sábado, 13 de junio de 2009

EL FUROR DE LA PALANCA DE CAMBIOS

Al hablar de leyendas urbanas, a todo el mundo se le viene a la mente las más conocidas y populares, como la chica de la curva o los cocodrilos en las alcantarillas, pero quizás de la conocida como "El furor de la palanca de cambios" no se habla tanto:

El caso es que una noche una chica estaba en una discoteca con su novio y alguien le echó en la copa una pastilla de algo llamado calentón. Pronto empezó a notar los efectos y sintió una necesidad urgente, pidiéndole a su novio que saliesen, que quería hacer el amor.

Él le dijo que fuese saliendo ella y que lo esperase en el coche, pero se entretuvo y tardó un rato.

Mentras tanto ella estaba en el coche y tenía cada vez más urgencia, así que usó la palanca de cambios a modo de consolador y se destrozó toda; la encontraron muerta en medio de un charco de sangre.

El calentón es una pastilla que le echan en la bebida a hombres y mujeres para calentarlos, provocándoles una necesidad sexual inmediata que tienen que satisfacer de inmediato, volviéndose insaciables.

Le ocurrió también a una chica que estaba en un parque: Se encontró a un grupo de ocho chicos que conocía y se fueron a un bar a tomar algo.

En un descuido de ella le echaron en la bebida la pastilla del calentón; después salieron todos del bar.

Uno detrás de otro comenzaron a violar a la chica, pero pronto empezó a sentir los efectos y, aunque al principio pedía que la dejasen, cuando acabaron todos suplicaba más.

VANESSA MARZÁBAL ARCA

martes, 9 de junio de 2009

JIMMY RODGERS

Jimmie Rodgers (8 de septiembre de 1897 – 26 de mayo de 1933) fue un cantautor estadounidense de música country. Fue el primer músico en convertirse en una estrella del country. Su influencia en la música de raíces estadounidenses es incalculable, ya que ha influido a prácticamente todos los músicos que han desarrollado el country en el siglo XX, entre los que cabe destacar al también influyente Hank Williams.

Aunque nació en Geiger (Alabama), en casa de sus abuelos paternos, él siempre se consideró de Meridian (Misisipi), . Pasó la mayor parte de su infancia acompañando a su padre en sus trabajos para el ferrocarril, donde también trabajó Jimmie de manera eventual como guardafrenos, quienes eran los encargados de accionar los frenos para detener los trenes cuando llegaban a las estaciones. Este trabajo se hacía corriendo de vagón en vagón cuando el tren aún estaba en marcha. Por ello se le conoció como el guardafrenos cantor.

Debido a que padecía de tuberculosis tuvo que dejar el ferrocarril, ejerciendo desde detective a músico callejero hasta que respondió a un anuncio de la compañía Victor Talking Machine Company (que empezaba su andadura como discográfica) en el que buscaban artistas. La audición se celebró en Bristol (Tennessee) el 4 de agosto de 1927, dos días después de que The Carter Family respondiese al mismo anuncio (y grabasen en el mismo lugar), permitiendo que Rodgers comenzara su exitosa carrera musical.

Sus canciones, muchas de las cuales componía él mismo, trataban sobre el hogar, la familia, el noviazgo, la vida del vagabundo, de los trabajadores del ferrocarril o sobre sus propias vivencias. Su forma de cantar estaba basada en el blues y en una forma muy personal de entender los cantos suizos (yodels), rozando el falsete. Muchas de sus canciones se titulaban «Blue Yodel» más un número, por lo que también se le conoció como The Blue Yodeler.

Algunos de sus títulos más notables son «In the Jailhouse Now» (1928, «Waiting for a Train» (1929, la regrabó en 1930), «Train Whistle Blues» (2930), «Jimmie the Kid», «Looking for a New Mama», «Jimmie's Mean Mama Blues» y «Mule Skinner Blues» (su canción más famosa, todas de 1931) y «Miss the Mississippi and You» (1932). Grabó en total 113 canciones durante los seis años que duró su carrera musical. Sus últimas sesiones fueron en Manhattan (Nueva York) apenas una semana antes de su muerte. Se encontraba tan enfermo que entre las tomas debía descansar en una camilla. Murió de tuberculosis en el Taff Hotel (Nueva York) en 1933. Tenía 35 años.

Cuando el Salón de la Fama del Country fue creado en 1961, Jimmie Rodgers fue uno de los tres primeros en ser incluido. También se le ha incluido en el Salón de la Fama de los Cantautores y su canción «Blue Yodel No. 9» está situada en el puesto 23 de la lista de 500 canciones que moldearon el Rock and Roll del Salón de la Fama del Rock.


lunes, 25 de mayo de 2009

LUTZ LONG Y JESSE OWENS

Jesse Owens es posiblemente la mayor leyenda del atletismo mundial. En 1936 en los Juegos Olímpicos de Berlín, consiguió 4 medallas de oro, en los 100 y 200 metros lisos, en el relevo 4x100 y en el salto de longitud.

Su leyenda es aun mayor porque un humilde chico negro de Alabama obligó a Adolf Hitler a salir anticipadamente del palco del Estadio Olímpico para no tener que verse obligado a felicitarle.

En la prueba de salto de longitud se encontró con el alemán Lutz Long. Este era el gran rival de Owens para esa prueba, y los dirigentes alemanes habían puesto grandes esperanzas en él. Era rubio y alto, además de un gran atleta. En la ronda previa Long consiguió batir el record olímpico.

En sus dos primeros saltos Jesse Owens hizo nulo de forma que si no conseguía un buen salto en el tercero quedaría eliminado. Según el testimonio del propio Owens, estaba sentado y abatido en el césped del Estadio Olimpico, cuando Long se le acercó y le aconsejó que tomara el salto con mucha distancia sin arriesgar tanto como en los 2 primeros. Llegó incluso a marcar con una camiseta el punto desde el que debía saltar Owens. Este siguió su consejo y superó la eliminación para terminar ganando el oro con un nuevo record olímpico y Long se conformó con medalla de plata.

Delante de todo el estadio y del mismo Hitler, Long fue el primero en felicitar y abrazar efusivamente a Jesse Owens y le acompañó hasta los vestuarios.

Después de aquella hazaña, Jesse Owens fue relativamente bien recibido en Estados Unidos, dado que no dejaba de ser un negro en un país aún racista.

"Cuando volví a mi país, después de todas aquellas historias sobre Hitler, no podía ir en la parte delantera de los autobuses, debía ir atrás. No podía vivir donde quisiera. No me invitaron a darle la mano a Hitler, pero tampoco me invitaron a la Casa Blanca a darle la mano al Presidente de los Estados Unidos."

Long y Owens continuaron su amistad escribiéndose cartas con cierta frecuencia, a pesar de que Long había sido reclutado por el ejército alemán y estaba en el frente. En julio de 1943 fue herido en Sicilia y murió en un hospital de campaña del ejército inglés.
"Podrían fundir todas las copas y medallas que he ganado, pero no valdrían tanto como la amistad de 24 kilates que tuve con Lutz Long en ese momento"

Jesse Owens fue hasta su muerte en 1980 un hombre comprometido en la lucha por los derechos de su gente, lo cual le causó críticas y problemas. En 1984 se le puso su nombre a una calle y un instituto de Berlín.
Lutz Long recibió a título póstumo la Medalla Pierre de Coubertin al espíritu deportivo, es el mayor reconocimiento olímpico y solo ha sido concedida a 8 personas. Años después de la guerra Jesse Owens fue a Alemania a conocer a la familia de Lutz Long y siempre se preocupó por su bienestar.
Este verano, en el remozado e impresionante Estadio Olímpico de Berlín, pude ver el nombre de Jesse Owens grabado en bronce en la puerta de honor, recordando sus victorias y su leyenda.

lunes, 11 de mayo de 2009

LA CRUZADA POPULAR

La Cruzada de Pedro el Ermitaño, también conocida como la cruzada popular o de los campesinos fue una peregrinación expontánea popular surgida en respuesta al llamamiento del papa Urbano II en 1095 a la nobleza europea para la invasión y conquista de "Tierra Santa". Liderada por miembros del clero bajo como Pedro el Ermitaño y Walter el indigente, la peregrinación tras invadir la península de Anatolia, fue rechazada en intento por sitiar Nicea por las fuerzas de los turcos selyúcidas y la mayor parte de sus miembros exterminados antes de alcanzar la "Tierra Santa".

Pedro el Ermitaño recorrió los burgos y los campos de Italia y Francia predicando la Cruzada a los humildes. Según se dice, era un hombre de pequeña talla, de faz enjuta, larga barba y ojos negros llenos de pasión; su sencilla túnica de lana y las sandalias le daban un aspecto de auténtico asceta. Las multitudes le veneraban como si fuera un santo y se consideraban felices si podían besar o tocar sus vestidos. Reunió una abigarrada muchedumbre de 100.000 personas, entre hombres, mujeres y niños.
La mayoría carecía de armas, otros se habían llevado las herramientas, enseres de la casa y ganados, como si se tratara de un corto viaje. Atravesaron Alemania, Hungría y los Balcanes, creyendo siempre que la ciudad próxima sería ya Jerusalén. Saqueaban las aldeas y robaban el ganado por el camino para alimentarse, por lo que los gobernantes de las regiones por las que pasaban se vieron obligadas a darles suministros o a usar la fuerza para librarse de ellos. En algunas ciudades atacaron a los judíos y sus propiedades. Llegaron a Constantinopla, donde el emperador griego Alejo I Comneno les facilitó buques para el paso del Bósforo. A principio de agosto atravesaron el estrecho y prosiguieron su descontrolado avance. Alejo I había aconsejado a Pedro el Ermitaño que acampara y esperara a los otros cruzados que provenían del resto de Europa, pero los lugartenientes de Pedro se impacientaron y decidieron seguir la travesía, animados por los botines que conseguían en el camino. Marcharon hacia Nicea con un "ejército" de unos 20.000 integrantes.
En Nicea fueron emboscados y aniquilados por los turcos selyúcidas. Pedro el Ermitaño y un reducido número de supervivientes regresaron a Constantinopla, donde esperaron la llegada de los caballeros cruzados. Esta otra expedición, respuesta a la misma convocatoria del papa Urbano II, pero organizada desde el punto de vista militar y social por la nobleza de varias monarquías europeas, recibe el nombre de Cruzada de los príncipes y es la que la historiografía suele denominar habitualmente como Primera Cruzada.

miércoles, 6 de mayo de 2009

DISCUTIENDO LA DIVINA COMEDIA CON DANTE

Se titula “Discutiendo la Divina Comedia con Dante” (pinchar encima para ver los detalles) y es el cuadro más comentado en la Red. Lo pintaron en 2006 tres artistas taiwaneses (Dudu, Li Tiezi y Zhang Anpero) y se ha hecho famoso en 2009, copando portadas de webs y blogs alrededor del mundo. En trece metros cuadrados de tela los autores han representado hasta 103 personajes influyentes en la historia de la humanidad. Aquí podemos encontrar figuras tan dispares como Karl Marx, Elvis Presley, Bill Gates, Shakespeare o Audrey Hepburn.

Los autores no han identificado los personajes, por eso los internautas se han dedicado a jugar al quién es quién y dar nombre y apellidos a la gran cantidad de personalidades que han paseado por la larga pasarela de la humanidad.

Las han quedado relegadas a un segundo plano han sido las mujeres. De entre los 103 personajes podemos encontrar menos de diez féminas, entre las que están Marilyn Monroe, la madre Teresa de Calcuta o Margaret Tatcher. A la vista está que la selección de los personajes nada tiene que ver con el tamaño o la calidad de su aportación a la humanidad. Pero este ya es otro tema de peliaguda discusión.

domingo, 26 de abril de 2009

TRABAJADORES EN UN RASCACIELOS

Comida en lo alto de un rascacielos (New York Construction Workers Lunching on a Crossbeam) es una famosa fotografía de Charles C. Ebbets durante la construcción del GE Building en el Rockefeller Center en 1932.

jueves, 23 de abril de 2009

LA CATÁSTROFE DE LA TALIDOMIDA

Corría el año 1953, una compañía farmacéutica suiza, Ciba, acababa de sintetizar una nueva sustancia cuyas consecuencias jamás imaginaron, la talidomida. Después de un periodo de pruebas extenso, no completaron su desarrollo al no encontrarle efectos farmacológicos apreciables. Sin embargo, otra compañía alemana, Chemie Gruenenthal asumió la responsabilidad de continuar el desarrollo de esta sustancia en 1954.

Según la propia compañía alemana, realizaron experimentos con la talidomida en monos, un paso indispensable para la evaluación del fármaco antes de ser aplicado en el ser humano, y no se encontraron efectos secundarios. Tampoco en conejas, ratas y perras embarazadas a las que se les suministró el medicamento durante varias semanas. Mucho más tarde se descubriría que los animales recibieron la talidomida en un periodo de tiempo equivocado y/o en dosis tan grandes que los fetos habían muerto. En resumidas cuentas, las pruebas se hicieron de forma incorrecta y los resultados se falsearon.

Basándose en estas supuestas “pruebas”, las autoridades alemanas aprobaron la talidomida para humanos. No tenían ninguna razón para rechazarla, pues según los informes todo era normal. Se unía además el hecho de que no fue hasta 1961 cuando se introdujo en Alemania unas leyes específicas sobre el control de fármacos. De esta forma, el paso para la comercialización de la talidomida fue algo bastante sencillo.

Inicialmente se comercializó como un tratamiento para las convulsiones epilépticas, más tarde se demostró que este tratamiento era inefectivo. Después se utilizó en unos ensayos clínicos como un nuevo antihistamínico como tratamiento de la alergia. Tras un tiempo, comprobaron que no tenía efecto alguno. Sin embargo, en cada una de estas pruebas que se realizaron se observó que sí era bastante efectivo como sedante. Al final, tras muchas vueltas, el destino definitivo del fármaco fue para tratar las nauseas, la ansiedad, el insomnio y los vómitos matutinos de las embarazadas. Tres años más tarde, en 1957, la talidomida se convirtió en el medicamento de elección para ayudar a las embarazadas. Su uso se extendió rápidamente al año siguiente y se introdujo en varios países de Europa, África, América y también en Australia.

El furor del nuevo fármaco era evidente, la publicidad no dejaba lugar a dudas “era totalmente seguro para embarazadas” y el éxito de la compañía Chemie Gruenenthal parecía evidente.

Sin embargo, un año antes de que se comercializara internacionalmente (1956), nació el primer niño con las consecuencias de la talidomida. Claro que por aquel entonces no se tenía ninguna sospecha. Aunque las malformaciones son raras, pueden ocurrir sin ninguna causa concreta. No fue hasta cuatro años y medio más tarde de ese suceso aislado cuando un obstetra australiano, William McBride, se dio cuenta de que algo iba mal. Detectó en un plazo muy breve de tiempo, malformaciones casi idénticas en tres bebés recién nacidos. No era normal, anomalías de ese tipo se encuentran unas pocas por cada década, pero no en tres bebés en el mismo tiempo. La frecuencia se salía de lo normal y había una clara evidencia de que había algo más que una causa espontánea.

Lo que aquel obstetra diagnosticó en aquellos bebés fue la focomielia. Una rara enfermedad congénita en la que hay una falta de desarrollo total o parcial de piernas y brazos. Pero también aparecían otras anomalías menos raras en otros recién nacidos, sordera, ceguera, malformaciones internas de los órganos…

Tras detectar esas anormalidades McBride envió sus observaciones al Lancet, una prestigiosa revista de medicina. Sin embargo, su publicación se retrasó unos meses “por falta de espacio” en la revista. Pero él no fue el único que detectó que las cosas iban muy mal. Obstetras de todos los países en los que se introdujo la talidomida observaron como alteraciones tan raras como la focomielia estaba apareciendo de forma frecuente. Al principio no supieron a qué se debía, plantearon explicaciones medioambientales, infecciones, rayos x, sustancias tóxicas, etc. No fue hasta el 11 de noviembre de 1961 cuando otro médico, el doctor Lenz vio con claridad que el culpable de todas esas malformaciones era la talidomida. 5 días después de su descubrimiento, cuando se sintió que estaba totalmente seguro por las investigaciones que había realizado, llamó por teléfono a la compañía Chemie Gruenenthal. Le llevó días de intensas discusiones con representantes de la compañía, autoridades sanitarias y expertos, antes de que el medicamento fuera retirado, sobre todo por cómo la prensa reaccionaría. Chemie Gruenenthal continuaba negando los efectos teratogénicos (que provocan malformación) de la talidomida. Pero cada vez crecía la sospecha de que no lo negaban precisamente por una ignorancia honesta, sino con el propósito de debilitar las acusaciones en contra de la compañía.

Mientras tanto, en todo ese plazo de tiempo transcurrido, más 15.000 recién nacidos en todo el mundo sufrieron las consecuencias del medicamento, de los que actualmente sobreviven menos de 5.000. No se tardó en denominar a lo ocurrido como “La Catástrofe de la Talidomida” y el nombre del fármaco se convirtió en el paradigma del acto farmacéutico más despreciable.

Después del suceso, muchos países progresivamente empezaron a promulgar leyes de control de los medicamentos y también la exigencia que éstos sean sometidos a ensayos farmacológicos y probados en animales, además de ensayos clínicos en personas antes de su comercialización.

También comenzó la época de compensaciones económicas a todas las familias afectadas en todos los países en los que se distribuyó el medicamento. Se volvió a estudiar con detenimiento las pruebas que Chemie Gruenenthal presentó en su día a las autoridades alemanas para que se aprobara como fármaco y entonces fue cuando se descubrió todas las irregularidades que habían cometido. Se llevó a la compañía a juicio y se le obligó a que fuera ésta quién recompensara económicamente a las víctimas.

El fármaco que había sido anunciado como “totalmente seguro” pasó a ser uno de los fármacos más teratogénicos que se han conocido, bastaba la ingestión de una sola dosis para producir graves malformaciones en el feto y el 40% de las víctimas morían antes de su primer año. Aún así, se sigue recetando en algunos países como tratamiento contra la lepra y algunos tipos de cáncer.