tiene para mí este problema. De su respuesta depende mi destino. Los personajes de los sueños disfrutan de una libertad bastante amplia y por eso mi vida no está determinada del todo por mi origen sino también por mi albedrío. En los primeros tiempos me espantaba pensar que bastaba la más pequeña cosa para despertarlo, es decir, para aniquilarme. Un grito, un rumor, podían precipitarme en la nada. Temblaba a cada momento ante la idea de hacer algo que pudiera ofenderlo, asustarlo, y por lo tanto, despertarlo. Imaginé durante algún tiempo que era una especie de divinidad evangélica y procuré llevar la más virtuosa vida del mundo. En otro momento creí que estaba en el sueño de un sabio y pasé largas noches velando, inclinado sobre los números de las estrellas y las medidas del mundo y la composición de los mortales.

"Finalmente me sentí cansado y humillado al pensar que debía servir de espectáculo a ese dueño desconocido e incognoscible. Comprendí que esta ficción de vida no valía tanta bajeza. Anhelé ardientemente lo que antes me causaba horror, esto es, que despertara. Traté de llenar mi vida con espectáculos horribles, que lo despertaran. Todo lo he intentado para obtener el reposo de la aniquilación, todo lo he puesto en obra para interrumpir esta triste comedia de mi vida aparente, para destruir esta ridícula larva de vida que me hace semejante a los hombres. No dejé de cometer ningún delito, ninguna cosa mala me fue ignorada, ningún terror me hizo retroceder. Me parece que aquel que me sueña no se espanta de lo que hace temblar a los demás hombres. O disfruta con la visión de lo más horrible o no le da importancia y no se asusta. Hasta hoy no he conseguido despertarlo y debo todavía arrastrar esta innoble vida, irreal y servil.

"¿Quién me liberará, pues, da mi soñador? ¿Cuándo despuntará el alba que lo llamará a su trabajo? ¿Cuándo sonará la campana, cuándo cantará el gallo, cuándo gritará la voz que debe despertarlo? Espero hace tiempo mi liberación. Espero con tanto deseo el fin de este sueño, del que soy una parte tan monótona.

"Lo que hago en este momento es la última tentativa. Le digo a mi soñador que yo soy un sueño, quiero que él sueñe que sueña. Esto pasa también a los hombres. ¿No es verdad? ¿No ocurre que se despiertan cuando se dan cuenta de que sueñan? Por esto he venido a verlo y le he hablado y desearía que mi soñador se diese cuenta en este momento de que yo no existo como hombre real y entonces dejaré de existir, hasta como imagen irreal. ¿Cree que lo conseguiré? ¿Cree que a fuerza de repetirlo y de gritarlo despertaré sobresaltado a mi propietario invisible?"

Al pronunciar estas palabras el Caballero Enfermo se quitaba y se ponía el guante de la mano izquierda. Parecía esperar de un momento a otro algo maravilloso y atroz.

-¿Cree usted que miento? -dijo-. ¿Por qué no puedo desaparecer, por qué no tengo libertad para concluir? ¿Soy tal vez parte de un sueño que no acabará nunca? ¿El sueño de un eterno soñador? Consuéleme un poco, sugiérame alguna estratagema, alguna intriga, algún fraude que me suprima. ¿No tiene piedad de este aburrido espectro?

Como yo seguía callado, él me miro y se puso en pie. Me pareció mucho más alto que antes y observé que su piel era un poco diáfana. Se veía que sufría enormemente. Su cuerpo se agitaba, como un animal que trata de escurrirse de una red. La mano enguantada estrechó la mía; fue la última vez. Murmurando algo en voz baja, salió de mi cuarto y sólo uno ha podido verlo desde entonces.


GIOVANNI PAPINI

jueves, 27 de septiembre de 2012

THE TWILIGHT ZONE



FUENTE


Tres cuartos de hora antes de la emisión en directo de un dramático televisivo sobre el holocausto nazi, el guionista Rod Serling es abordado por el productor del programa para comunicarle un cambio de última hora. Las presiones del patrocinador del espacio (una compañía de gas) obligaban a eliminar una de las escenas cumbre, en la que varios judíos son enviados a las duchas para ser gaseados. De no ser así, la empresa retiraría la financiación para evitar posibles perjuicios comerciales y el programa sería cancelado.

La anécdota puede sonar a broma (de hecho, Martin Ritt la aprovechó para su película La tapadera) pero no era la primera vez que Serling se veía obligado a reescribir una de sus obras por las imposiciones de la mercadotecnia. Tampoco sería la última, pero para Serling esa fue la gota que colmó el vaso. A pesar del prestigio profesional de Réquiem por un peso pesado (todavía considerado por muchos como el mejor guión televisivo de la historia), las constantes injerencias externas le impedían realizarse plenamente como artista. Sus vivencias como ex-boxeador y veterano de guerra modelaron su carácter, haciéndole proclive al relato pesimista y los dramas de trasfondo social, siempre dentro los estrictos límites impuestos por las cadenas de televisión de la época. Así nace The Twilight Zone: como un subterfugio de autor para abordar temas espinosos de la actualidad de la época como la lucha por los derechos civiles, la caza de brujas o la amenaza atómica, esquivando las tijeras de la censura bajo el amparo del género fantástico. Aprovechando la coartada de los viajes en el tiempo, los visitantes extraterrestres o los pactos demoníacos, cada guión es susceptible al comentario social y la cuestión ética. Durante la gestación de la serie, Serling llegó a trabajar hasta 18 horas diarias y escribir guiones en menos de 40 horas. Se reservó el papel estelar de presentador a lo Alfred Hitchcock y acertó a la hora de rodarse de los mejores escritores (Richard Matheson, Charles Beaumont, Ray Bradbury) y a pesar de lo escaso de su presupuesto, consiguió reunir a grandes talentos delante (Burgess Meredith, Charles Bronson, Lee Marvin, Mickey Rooney, Robert Redford) y detrás de las cámaras (Don Siegel, Stuart Rosenberg, Richard Donner, Jacques Tourneur, John Brahm y Mitchell Leisen).

La serie se mantuvo seis años en antena, superando en calidad a sus imitadoras (The Outer Limits, Cuentos Asombrosos) y reencarnaciones posteriores, que no supieron (o no pudieron) estar a la altura de su referente clásico. En 1986, John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y George Miller sumarían esfuerzos para llevar al cine algunos de los episodios originales a modo de homenaje. El actor Vic Morrow (padre de Jeniffer Jason Leigh) falleció en un trágico accidente durante el rodaje del segmento dirigido por Landis, comprometiendo el futuro comercial del largometraje, que conocería un éxito más bien discreto en nuestro país bajo el título de En los límites de la realidad.

La influencia de la serie en el posterior devenir del género fantástico trasciende la muerte de su creador en 1975, anticipando los logros de Richard Kelly, J.J. Abrams y Charlie Brooker. Sin ir más lejos, capítulos como A World of Difference (1960) y Little Girl Lost (1962) prefiguran El show de Truman (Peter Weir, 1998) y Poltergeist (Tobe Hopper, 1982).

CAPÍTULOS MÍTICOS

- Nightmare at 20,000 feet (1963) encabeza esta lista por varias razones. Pero la más importante de todas, al margen de sus incuestionables méritos artísticos, es su enorme popularidad. Con el paso del tiempo, el recuerdo de William Shatner aterrorizado por un monstruo en pleno vuelo se ha convertido en uno de los iconos más emblemáticos de la serie, siendo objeto de innumerables homenajes, dentro y fuera de la pequeña pantalla, incluyendo su correspondiente adaptación cinematográfica con un extraordinario John Lithgow.

Partiendo de un antológico relato de cosecha propia, el libreto de Richard Matheson lleva al paroxismo el miedo a volar y le regala uno de los papeles de su vida a Shatner, años antes de enfundarse el pijama espacial del Capitán Kirk. El actor ya había protagonizado otra de sus inquietantes ficciones para la serie (Nick of Time) y ambos repetirían alianza en un capítulo de culto de Star Trek, The Enemy Within. Matheson elogió tanto la labor del actor como del director (un jovencísimo Richard Donner) pero se mostró decepcionado por el diseño de la criatura. En su opinión "se veía algo ridículo; parecía un huraño osito de peluche".



- It's a good life (1961). “Este es el monstruo. Se llama Anthony Freemont. Tiene seis años de edad, un dulce rostro infantil y hermosos ojos azules…”. Stephen King nunca ha tenido reparos en describirse a sí mismo como “un producto de La Dimensión Desconocida”. Como la mayoría de chavales de su generación creció fascinado con la serie, que acabaría ejerciendo una poderosa influencia en su posterior carrera como escritor. Tal vez por eso el eco de este capítulo resuene poderosamente en Los chicos del maíz (Fritz Kiersch, 1984), del mismo modo que esta adaptación de Serling del relato original de Jerome Bixby evidencia su deuda con El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960).

Convertir los caprichos de un mocoso en una parábola sobre la represión de la vida en provincias no está al alcance de cualquiera, como se encargaría de confirmar el remake cinematográfico de Joe Dante. La resolución del original es mucho más oscura y terrible, sin necesidad de recurrir al guiño nostálgico ni a la cultura popular para aliviar el mal trago. El episodio conocería una secuela en su revival de 2002, titulado It's Still a Good Life, con Bill Mummy (el niño protagonista) y Cloris Leachman (su aterrorizada madre) repitiendo sus respectivos papeles cuarenta años más tarde. Como curiosidad, señalar que la propia hija de Mummy, Liliana, interpreta en la ficción a la pequeña Audrey, perpetuando así la tradición familiar.


- Eye of the beholder (1960). Si existe un capítulo que resuma las constantes del estilo de Rod Serling, sin duda es éste. El espectador asume un planteamiento cotidiano y realista: en un hospital, una mujer espera el resultado de su operación de cirugía estética. Pero a medida que avanza el metraje la incertidumbre de la protagonista comienza a adquirir visos más grotescos. El brillante golpe de efecto propuesto por Serling se sostiene gracias al esfuerzo de planificación de Douglas Heyes: todo un prodigio de austeridad, ritmo y rigor narrativo, que insinúa más de lo que muestra mediante una puesta en escena casi expresionista.

La inversión final del punto de vista nos invita a reflexionar sobre el distorsionado ideal de belleza de una sociedad víctima de las apariencias. Por más que los la excelente banda sonora del gran Bernard Herrmann contribuya a dotar al episodio de una atmósfera de ciencia-ficción, su mensaje sigue tan vigente como el primer día. Y eso es lo más inquietante de todo.


- The invaders (1961). En nuestro recorrido resulta inevitable volver una y otra vez sobre Richard Matheson. Ya sólo como guionista de la serie, el autor de Soy Leyenda (1954) y El increíble hombre menguante (1957) merecería un capítulo aparte; bien sea adaptando material propio (véase Night Call, magistralmente dirigido por Jacques Tourneur) o firmando libretos originales como el que nos ocupa.

Siguiendo con la máxima de "menos es más", Douglas Heyes vuelve a obrar el milagro. Los rigores de la producción obligaron a desarrollar la historia en un único escenario, reciclando maquetas y atrezzo de Planeta Prohibido (Fred McLeod Wilcox, 1956) sin que el resultado se resintiese lo más mínimo. La soberbia interpretación de Agnes Moorehead en el papel de una granjera acosada en la intimidad de su hogar por unos extraños invasores, se convierte en la principal atracción de un capítulo que prescinde de los diálogos, en favor de la sensacional partitura de Jerry Goldsmith. Eso por no hablar de la sorpresa final, sencillamente memorable.


-Shadow play (1961) es un ejemplo de la impronta visionaria del malogrado guionista Charles Beaumont. A pesar de su temprana muerte, víctima de una extraña enfermedad degenerativa, nos legó una fecunda obra que clama por una inmediata reivindicación. Esta historia, sobre la pesadilla recurrente de un reo condenado a muerte, ofrece una visión de la realidad conceciba como "un sueño dentro de otro sueño". Los paralelismos metalingüísticos con Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) y Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) no son casuales y se prolongan -si me apuran- hasta Abre los ojos (Alejando Amenábar, 1997) y Orígen (Christopher Nolan, 2010).

A caballo entre el cine negro y la alegoría siniestra, el realizador John Brahm orquesta una pieza de cámara basada en el montaje fragmentado y los planos subjetivos, de una postmodernidad inintencionada pero aplastante. Y lo consigue sin abandonar la economía de medios, haciendo gala de un sombrío tono onírico que sintoniza con el David Lynch de Carretera perdida (1997) y alecciona sobre los límites de la ficción y la vida misma, concebida como un sueño dentro de un sueño. Ese territorio sin mapas que todavía conocemos como La Dimensión Desconocida.

LISTADO DE CAPÍTULOS DE LA SERIE

jueves, 13 de septiembre de 2012

FU MANCHÚ


Fu Manchú es un personaje ficticio creado por el escritor de misterio y novelas policíacas Sax Rohmer, haciendo su primera aparición en 1913. Es un villano chino que odia la civilización occidental y a la raza blanca. En todas las novelas en las que aparece es perseguido, derrotado y sus planes son desbaratados por el investigador inglés Sir Denis Nayland Smith junto a su acompañante, el doctor Petrie.


Podemos encontrar una fiel descripción de su aspecto en el capítulo II de la novela El demonio amarillo, publicada en español en 1935:
Imagínate una figura clásica de mandarín chino; un hombre de alta estatura; delgado, de miembros recios, felino en sus actitudes y movimientos, con un entrecejo como el de Shakespeare y un rostro de expresión verdaderamente satánica. De su cráneo afeitado pende la coleta tradicional de los hijos del «Imperio Celeste». Sus ojos tienen el fulgor magnético de los ojos de la pantera.
De origen noble y perteneciente a la familia imperial (de la que se separó después de la rebelión de los Bóxers), aparece dotado de medios económicos prácticamente ilimitados y gran cantidad de esbirros, ninjas y otros guerreros y sectas orientales a su mando; gran genio del mal con amplios conocimientos de venenos (usa frecuentemente animales mortales tales como serpientes, arañas y escorpiones), es capaz de idear complicados aparatos modernos (de inicios del siglo XX) para intentar destruir la civilización occidental: ondas de radio, potentes explosivos y otros.
La primera novela de la saga Fu Manchú publicada en España fue la titulada El escorpión de oro (The Golden Scorpion, 1929), seguida de El demonio amarillo (The Mystery of Dr. Fu-Manchu, 1935) y El diabólico doctor (The Devil Doctor, 1935).
El personaje ha sido empleado por otros autores como villanos en sus obras: un ejemplo es la novela Sherlock Holmes contra Fu Manchú (título original: Ten Years Beyond Baker Street) del escritor Cay Van Ash (1984), amigo y biógrafo de Rohmer.
En los primeros filmes fue Boris Karloff el protagonista: La máscara de Fu Manchú (The mask of Fu Manchu, 1932).
En 1943, el serial Los Tambores de Fu-Manchú fue adaptado a historieta por José Grau Hernández en 1943.1
A partir de la publicación de Special Marvel Edition nº15 (1973) empieza a aparecer en Marvel Comics. En dicho cómic, donde también debuta Sir Denis Nayland Smith, se presenta a su hijo Shang-Chi, que protagonizaría varias series de Marvel en las que sería recurrente la presencia de Fu Manchú como enemigo de su hijo. El Doctor Petrie también aparecería con menor frecuencia. Tras la pérdida de derechos de Marvel para publicar a los personajes de Sax Rohmer, Fu Manchú ha continuado apareciendo con otros nombres.
En las versiones cinematográficas más modernas ha sido el actor británico Christopher Lee quien le ha prestado su rostro e imponente altura, y es a éste Fu Manchú al que le vamos a dedicar una revisión de sus películas más míticas.

LAS NOVIAS DE FU MANCHÚ

AÑO1966
DURACIÓN94 min.
PAÍS
DIRECTORDon Sharp
GUIÓNHarry Alan Towers (Personaje: Sax Rohmer)
MÚSICABruce Montgomery
FOTOGRAFÍAErnest Steward
REPARTOChristopher Lee, Douglas Wilmer, Heinz Drache, Marie Versini, Howard Marion-Crawford,Tsai Chin, Rupert Davies, Kenneth Fortescue, Joseph Fürst, Roger Hanin
PRODUCTORACoproducción Reino Unido-Alemania del Oeste
GÉNEROTerror. Ciencia ficción. Acción
SINOPSIS
El megalómano Fu-Manchú secuestra a las hijas de doce eminentes científicos y las envía a una isla remota. En vez de pedir un rescate, Fu quiere que los padres de las chicas inventen un rayo mortal para poder dominar el mundo. Pero su enemigo más acérrimo, Nayland Smith de Scotland Yard, tratará de impedirlo. (FILMAFFINITY)

LA VENGANZA DE FU MANCHÚ

AÑO1967
DURACIÓN97 min.
PAÍS
DIRECTORJeremy Summers
GUIÓNHarry Alan Towers (Personaje: Sax Rohmer)
MÚSICAMalcolm Lockyer
FOTOGRAFÍAJohn von Kotze
REPARTOChristopher Lee, Douglas Wilmer, Tsai Chin, Horst Frank, Wolfgang Kieling, Maria Rohm,Howard Marion-Crawford
PRODUCTORACoproducción GB-Irlanda-Alemania-Hong Kong
GÉNEROAcción | Artes marciales. Crimen
SINOPSISEn su escondite remoto en Asia, el malvado Fu Manchú planea desacreditar y matar a su archienemigo, Nayland Smith de Scotland Yard, como primer paso en su plan de llegar a ser el líder de los criminales más terribles del mundo... (FILMAFFINITY)

FU MANCHÚ Y EL BESO DE LA MUERTE




AÑO1968
DURACIÓN92 min.
PAÍS
DIRECTORJesús Franco (AKA Jess Franco)
GUIÓNJesús Franco (AKA Jess Franco), Harry Alan Towers
MÚSICADaniel White
FOTOGRAFÍAManuel Merino
REPARTOChristopher Lee, Richard Greene, Howard Marion-Crawford, Götz George, Maria Rohm,Ricardo Palacios, Loni von Friedl, Frances Khan, Chin Tsai, Isaura de Oliveira, Shirley Eaton
PRODUCTORACoproducción España-Alemania Occidental-Reino Unido-Estados Unidos; Ada Films / Commonwealth United Entertainment / Constantin Film Produktion / Terra-Filmkunst / Towers of London Productions / Udastex Films
GÉNEROAventuras. Intriga. Terror. Ciencia ficción
SINOPSISFu Manchú intenta dominar el mundo occidental desde su base en Sudamérica donde ha descubierto un antiguo veneno de los Inca. Planea aplicarlo a los labios de unas atractivas mujeres quienes darán besos a los dirigentes de los gobiernos, poniéndoles de rodillas ante Fu Manchú. (FILMAFFINITY)



EL CASTILLO DE FU MANCHÚ




AÑO1969
DURACIÓN92 min.
PAÍS
DIRECTORJesús Franco (AKA Jess Franco)
GUIÓNJaime Jesús Balcázar, Manfred Barthel, Michael Haller, Harry Alan Towers (Personajes: Sax Rohmer)
MÚSICACarlos Camilleri, Malcomb Shelby
FOTOGRAFÍAManuel Merino
REPARTOChristopher Lee, Richard Greene, Howard Marion-Crawford, Günther Stoll, Rosalba Neri,Maria Perschy, José Manuel Martín, Werner Abrolat, Tsai Chin
PRODUCTORACoproducción Alemania-España-Italia-Reino Unido-Liechtenstein; Balcázar Producciones Cinematográficas / International Cinema / Italian International Film / Terra-Filmkunst / Tilma Films / Towers of London
GÉNEROAcción. Aventuras. Intriga | Serie B
SINOPSISFu-Manchú está desarrollando una peligrosísima máquina capaz de helar las aguas. Con la ayuda del profesor Heracles, amenaza al mundo con su nuevo juguete por lo que Nayland Smith y su fiel amigo, el doctor Petrie, deberán volver a Londres para volver a seguirle la pista. El profesor Heracles está gravemente enfermo y necesita un trasplante de corazón. Mientras Naylan Smith y Petrie viajan hasta Estambul, Fu-Manchú se ha hecho con el mando de un castillo donde dominar el Bósforo. Pero huirá dejado un rastro de sangre y odio, cosa que permitir a Smith encontrar a un aliado en la figura de un conocido traficante de opio. Entre los dos deberán frenar los planes de un Fu-Manchú enloquecido y obsesionado por someter al mundo entero. (FILMAFFINITY)

martes, 14 de agosto de 2012

JONESTOWN 18-11-1978

 
Jonestown fue el nombre informal del Proyecto agrícola del Templo del Pueblo, una comunidad intencional al noroeste de Guyana, conformada por el Templo del Pueblo, una secta estadounidense liderada por Jim Jones (1931-1978). El 18 de noviembre de 1978, personal de la comunidad asesinó a 5 personas (entre ellos, un congresista de Estados Unidos) mientras que 909 de los miembros se suicidaron.

El Templo del Pueblo fue creado en Indianápolis, en el estado de Indiana (Estados Unidos) durante los años cincuenta. El reverendo Jim Jones y sus 140 seguidores se mudaron a Redwood Valley, en el Condado de Mendocino, California, creyendo que así estarían a salvo de ataques nucleares de los que Estados Unidos podía ser blanco. A final de los años sesenta, los miembros de la congregación de Jones habían disminuido a menos de cien y esta estaba a punto de desaparecer, pero Jones logró asegurar una afiliación con los "Discípulos de Cristo" y eso logró que el Templo sobreviviera. La afiliación de Jones con la iglesia elevó la reputación del Templo y extendió su influencia en el área de la Costa Oeste de los Estados Unidos.

La congregación volvió a su iglesia principal en San Francisco en 1971 y abrió otra en Los Ángeles. Después de múltiples escándalos e investigaciones en San Francisco, Jones decidió crear una comunidad utópica en Guyana donde estaría a salvo de la intervención de las autoridades estadounidenses, o de los miembros que tenían parientes preocupados.
En 1974, Jones arrendó más de 12 km² de tierra del gobierno de Guyana, y los miembros del Templo del Pueblo comenzaron la construcción de Jonestown bajo la supervisión de los jefes de la comunidad. Jones volvió a California a animar a todos sus seguidores a mudarse a Jonestown. La popularidad de Jones creció enormemente en ese periodo y pasó de tener 50 miembros en 1977 a tener más de 900 miembros en su momento de apogeo en 1978.

Muchos de los miembros del Templo del Pueblo creían que Guyana sería, como Jones prometió, un paraíso. En cambio, todos los miembros (incluyendo a los niños) terminaron criando animales y comida para el "Proyecto agrícola del Templo del Pueblo" seis días a la semana, desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde, cuando era común que la temperatura estuviese a 38 °C.
Según los testimonios de ex integrantes de la secta, las comidas consistían en nada más que arroz y legumbres, de inferior calidad a los alimentos que recibía Jones (carne y otros alimentos refrigerados), separado de los otros. En febrero de 1978, la mitad de la comunidad padecía problemas médicos tales como diarrea grave y fiebres altas.
Los miembros a los que se consideraba tenían graves problemas disciplinarios se los encerraba en una caja de madera de medidas 2.5 x 1 m. Los que intentaban escapar eran drogados al punto de la incapacitación. Guardias armados patrullaban el pueblo día y noche para asegurarse de que las órdenes de Jones fuesen seguidas.
Los niños, entregados al cuidado comunal, se referían a Jones como "Papá" y solo se les permitía ver a sus padres brevemente durante la noche. Jones también era llamado "Padre" por los adultos.
La gente de los alrededores, incluyendo un oficial de policía, relataron historias de horror sobre duras palizas y un "hoyo de tortura", un pozo en donde Jones hacía que tiraran a los niños que no se comportaban, en la mitad de la noche. Jones asustaba a los niños haciéndoles creer que había un monstruo habitando el fondo del pozo, cuando lo que había en el fondo era un hombre contratado por Jones quien tiraba y doblaba las piernas de los niños mientras ellos descendían al pozo.
Se dice que los niños mayores eran amarrados desnudos, y que eran electrocutados en los genitales. Los oficiales de Guyana habían intentado investigar esta declaraciones pero se les prohibió entrar en la comunidad.


Con sus facultades mentales deterioradas, Jones empezó entonces a arengar sobre "traidores", enemigos lejanos que querían destruir su sueño y amenazas de invasión desde "el exterior". Al borde de la paranoia, una o dos veces por mes impulsaba a sus adeptos a realizar, como "pruebas de lealtad", simulacros de suicidios masivos, que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. Jones llamaba "noches blancas" a esos ensayos.
En una declaración jurada, Deborah Layton escribió que durante una de esas noches, se le dijo a la gente que morirían, forzándolos a tomar jarabe sin endulzar que pensaban tenía veneno. Los pocos que vacilaron en tomarse el líquido fueron obligados a tomárselo.

El 14 de noviembre de 1978, el congresista estadounidense Leo Ryan, viajó a la ciudad de Georgetown, localizada a 240 km de Jonestown, acompañado de una delegación del Congreso, periodistas y algunos disidentes de la secta, para comprobar si eran ciertas las acusaciones de fraude, lavado de cerebro, encarcelación y tráfico de drogas y armas.
El 17 de noviembre, Ryan y su asistente lograron entrevistarse con varios integrantes del grupo comunitario. La visita se desarrolló en un clima cordial.
A la mañana siguiente antes de que Ryan regresara, el ambiente cambió. Algunos residentes le pidieron si podían abandonar la colonia con él. Esto desencadenó la furia de algunos de los miembros más fanáticos e incondicionales. Jones lo consideró una traición imperdonable.
Después de eso, el congresista fue atacado fallidamente con un cuchillo.
Alrededor de las 15:00 h, Ryan y 14 desertores de la comunidad, entre ellos Larry Layton, fueron llevados a la pista de aterrizaje de Puerto Caituma (a 11 km al noreste). Una vez dentro del avión, Larry Layton disparó contra los ocupantes, hiriendo a varios. Posteriormente, miembros de la comunidad que habían escoltado el carro de Ryan, dispararon contra el avión, asesinando al congresista, a tres periodistas, a uno de los desertores e hiriendo a otros nueve. Luego de acribillar el cuerpo del congresista, le dispararon en la cara. Los supervivientes del ataque huyeron a campos próximos durante y después del ataque.

Un par de horas después, Jones ordenó que todos los miembros de la secta se suicidaran. Según el documental Índice de Maldad realizado por Discovery Channel, Tim Carter asegura que no fue un suicidio, sino un homicidio masivo, ya que fue Jim Jones quien obligó a su pueblo a beber e inyectarse cianuro, empezando por los niños (quienes no cometerían suicidio, sino que se les dio el cianuro mezclado con alguna bebida, mientras que algunos bebés fueron arrancados de los brazos de su madre para ser inyectados) y a ancianos.
 James decía que "la muerte solo es el tránsito a otro nivel" y "esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario".
Jones fue encontrado muerto entre otros dos cuerpos. La muerte fue causada por una herida de bala en la cabeza que no sé sabe si fue infligida por el mismo o si obligo a otra persona a asesinarlo.


viernes, 20 de julio de 2012

LA GUERRA DE LOS MUNDOS EN LA RADIO

El 30 de octubre de 1938, Orson Welles (1915-1985) y el Teatro Mercurio, bajo el sello de la CBS, adaptaron el clásico La guerra de los mundos, novela de ciencia ficción de H.G. Wells, a un guion de radio.
La historia es una adaptación del libro La Guerra de los Mundos . Los hechos se relataron en forma de noticiario, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de "rayo de calor" y gases venenosos. La introducción del programa explicaba que se trataba de una dramatización de la obra de H. G. Wells; en el minuto 40:30 aproximadamente aparecía el segundo mensaje aclaratorio, seguido de la narración en tercera persona de Orson Welles, quince minutos después de la alarma general del país, que llegó a creer que estaba siendo invadido.
Orson Welles había adquirido cierto prestigio dramatizando algunas obras como Los Miserables en programas de radio, de modo que en julio de 1938 el Columbia Broadcasting System (CBS) le ofreció realizar un programa semanal en la cadena dramatizando obras. De este modo, Howard Koch, que escribiría más tarde el guion de Casablanca, adaptaba obras como Drácula o El Conde de Montecristo y Welles las interpretaba. En la emisión de La Guerra de los Mundos Welles interpretaba al profesor Pierson, el científico que explicaba lo ocurrido, mientras que también participaba un actor imitando al periodista Carl Philips. La emisión empezaba así: Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M
Inmediatamente pasaban a la banda de música supuestamente desde el Hotel Park Plaza, y periódicamente la interrumpían para informar de la ficticia invasión marciana. Una de las intervenciones del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, Nueva Jersey, era:
Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...
Los oyentes que sintonizaron la emisión y no escucharon la introducción pensaron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey (donde supuestamente se habrían originado los informes). La comisaría de policía y las redacciones de noticias estaban bloqueadas por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos. Al día siguiente saltaron protestas exigiendo responsabilidades, la cabeza de Orson Welles y una explicación, de modo que el propio Orson Welles pidió perdón por la broma de Halloween, considerada una burla por los oyentes.
La histeria colectiva demostró el poder de los medios de comunicación de masas, y este curioso episodio también catapultó a la cima la carrera de Welles.
El programa duró casi 59 minutos: los primeros cuarenta correspondieron al falso noticiario, que terminaba con el locutor en la azotea de la CBS falleciendo a causa de los gases y seguía con la narración en tercera persona del profesor Pierson, que describía la muerte de los invasores.

La tragedia de Radio Quito

El sábado 12 de febrero de 1949 se llevó a cabo una adaptación similar a la de Welles, en Radio Quito "La Voz de la Capital" (Quito, Ecuador). La emisora era de las más prestigiosas del país. El director Leonardo Páez quiso que el radioteatro fuese lo más real posible, y muy pocos estaban al tanto de la farsa. Un locutor interrumpió la transmisión de un número musical en vivo para informar sobre un supuesto objeto volador sobre las Galápagos, y más tarde, que un platillo volador había descendido en las afueras de la ciudad. Los actores de radioteatro hablaban a través de un vaso para distorsionar su voz, y se oían supuestas órdenes militares de fondo, y supuestos mensajes provenientes de otras radioemisoras avisaban del peligro de una nube de gas venenoso que se acercaba.
La transmisión no duró más de 20 minutos, hasta que la gente descubrió la verdad. Se produjo una verdadera agitación popular; primero tiraron piedras y ladrillos contra el edificio de "El Comercio" (donde funcionaba la radio y este periódico, ubicado en el centro de la capital, apenas a una cuadra del edificio de correos). Los aceites de la imprenta del periódico, sumados al papel, hicieron que el incendio tomara fuerza rápidamente. La policía, viendo que se trataba de una burla, no socorrió a los artistas, periodistas y demás personas del edificio, quienes intentaron ponerse a salvo saltando al techo de otro edificio colindante.
Cinco personas murieron entre las llamas. Los daños se calcularon en 8 millones de sucres, muy por encima de los 2,5 millones del seguro.
Radio Quito estuvo fuera del aire durante dos años, reanudando su transmisión el 30 de abril de 1951.1
Muchos años después, en 1998 y con motivo del 60º aniversario de la histórica transmisión de La guerra de los mundos, dos emisoras de radio, una en Portugal y otra en México, emularon a Orson Welles transmitiendo de nuevo una versión contemporánea, con los mismos resultados entre los radioyentes, 60 años después como lo cuenta en la nota el periódico El Universal de México. En México, la emisora de radio XEART, la señal 152 en el estado central de Morelos, fue la que transmitió una de las versiones, producida y adaptada por el divulgador científico mexicano Andrés Eloy Martínez Rojas , con gran éxito. El gobierno de México procedió, ante los rumores generados, a una búsqueda exhaustiva de los restos de un supuesto meteorito.
Cabe señalar que Arthur C. Clarke, en su obra 2001: Una odisea en el espacio, escrita en 1966, narra en forma retrospectiva en la novela (ubicada en el año 2001) la realización de dos dramatizaciones más de la historia de H.G.Wells, con lo que de manera casual se cumplió tal profecía, entonces futurista.

Aquí está la narración subtitulada al español:

 

martes, 3 de julio de 2012

PICADILLO


Manuel María Puga y Parga (Santiago de Compostela 1874 - A Coruña 30 de septiembre de 1918), conocido como Picadillo, fue un escritor, gastrónomo y político gallego.


Nació en Santiago, donde su padre fue Catedrático de la Facultad de Derecho, y fue bautizado el 23 de abril de 1874 en San Fiz de Solovio, pero residió desde muy joven en Coruña. Era hijo de Luciano Puga Blanco, que, además de profesor universitario, fue Alcalde de Santiago, decano del Colegio de Abogados de A Coruña, Gobernador del Banco de España en Cuba, Diputado, Senador y Fiscal del Tribunal Supremo, equivalente al actual Fiscal General del Estado , y nieto de Manuel Maria Puga Feijoo., Coronel del ejército isabelino y heredero de la Condesa de Ximonde.
Estudió Derecho en Santiago de Compostela en donde presentó su tesis de grado "Fueros Nobiliarios" en 1895. Gracias a Cánovas del Castillo, amigo de su padre, consiguió ser nombrado para un puesto para el que no era necesario opositar en la Dirección General de Penales. Descontento con el ambiente político de Madrid y con añoranza de su tierra, tras el asesinato de Cánovas en 1897 volvió a Galicia, donde se casó con María del Carmen Ramón y fue nombrado Juez Municipal de Arteixo. En 1899 falleció su padre y heredó el Pazo de Anzobre, en Arteixo, incorporándose con fuerte protagonismo a la vida social y cultural coruñesa. Mantuvo una buena relación con los escritores Wenceslao Fernández Florez y Emilia Pardo Bazán.

En 1891, con motivo del nombramiento de su padre como Gobernador del Banco Español en la Isla de Cuba , viajó a La Habana en el vapor Alfonso XIII, por eso él incluía en su autobiografía la condición de "pasajero de primera en trasatlántico". En Cuba tuvo un incidente con un joven local que le retó a un duelo a espada, lo que dada la obesidad de Picadillo que limitaba mucho su agilidad como espadachín, podría haberle resultado fatal, de no ser porque los padrinos suspendieron el duelo ante la desigualdad manifiesta de los contendientes .

Comenzó a escribir en el periódico El Noroeste, con el pseudónimo de Picadillo, llegando a ser tan popular que en 1913 escribió un artículo titulado "Quiero ser concejal" e inició una campaña para ser elegido, haciendo el 14 de octubre de ese año un llamamiento: "Alocución a las vendedoras de la plaza de abastos":
Vosotras no votáis, pero tenéis maridos, hijos... a estos pedidles, mandadles... hasta llegar a requerir la zapatilla, que las coacciones en la intimidad no tienen nada que ver con la ley electoral.
Consiguió ser nombrado candidato y salir elegido, tomando posesión del cargo el 1 de enero de 1914. Cuando el alcalde Javier Ozores Pedrosa dimitió, fue designado primer edil en octubre de ese mismo año, aunque lo fue por poco tiempo: con el cambio de gobierno fue depuesto en sólo dos meses. Volvió a ser alcalde con el ascenso al poder del coruñés Eduardo Dato en julio de 1917. Su actuación durante la huelga general del 13 de agosto de 1917 lo llevó a ser destituido la semana siguiente y a recibir el homenaje de 6.000 obreros sindicados y un pergamino firmado por las 27 sociedades obreras coruñesas. En el pergamino se decía “Los sindicatos obreros de resistencia de A Coruña, rinden testimonio de gratitud y simpatía a don Manuel María Puga y Parga, por su noble actitud desde la Alcaldía hacia los obreros municipales, con motivo de la huelga general declarada en España el 13 de agosto del año actual". A Coruña, 28 de octubre de 1917.

Escribió numerosos libros de gastronomía, incluido "La cocina práctica" en 1905, que tuvo un gran éxito, así como gran cantidad de artículos. Fue enormemente popular en su tiempo como persona y escritor, caracterizado por su sentido del humor y la defensa de la vida popular, reivindicando el bacalao, las sardinas y el lacón con grelos, frente a las copias de la cocina francesa, de moda en la época para la alta sociedad. Decía que una de las mejores experiencias de su vida había sido una caldeirada comida en un barco de pesca.
Entre sus numerosas recetas destaca la de bacalao dedicada a su buen amigo el escritor coruñés Wenceslao Fernández Flórez, donde se pone de manifiesto el sentido del humor del autor: “Se coge una hoja de bacalao muy delgada, tan delgada como Wenceslao Fernández Flórez, y se toman unos tomates muy gordos, tan gordos como yo. Se sala a Flórez y se me parte en pedazos a mí, y en una tartera, capa de pedazos de Flórez desalados y capa de yo. Fuego lento; refrito por encima de aceite; mucha cebolla y ajos cuando Flórez está cocido. Diez minutos más de fuego y un perejil final reducido a picadillo con alguna sal si la necesitase. Y así es la vida. Yo estaré dividido por el eje, pero usted, amigo mío, se queda sin sal que es bastante peor.”
También es curiosa su descripción del tiempo que requiere un buen lacón con grelos. Dice Picadillo: “A las nueve en punto de la mañana, después de bien lavado, debe ponerse a cocer el lacón en bastante cantidad de agua. A las once se le agregan los grelos y los chorizos. A las doce, las patatas mondadas y enteras, y a la una se colocan los chorizos y el lacón en una fuente, las patatas y los grelos en otra, y todo sobre la mesa, que debe estar previamente rodeada de ciudadanos con apetito y bien provista de botellas de vino del Ribeiro”.
Es llamativo que solo dedique dos párrafos al pulpo en su extenso recetario de “La cocina práctica”: “Guiso de pulpo curado. Plato de nuestras ferias, cuya preparación se reduce a lo siguiente: mucho aceite, mucho pimentón, mucha sal y una tijera grande, no muy aséptica, para cortarlo tan pronto esté cocido. Después, un real, dos reales o más reales, según el apetito de cada cual”.

No solamente aplicaba el humor a la cocina, sino también a la política y a sí mismo. Como cuenta en su Biografía política:
En 1882 era yo un señor que tenía 8 años de edad y unos 75 kilos de peso
Este peso excesivo (se dice que llegó a los 275 kilos) le hacía muy conocido. Según el escritor Luis Antón del Olmert, visitó Coruña un circo en donde se mostraba un hombre alemán que decían que era el más gordo del mundo, pero la gente que lo iba a ver salía decepcionada diciendo: "Manolo Puga es más gordo y se le puede ver por la calle".

viernes, 1 de junio de 2012

LA VIDA MATA


por Fernando Fernández Rego
FUENTE

"¿Por qué estoy frío si hoy hace calor?".

Con “La Vida Mata” (GASA, 1990) el grupo da un salto cualitativo decisivo, alcanzando una madurez creativa que se verá refrendada con su siguiente largo. Se trata sin lugar a dudas de su mejor disco y de una de las obras más importantes de la historia de la música española. La revista Rockdelux en la selección de los 100 mejores discos españoles del siglo XX lo colocó en el puesto 54.

Las composiciones se vuelven más complejas, la oscuridad y la certeza de la muerte inundan cada uno de los temas del disco abandonando el lado salvaje de la barra del bar de  “Ferpectamente” (GASA, 1986), tan marcado por la urgencia de la juventud. Su sonido evoluciona considerablemente, estableciendo unos cimientos sólidos sobre los que edificar futuros trabajos con el rock y el blues como principales materiales de construcción, y con un Josele Santiago más inspirado y sentido que nunca. El disco contiene lo menos tres auténticos himnos, cortes como “Septiembre”, “Desde el jergón” y “Miedo” forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sin embargo, las ventas no se corresponden con la calidad del mismo y sólo alcanzaron las 8.000 copias.


“Vimos luz / oímos truenos / y se abrió el cielo azul / y nos volvimos todos buenos / Vimos muertos caminar / y al llegar todos al huerto / se pusieron a bailar”. Así comienza “El gran calambre final”, visiones apocalípticas desenfocadas que ponen todas las cartas encima de la mesa desde un principio. La voz de Josele alcanza ese tono rasgado que la vuelve inconfundible y los riffs de guitarra su mayoría de edad. Las referencias religiosas continúan en “El fraile y yo”, corte que pone de manifiesto que el humor y la ironía serán siempre una de sus señas de identidad, hablando de frailes que salen a bailan al cementerio y hacen que tu cara cambie de color. “Traspiés” es uno de los mejores cortes del disco, un retrato duro con curas, padres, madres e inyecciones redentoras. Cabe destacar también “Ouija” y sus guitarras plagadas de suciedad, el humor y el tono festivo de “La Torre de Babel”, el singular retrato infantil compuesto por Corcobado, “Paquito”, y las reflexiones sobre la cárcel que nos trae la genial “Desde el jergón”.

“Septiembre” merece un trato especial, no sólo es su canción más reconocida sino que se trata de una de las cimas del rock español. Sentimiento, sarcasmo y suicidio se dan la mano entre espléndidos riffs de guitarra y una batería tocada por manos expertas. Spacemen 3 hablarían de "Revolución, pureza, amor, suicidio y precisión".

Tenemos que citar también pequeñas joyas como la sucia “Miedo”, con una espléndida letra “Sólo me dan miedo las monjas, el agua y los niños”, y la sincera “Yo no quiero ser feliz”.

Un disco imprescindible. Su obra maestra.

La edición en vinilo del disco contiene menos cortes que la edición en CD. Esta será una excepción, y uno de los motivos que les llevó a crear su propia compañía discográfica, Alkilo, para poder sacar las ediciones en vinilo cuidadas con mucho cariño. Faltan con respecto a la edición en CD tres cortes, “Paquito” (que saldría como cara B del single “Septiembre”), la versión acústica de “Yo, el Rey” -“Un Tío Cabal” (GASA, 1988) -, y “Nadie me quiere”.

  1. El gran calambre final - (03:51)
  2. El fraile y yo - (03:55)
  3. Traspiés - (03:51)
  4. Ouija - (02:59)
  5. La torre de Babel - (02:55)
  6. Desde el jergón - (03:35)
  7. Septiembre - (03:30)
  8. Yo no quiero ser feliz - (03:44)
  9. Miedo - (03:32)
  10. Firmarás - (03:38)
  11. Paquito - (2:30)
  12. Yo, el rey (acústica) - (4:38)
  13. Nadie me quiere - (3:53)